¿Es el cambio climático una farsa basado en la manipulación y la mentira?

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Estamos a un paso de la catástrofe. Eso nos dicen. O, en realidad, eso nos llevan diciendo décadas. Desde finales de los años 90, no hay ningún tema que haya ocupado más espacio en el discurso público que éste. Y casi siempre con el mismo enfoque: estamos metidos en un proceso irreversible de calentamiento global que nos empuja al desastre. La culpa es del ser humano, por contaminar. Y la única solución es que cambiemos nuestros patrones de conducta, especialmente en lo que hace referencia a la producción y consumo de la energía.

El problema es que, luego, ese paso no terminamos de darlo. Ya hace un cuarto de siglo nos advertían de que íbamos a ver, a no mucho tardar, cómo se deshacían los casquetes polares, España entraba en un proceso de desertificación, países como Las Maldivas se hundían en el océano y la costa norte del mar Mediterráneo se convertía en un remedo del África sahariana.

Nada de esto ha ocurrido. Lo que sabemos es que las temperaturas medias globales han subido alrededor de un grado desde finales del siglo XIX. Y nos dicen que lo normal es que sigan subiendo hasta finales de siglo. El escenario central del IPCC apunta a otro grado de aquí a 2100. Y poco más. Incluso en los modelos oficiales hay una enorme incertidumbre. Pero no es eso lo que nos transmiten. Porque el discurso oficial es contundente y apremiante. Estamos ante una «emergencia climática» y hay que afrontarla de forma decidida. Con medidas políticas que podrían causar un daño a nuestra economía, pero son necesarias.

Y en este contexto, se acaba de publicar uno de los libros más interesantes sobre este tema de los últimos años: Premoniciones. Cuando la alerta climática lo justifica todo (Editorial Rosameron), de Alfonso Tarancón y Javier del Valle.

Los autores son dos científicos de primer nivel (uno de ellos es catedrático de Física Teórica y el otro doctor en Geografía (Climatología) y máster en Educación Ambiental), con una larguísima experiencia en instituciones académicas y mucho trabajo de campo en diferentes organismos oficiales. Y eso se nota desde la primera página. No estamos ante un título más. Porque lo que se plantean Tarancón y Del Valle es explicar al lector medio, con pocos conocimientos de la materia, lo que sabemos y lo que no. ¿Qué hay de cierto (de científico) en el discurso oficial y qué hay de político? De esta manera, el libro se convierte en uno de los mejores tratados de divulgación científica sobre el clima que recordamos. Cada uno de los grandes temas relacionados con el calentamiento global (desde las temperaturas y los factores que afectan a las mismas, hasta los fenómenos extremos o la evolución de la población de determinadas especies animales) se explica de forma sencilla y clara al lector. Con más preguntas que respuestas y un conocimiento enciclopédico sobre la materia que está ligado a la humildad del que, porque sabe mucho, también conoce sus limitaciones.

La tesis fundamental podría resumirse en que:

(1) no vivimos en una época tan excepcional como nos dicen y ya en el pasado se han dado cambios en el clima en períodos de tiempo relativamente breves;

(2) hay decenas de factores que influyen en las temperaturas globales y nuestro conocimiento sobre cuándo y cómo lo hacen es muy limitado;

(3) también es limitado lo que sabemos sobre la influencia humana (que es evidente) en el clima y en todos esos factores;

y (4) el supuesto consenso no es tal y hay numerosos científicos, también entre los que firman algunos de los documentos oficiales, que expresan dudas sobre muchas de las conclusiones o predicciones que nuestros políticos y medios dan por seguras.

No hay diez años seguidos en los que el clima sea el mismo. Muchos de los datos que se nos muestran como incuestionables sobre la acción del hombre en el cambio climático están sesgados estadísticamente y no se aplica el método científico. Estamos en una situación penosa de libertad de expresión en la investigación científica. La ciencia no es democrática, la mayoría no tiene por qué tener razón.

Por eso, ante tanta incertidumbre, Tarancón y Del Valle optan por el principio de prudencia: si sabemos tan poco, ¿podemos hacer afirmaciones tan categóricas? ¿Es suficiente con la constatación de ese incremento en las temperaturas de este último siglo para acometer los cambios que están en marcha? ¿Merece la pena sufrir ahora un daño económico para evitar que en 2100 lleguemos a una situación que no tenemos ni idea de cómo será?

Quizás por eso, este título ya está provocando muchas reacciones por parte de los defensores de las tesis oficialistas. Por su enfoque científico (apenas toca, por ejemplo, temas económicos), por el currículum de sus autores y porque hace las preguntas más políticamente incorrectas, las que ponen en duda los dogmas de esta nueva religión, con una enorme cantidad de datos y buenos argumentos. Por eso, no se pierdan este libro.

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(Con información de Libertad Digital)

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