Un montón de imágenes rotas. La tierra baldía cien años después 

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

En el centenario de la publicación del poema La tierra baldía de Thomas S. Eliot, el ensayo Un montón de imágenes rotas trata de ofrecer una conversación cara a cara con su autor desde nuestro incierto presente. El poeta, dramaturgo y crítico literario británico-estadounidense representó una de las cumbres de la poesía en lengua inglesa del siglo XX. Fue un gran avisador nuestro y quizás el último profeta de nuestra era porque percibió con nitidez que vivimos tiempos de empobrecimiento tras las máscaras del progreso moderno, al menos para la vida en el espíritu del espíritu y de todo aquello que nos hace humanos. Afirmó que estábamos como civilización, sin darnos cuenta, bordeando el colapso mientras asistimos al crepúsculo de la modernidad. La tierra baldía fue publicada en la revista londinense The Criterion en octubre de 1922 y fue criticado como el poema más emblemático, innovador, enigmático y oracular, ya que ponía a sus innumerables lectores  en estado de alerta sobre el destino terminal de Occidente.

Lo que hace ahora Ignacio García de Leániz es actualizarlo y darle una lectura desde nuestro tiempo. Envueltos, como estamos, en un hondo malestar político, económico y laboral, que es también existencial y espiritual. El poeta más moderno alumbra un poema no menos actual en el que precisamente se pone en cuestión esa modernidad misma. Comprobará el lector que sigue siendo un «poema-candil» para nuestros días, y de ahí el interés por mencionar esta novedad editorial.

En la aproximación al poema destacan cinco grandes temas, uno por capítulo, que a juicio del autor son de mayor vigencia cien años después, y que más directamente reflejan esta crisis de la modernidad a la que asistimos: el problema del desarraigo en nuestra realidad urbana; el extravío entre nosotros de la memoria y la cultura del recuerdo; la pérdida del sentido del ser en la revolución moderna; el daño ecológico y la violencia contra la naturaleza, propios de la modernidad; y el desafío de la gracia , la redención y Dios en el hombre y mujer contemporáneos. Para iluminar estas cinco dimensiones de la obra, el autor se ha apoyado en otros grandes autores de los que Eliot se nutrió en diferentes fases de su vida tales como Kierkegaard, Simmel, Husserl, Heidegger, Kafka, Hesse, Benjamin, Arendt o Maritain, entre otros, con perspectivas también críticas sobre los fundamentos de la modernidad misma.

Como punto de partida, aconseja leer por primera vez el poema sin preocuparse de entenderlo. Hay que tener presente que el tema principal de La tierra baldía, su leitmotiv en sentido wagneriano, es la búsqueda incesante del Santo Grial por parte de su protagonista, el Rey Pescador, que no es otro que el propio T. S. Eliot. En definitiva, la claridad y experiencia del autor en la obra del británico-estadounidense permitirá acercarse al entendimiento acerca de cómo y por qué llegamos aquí, y hacia dónde iremos.

Ignacio García de Leániz Caprile (Madrid, 1961) es consultor y profesor de Gestión de Recursos Humanos en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Alcalá de Henares. Es además colaborador de El Mundo donde escribe sobre los temas actuales más relevantes desde una perspectiva humanista. Combina su docencia y quehacer profesional en el mundo de la empresa con el cultivo de la Filosofía y la Literatura, sobre las cuales ha escrito varios ensayos.

Ficha técnica:
Un montón de imágenes rotas. La tierra baldía cien años después 
Ignacio García de Leániz Caprile
Ediciones Encuentro
116 páginas

(Gabriel Cortina)