PP y PSOE refuerzan su coalición política en 2025

coalición PP-PSOE
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Subida de diputados en Castilla-La Mancha, Pacto Verde, Agenda 2030… la larga lista de acuerdos entre ambos

La coalición PP-PSOE ha funcionado con notable eficacia en 2025. Ambos partidos han sellado acuerdos clave en España y Bruselas, mientras mantienen un discurso público de enfrentamiento.

El bipartidismo PP-PSOE actúa unido cuando importa el poder

Frente a la retórica contra el «sanchismo», 2025 ha demostrado una realidad política distinta. La coalición PP-PSOE ha operado con precisión en votaciones decisivas. No siempre ha existido un pacto formal, pero sí una consecuencia política clara.

Cuando el poder institucional entra en juego, populares y socialistas reman en la misma dirección. El caso más simbólico se produjo en la Junta Electoral Central. El 4 de febrero, PP y PSOE, junto a Sumar, pactaron el reparto de los cinco vocales académicos. El acuerdo excluyó al candidato de VOX, pese a su condición de tercera fuerza del Congreso.

Este movimiento reorganizó el control de un órgano clave del sistema electoral. Además, confirmó el reflejo del cordón sanitario que une a PP y PSOE cuando desean blindar el tablero institucional.

La coalición PP-PSOE volvió a mostrarse en Castilla-La Mancha. El 8 de mayo, ambos partidos acordaron desbloquear la reforma del Estatuto de Autonomía. El pacto elevó la horquilla de diputados regionales hasta un máximo de 55, aunque con aplicación diferida.

La reforma llevaba años bloqueada. El acuerdo permitió desatascarla y devolvió a PP y PSOE a la misma fotografía política cuando se trata de arquitectura institucional y reparto de poder territorial.

Coincidencias legislativas y decretos clave

La coalición PP-PSOE también ha coincidido en decretos con impacto directo en millones de ciudadanos. El 22 de enero, el Congreso convalidó el real decreto-ley para mejorar la compatibilidad entre pensión de jubilación y trabajo. PP y PSOE votaron a favor.

El 12 de febrero, el llamado «escudo social» recortado salió adelante con el apoyo del PP al Gobierno. VOX quedó como única fuerza en contra. Esta escena contrastó con la supuesta oposición frontal que Génova proyecta en público.

Ese mismo día, el Congreso aprobó el segundo decreto ‘ómnibus’. El texto incluyó la entrega del palacete de París al PNV y el blindaje de la okupación.

En materia de Defensa, la coalición PP-PSOE volvió a coincidir el 20 de marzo. Ambos partidos frenaron una iniciativa que pedía oponerse al aumento del gasto militar y a los planes de defensa de la Unión Europea. Esta votación reveló una visión compartida de Estado en asuntos estratégicos.

El Senado también ofreció un ejemplo revelador. En junio, el PP vetó comparecientes propuesta en la comisión del caso Koldo. El veto dejó fuera, entre otros, a José Luis Rodríguez Zapatero. El movimiento mostró cómo el bipartidismo usa las instituciones según convenga a su agenda.

Bruselas, el Pacto Verde y la Agenda 2030

La coalición PP-PSOE alcanza su máxima expresión en Bruselas. Populares y socialistas forman parte de la misma mayoría que sostiene las instituciones europeas. La mecánica parlamentaria lo confirma.

En febrero, acuerdos de despacho repartieron nuevos cargos en la Eurocámara. Estos pactos excluyeron a la derecha soberanista y otorgaron peso a formaciones como Bildu. En noviembre, el Consejo y el Parlamento cerraron el presupuesto de la UE para 2026 gracias a esa mayoría transversal.

En este marco se encajan el Pacto Verde Europeo y la Agenda 2030. Ambas iniciativas funcionan como columna vertebral de la agenda comunitaria. La Comisión impulsó en 2025 paquetes ‘ómnibus’ para reajustar la regulación ligada a sostenibilidad corporativa.

Mientras tanto, agricultores, ganaderos e industriales sufren una burocracia asfixiante. Muchos sectores denuncian políticas climáticas que ignoran la ciencia y destruyen empleo. Cada vez más ciudadanos perciben esta dinámica como una estafa bipartidista.

Una alianza que niegan, pero practican

La coalición PP-PSOE ha ido viento en popa en 2025. Junta Electoral Central, Castilla-La Mancha y el Pacto Verde dibujan un patrón claro. Por encima del teatro diario, ambos partidos coinciden cuando deciden el marco institucional y la dirección estratégica. Son lo mismo. Son las dos caras de una misma moneda.

Esta realidad explica el crecimiento del hartazgo social. Muchos españoles buscan una alternativa que rompa con el consenso globalista, defienda la soberanía nacional y proteja a las familias y al tejido productivo.

El debate ya no gira en torno a palabras. Gira en torno a hechos. Y los hechos confirman que el bipartidismo actúa unido cuando el poder está en juego.

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