El Gobierno socialista de Asturias discrimina a las familias: reservará por ley vivienda pública para las lesbianas

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Representa el sectarismo ideológico por encima de las necesidades realidades.

El Gobierno de Asturias, presidido por el socialista Adrián Barbón, prepara una nueva ley LGTBIQ+ que incluye una medida inédita: reservar vivienda pública para mujeres lesbianas mayores de 55 años. Sí, el ser lesbiana te favorece para obtener una vivienda. Mientras miles de familias jóvenes no pueden acceder a un piso, el Ejecutivo autonómico socialista prioriza criterios ideológicos sectarios frente a necesidades sociales reales. La norma prevé una inversión de 8,4 millones de euros y marca un nuevo paso en la sustitución del principio de igualdad por el de privilegio identitario.

Vivienda pública para lesbianas en Asturias: el contenido real de la ley

La nueva norma impulsada por el Gobierno del Principado de Asturias contempla, entre otras medidas, facilitar el acceso preferente a vivienda pública a mujeres lesbianas mayores de 55 años.

El Ejecutivo justifica la decisión dentro de un paquete de políticas destinadas a colectivos que considera en situación de especial vulnerabilidad. El ser lesbiana no implica especial vulnerabilidad. Sin embargo, ser viudas, madres solteras, matrimonios jóvenes o familias numerosas, son colectivos que sí sufren de forma masiva la crisis habitacional.

España vive una emergencia real de vivienda. En Asturias, miles de ciudadanos esperan durante años una vivienda social. Aun así, la ley introduce filtros ideológicos basados en orientación sexual.

El Estado deja de proteger a los vulnerables para empezar a premiar a colectivos lgtbi. ES sectarismo ideológico.

Sectarismo ideológico frente a necesidades reales

Las críticas y el rechazo generalizado no se ha hecho esperar. Diversos sectores sociales y políticos cuestionan que el dinero público se destine a colectivos definidos por identidad sexual mientras quedan sin atender prioridades como: Acceso general a la vivienda; Listas de espera sanitarias; Inflación y pérdida de poder adquisitivo; Precariedad juvenil.

Este modelo se enmarca dentro de las políticas woke y de género donde el criterio ya no es la necesidad objetiva sino la adscripción ideológica. Representa el sectarismo ideológico por encima de las necesidades realidades.

La sustitución de la igualdad por el privilegio

Durante décadas, el acceso a vivienda pública se basó en variables claras: Ingresos; Número de hijos; Discapacidad; Situación laboral. Ahora se añade un nuevo filtro ideológico: orientación sexual.

Esto supone un cambio profundo de paradigma: Ya no importa solo la situación económica o la vulnerabilidad, sino la identidad personal.

Con esto, en la práctica, dos personas con idéntica situación social pueden recibir trato distinto solo por su orientación.

El coste oculto: quién se queda fuera

Cada vivienda reservada al colectivo lgtbi implica otra familia excluida. La pregunta real es: por qué su orientación pesa más que la pobreza de otros. El problema no es ayudar. El problema es convertir la ayuda en privilegio ideológico

Esta ley no nace del sentido común, sino de la ingeniería social. No busca resolver problemas reales, sino reordenar la sociedad según categorías ideológicas. Y cuando el Estado deja de ser neutral y empieza a clasificar ciudadanos por orientación, la igualdad muere y nace el clientelismo ideológico. Hoy es la vivienda. Mañana será el empleo. Después la educación.

Porque una cosa es proteger al débil. Y otra muy distinta es utilizar el dinero de todos para imponer una agenda que divide, clasifica y enfrenta.

TAGS: Asturias, Adrián Barbón, vivienda pública, ley LGTBIQ+, ideología de género, gasto público, familias

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