La extrema izquierda mata: joven asesinado en Francia por un grupo de ultraizquierda apoyado por Irene Montero

La extrema izquierda mata cuando el Estado renuncia a ejercer autoridad.

La extrema izquierda mata. Esa es la frase que hoy recorre Francia tras el asesinato de Quentin D., un joven de 23 años linchado brutalmente en Lyón por un grupo radical de extrema izquierda conocido como Jeune Garde. El ataque, según recoge VozPopuli, ocurrió al margen de un mitin universitario y terminó con la muerte de un estudiante pacífico, recién convertido al catolicismo, cuyo único “delito” fue acudir a proteger a mujeres acosadas por colectivos antifa de ultraizquierda.

La extrema izquierda mata cuando el Estado renuncia a ejercer autoridad.

Este crimen no es un hecho aislado. Representa una advertencia clara: la violencia política se normaliza cuando la ideología justifica el odio. Francia vive una deriva peligrosa donde la extrema izquierda actúa como milicia urbana con respaldo político.

Un grupo de utraizquierdista violento con apoyo político

La organización Jeune Garde se presenta como “antifascista”, pero funciona como grupo de choque violento. Está dirigida, entre otros, por el diputado de La Francia Insumisa, Raphael Arnault, fichado como individuo “S” por su vinculación con actos violentos. Este grupo no solo agrede a opositores ideológicos. En una acción reciente, atacaron a un joven en el metro por el simple hecho de ser judío. Ahora, el saldo es aún más grave: un asesinato.

Lo más alarmante es el respaldo internacional. La propia organización difunde en redes el apoyo explícito de la exministra española y eurodiputada comunista Irene Montero, símbolo de la izquierda radical en Europa.

La Jeune Garde difunde en sus redes sociales el apoyo de Irene Montero

Rima Hassan, Mélenchon y la justificación de la violencia

El crimen se produjo tras un mitin de la activista pro-Hamás y eurodiputada Rima Hassan, vinculada a La Francia Insumisa. En el evento participaron miembros del colectivo feminista Némesis, que acudieron pacíficamente a denunciar el islamismo en las universidades. Los jóvenes, entre ellos Quentin, trataron de protegerlas. Fueron atacados primero por una turba de ultra izquierda antifa. Más tarde, Quentin fue localizado de nuevo y golpeado salvajemente hasta quedar en muerte cerebral.

El líder de la extrema izquierda francesa, el comunista Jean-Luc Mélenchon, no condena estas prácticas. Al contrario, las alienta con frases como: “Son jóvenes que detestan el fascismo. Bravo. Continuad”.

Este mensaje legitima la violencia y transmite una idea peligrosa: todo vale contra el adversario político.

Quentin D.: la víctima que desmonta el relato

Los padres de Quentin desmintieron que perteneciera a ningún grupo de seguridad. Era estudiante de Derecho y Finanzas, pacifista, convertido recientemente al catolicismo. Dedicaba su tiempo libre a ayudar a personas sin hogar en las calles de Lyón. No era un radical. No era un agitador. Era un joven normal asesinado por una ideología comunista que predica tolerancia y practica terror.

La extrema izquierda mata: una advertencia para España

Lo ocurrido en Francia no es ajeno a España. Aquí también se glorifica al ultraizquierdismo antifa, se banaliza la violencia y se criminaliza al discrepante. El respaldo de la comunista Irene Montero a estos grupos demuestra que la izquierda radical europea comparte métodos, discurso y «enemigos» a los que hay que liquidar.

El asesinato de Quentin D. marca un antes y un después. No se trata solo de un crimen. Es el síntoma de una Europa enferma de ideología, donde se protege al agresor y al verdugo y se silencia a la víctima.

La extrema izquierda mata porque se siente impune. Y mientras no exista una respuesta firme del Estado, cualquier ciudadano puede convertirse en el próximo objetivo.

Tags: Francia, extrema izquierda, violencia política, catolicismo, libertad, comunismo, Irene Montero, antisemitismo

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