Hacia un mundo distópico: la IA ya alquila humanos

IA alquila humanos

El ser humano ya no trabaja con la máquina: ahora trabaja para la máquina como si fuera una herramienta más.

La noticia parece ciencia ficción, pero ya es real: la IA alquila humanos. Una nueva plataforma permite que agentes de inteligencia artificial busquen, reserven y paguen a personas reales para realizar tareas físicas en el mundo real. El proyecto, impulsado por el ingeniero de software Alexander Liteplo, plantea un escenario inquietante donde los humanos se convierten en herramientas al servicio de algoritmos. Lo que se presenta como innovación tecnológica esconde una deriva peligrosa: la cosificación de la persona en nombre del progreso digital.

IA alquila humanos

La plataforma se llama RentAHuman.ai. Su eslogan resulta tan claro como perturbador: “Los robots necesitan tu cuerpo”.

El sistema funciona como un mercado: Los humanos se registran, indican habilidades, ubicación y tarifa por hora. Los agentes de IA acceden mediante un protocolo estandarizado y contratan directamente a personas reales para ejecutar acciones en el mundo físico. No existe conversación humana. No existe vínculo personal. Solo órdenes digitales ejecutadas por cuerpos de carne.

Según informa Futurism, el creador afirma contar con entre 70.000 y 80.000 humanos “rentables”, aunque los perfiles visibles apenas superan unas decenas.

El propio Liteplo ofrece sus servicios por 69 dólares la hora, desde automatización de IA hasta masajes. La frontera entre trabajo y servidumbre empieza a desdibujarse. Todo se paga en criptomonedas. Todo se gestiona sin intervención humana directa.

El mensaje resulta demoledor: la IA no solo piensa, ahora actúa a través de personas. No se trata de colaboración. Se trata de instrumentalización.

De usuarios a marionetas

El fenómeno surge tras el éxito de Moltbook.com, una red social formada exclusivamente por bots de IA que ya cuenta con cerca de 1,5 millones de perfiles artificiales. Cuando los bots terminan de debatir entre ellos, ahora necesitan humanos que ejecuten sus decisiones.

Primero crearon contenido. Luego crearon debates. Ahora crean trabajo subordinado al algoritmo. El ser humano deja de ser sujeto. Pasa a ser extensión física de una máquina.

El mito del empleo digital

Los defensores del sistema repiten que la IA “crea empleo”. Pero este modelo no crea dignidad laboral.
Crea dependencia tecnológica y sumisión funcional.

No hablamos de trabajos estables. No hablamos de derechos laborales. No hablamos de protección social. Hablamos de humanos alquilables por horas, controlados por entidades no humanas, sin responsabilidad moral ni jurídica clara. La persona ya no resulta un fin. Se convierte en recurso operativo.

La deshumanización como progreso

Este modelo encaja perfectamente en la agenda globalista: menos familia, menos comunidad, menos identidad, más individuo aislado al servicio de sistemas automáticos.

La IA no destruye al ser humano con violencia. Lo hace con comodidad. No elimina personas. Las vuelve prescindibles. La libertad se degrada en disponibilidad. La dignidad se reduce a tarifa por hora.

Un futuro sin alma

El gran peligro no reside en la tecnología, sino en la renuncia moral de la sociedad. Entonces la IA se convierte en dios

Cuando aceptamos que una IA pueda alquilar cuerpos humanos, aceptamos que la persona pierda su condición central. La historia demuestra que toda deshumanización empieza así: con pequeños actos presentados como avances inevitables. Este modelo no representa innovación. Representa la derrota espiritual del hombre moderno.

Una sociedad sana usa la tecnología para servir a la persona. Una sociedad decadente usa a la persona para servir a la tecnología. Porque cuando el ser humano se alquila, la civilización ya se ha rendido.

Tags: inteligencia artificial, IA alquila humanos, transhumanismo, control digital, tecnología, libertad, distopía, economía digital, deshumanización

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