El plan para la islamización de España comienza en Sevilla
La propuesta de retirar la estatua del Cid Campeador en Sevilla no es una simple ocurrencia estética ni una sugerencia cultural inocente o electoralista. Es, en realidad, el momento en el que el Partido Andalusí se ha quitado la careta ante toda España. Bajo la apariencia de una «reivindicación histórica», lo que subyace es un proyecto ideológico radical que no cree en España, no respeta su historia y busca, de manera sistemática, iniciar un proceso de islamización que tiene a Andalucía como su primer y más preciado objetivo.
Un ataque directo a los cimientos de la Nación
El dirigente Yihad Sarasua, al lanzar este órdago a través de las redes sociales, ha cometido algo más que agravio contra el símbolo de la Reconquista. El Cid no es solo una estatua; es la personificación del esfuerzo multisecular de un pueblo por recuperar su libertad y su identidad frente a la ocupación islámica.
Para el Partido Andalusí, la figura del caballero burgalés representa un obstáculo que debe ser removido. Al despreciar al Cid, están despreciando la victoria de la civilización occidental en la Península. Su intención es clara: quieren borrar el rastro de la España que se forjó en la lucha contra el invasor para sustituirla por una narrativa que glorifica exclusivamente el pasado califal, presentándolo como la esencia legítima de nuestra tierra.
Andalucía como «punta de lanza» de la islamización
El análisis de las intenciones de esta formación revela una hoja de ruta peligrosa. No se trata solo de Sevilla. La elección de al-Mutamid para sustituir al Cid tiene una carga simbólica perversa: al-Mutamid fue el último rey de la taifa sevillana antes de la llegada de los almorávides. Al elevar su figura, el Partido Andalusí intenta reconectar con un pasado de dominio islámico, pretendiendo que los andaluces de hoy renuncien a sus raíces hispánicas y cristianas para abrazar una identidad impuesta que ellos denominan «humanismo islámico».
Esta estrategia es el primer paso de un plan más ambicioso que afecta a todo el territorio nacional. Si logran imponer su relato en Andalucía, la «joya de la corona» para sus pretensiones, el resto de España vendría después. Estamos ante una aberración histórica que busca revertir los logros de la Reconquista, no con espadas, sino mediante la manipulación del espacio público y la erosión constante de nuestros valores tradicionales.
El desprecio por la historia y la cultura española
Resulta indignante que un partido que aspira a participar en las instituciones españolas muestre tal desdén por el patrimonio nacional. La estatua del Cid, obra de la reconocida Anna Hyatt Huntington, es un legado que pertenece a todos los sevillanos y españoles. Pretender derribarla es un acto de vandalismo ideológico.
El Partido Andalusí ha demostrado que no cree en España ni en la herencia cultural que nos une. Su visión es la de una España fragmentada, donde las raíces cristianas sean sustituidas por una estructura social y religiosa – el islam- que nada tiene que ver con nuestra forma de vida. Es un intento de desmantelar la nación desde dentro, utilizando las herramientas de la democracia para promover una agenda que, en última instancia, busca socavarla.
La urgencia de parar esta deriva
A pesar de su actual irrelevancia electoral, no se debe subestimar el peligro que representa la difusión de estas ideas. El silencio ante estas propuestas solo alimenta su audacia. Es imperativo que la sociedad civil y las instituciones reaccionen con firmeza ante lo que es una provocación directa a nuestra identidad.
La islamización que pretende este partido no se detendrá en los monumentos. Si no se frena este discurso ahora, el siguiente paso será la exigencia de cambios legislativos y sociales que comprometerán nuestra libertad y nuestras costumbres. El Cid en su caballo Bavieca debe seguir vigilando las calles de Sevilla como un recordatorio de que España es una nación con memoria, que sabe quién es y de dónde viene.
Un muro contra la sinrazón
España no puede permitir que grupos islámicos minoritarios, financiados por ideologías y países ajenos a nuestra tradición, dicten qué héroes podemos honrar y cuáles deben ser proscritos. El Partido Andalusí ha mostrado su verdadero rostro: el de una formación que odia a España y a su historia y sueña con un retroceso de siglos bajo el manto de la islamización.
Es hora de decir «basta» a esta aberración. El Cid Campeador es parte de nuestra alma nacional, y querer retirarlo es una declaración de guerra cultural contra España.
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3 comentarios en «El Partido Andalusí propone retirar la estatua del Cid en Sevilla y sustituirla por una del rey musulmán al-Mutamid»
Y el Jefe del Estado, Majestad, que hace Señor……..
Y el Jefe del Estado, Majestad, que hace Señor…….. No quiero pensar que esto sea una parte del pago a realizar a los Emiratos Árabes Unidos por su amparo a Don Juan Carlos I……
Nadie duda, ni ignora desde hace mucho que nuestro vecino del sur está ansioso por anexionarse la mayor parte de España que pueda. Por otra parte, tenemos una izquierda que no cree en España, aliada con todos los separatistas, dispuesta a fragmentar esta nación en un conjunto de republiquitas socialistas. Está izquierda es socia del islam y nos está llenando de islamistas, muchos ya votan y los demás lo harán pronto. Volviendo al artículo, fuimos tontos al aceptar que la izquierda nombrara a Blas Infante padre de Andalucía, ¿qué hizo ese señor por esta tierra?, la respuesta es simple, nada. Es hora de reclamar ese título para Fernando III, que sí se lo merece.