La Mesa del Congreso acordó prolongar hasta el 4 de febrero el plazo de presentación de enmiendas.
El Gobierno paralizado de Pedro Sánchez se ve obligado a bloquear 125 iniciativas en el Congreso al prolongar las enmiendas hasta febrero, una maniobra que evita derrotas en las votaciones y evidencia su falta de apoyos.
Un Ejecutivo sin mayoría que huye del Parlamento
España vive una situación política inédita. El Gobierno paralizado ha optado por congelar la actividad legislativa antes que asumir su debilidad parlamentaria. La Mesa del Congreso acordó prolongar hasta el 4 de febrero el plazo de presentación de enmiendas en 125 proyectos de ley.
La decisión se aprobó en la última reunión de 2025 de la Mesa del Congreso, celebrada de forma telemática. PSOE y Sumar usaron su mayoría para bloquear cualquier avance legislativo. Ellos mismo bloquean sus propias leyes. El objetivo resulta evidente: evitar derrotas en la Cámara Baja.
Nunca antes los asesores parlamentarios habían visto una parálisis de tal magnitud. Hasta 21 páginas enumeran las leyes bloqueadas. Este bloqueo confirma una afirmación previa de Pedro Sánchez: gobernar sin el Parlamento.
El Gobierno paralizado no busca negociar ni consensuar. Prefiere cerrar el Congreso y ganar tiempo. La democracia representativa queda reducida a un trámite incómodo para un Ejecutivo sin apoyos sólidos.
El distanciamiento de Junts ha agravado esta situación. Varias leyes del Ejecutivo quedaron frenadas, mientras algunas iniciativas del Partido Popular lograron avanzar. Sin embargo, la Mesa del Congreso, controlada por PSOE y Sumar, mantiene la llave del bloqueo.
El “congelador” legislativo y la estrategia del bloqueo
El efecto inmediato de la orden llegada desde La Moncloa resulta claro. El Gobierno paralizado prolonga sine die el plazo de enmiendas. Así evita debates y votaciones. Así esquiva derrotas consecutivas.
El inicio de 2026 será clave. La convocatoria de elecciones autonómicas en Aragón el 8 de febrero explica parte de la maniobra. Sánchez no quiere afrontar una campaña con derrotas parlamentarias recientes. Por eso reduce las sesiones del Congreso y mantiene el bloqueo.
La oposición esperaba retomar la negociación de algunas leyes. Esa esperanza chocó de nuevo con la realidad. El Ejecutivo impuso un mes y medio más de espera. El Congreso queda paralizado hasta febrero, salvo decisión contraria del Gobierno.
El “congelador de Armengol” actúa.. La presidenta del Congreso, Francina Armengol, actúa como garante del bloqueo impulsado por el Ejecutivo. El Senado, con mayoría absoluta del PP, aprobó un escrito para exigir el desbloqueo de 31 leyes aprobadas por la Cámara Alta. Armengol rechazó la petición y descartó un conflicto de atribuciones entre cámaras.
Leyes bloqueadas y consecuencias reales para los españoles
El Gobierno paralizado no bloquea asuntos menores. Mantiene congeladas leyes esenciales para millones de españoles. Entre ellas figura la reforma de la Ley de Dependencia, que afecta a personas con discapacidad y a sus familias.
También bloquea la ley de ratios de enfermeras para garantizar la seguridad del paciente. Congela reformas para mejorar la cohesión del Sistema Nacional de Salud. Paraliza medidas urgentes por los daños causados por la DANA de 2024.
El Ejecutivo frena además mejoras en la compatibilidad entre jubilación y trabajo. Bloquea iniciativas para prevenir el consumo de alcohol en menores. Impide avanzar en la protección integral de las víctimas del terrorismo.
El Gobierno paralizado antepone su supervivencia política al interés general. Castiga a los más vulnerables. Ignora a las familias. Desprecia a las víctimas del terrorismo. Todo para evitar perder votaciones, para que Sánchez pueda mantenerse en el poder. Todo para resistir hasta el 2027.
Esta forma de gobernar degrada la democracia. Vacía de contenido al Parlamento. Concentra el poder en Moncloa. Reduce la representación nacional a una ficción institucional. Responde al miedo a perder.




