Los demonios del fuego | Fernando López-Mirones

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Los cobardes, los tibios, los mismos de la plandemia, ahora hablan y escriben por doquier sobre los incendios rituales masónicos empezando por la frase:” El cambio climático es innegable que existe, pero…” y salen con lo de limpiar los montes, el abandono y otras razones que solo desvían de la realidad cruda. Porque si fuera eso, si fuera solo eso, no habría ni un incendio. No conozco ninguna chimenea, por llena de troncos que esté, que se prenda ella sola. Ninguna leñera arde por su cuenta, ningún pajar es pasto de las llamas por combustión espontánea.

Llenan los medios de protestas pequeñas de limpieza de montes, y no es eso, no es eso. La gente lo oye y le parece lógico, se queda con esa razón y olvida la de verdad.

Los incendios los prenden personas con nombres y apellidos que son pagadas para ello por sociedades conocidas, ya no son secretas. Y en el ruido, en la promoción de héroes y víctimas, en los móviles de millones, realizan el verdadero incendio, el virtual, encienden de nuevo el miedo. Y cuando la gente tiene miedo se olvidan de pensar, solo sienten emociones estériles, que son las que ellos buscan.

Si los montes los incendian personas enviadas por sociedades concretas ¿por qué la inmensa mayoría de la gente ignora a estos culpables? ¿Por qué nadie habla de ellos? Es sencillo, porque las emocionantes historias de bravos bomberos y de personas que “lo han perdido todo” (observen esta frase porque es siempre la misma) obnubilan nuestro discernimiento. Indignarse con la limpieza de montes, que si fue el alcalde, la comunidad o el estado, nos desvía de combatir a los auténticos culpables. Las Open Society creadas por Obama promocionadas por Alexander Soros, y las grandes logias satánicas. Estos son sus rituales, los disfrazan de ineficiencias locales, pero tienen para ellos un significado místico. Si estas logias internacionales queman lugares sagrados del corazón de Spania, sitios telúricos que los sabios de Felipe II ya conocían, entornos donde la tradición dice que se encuentra al menos una de las puertas del infierno, donde el Monasterio de El Escorial y el Valle de los Caídos, el Monte Abantos custodiaban, tapaban esas puertas, es por un motivo mucho mayor que la simpleza de que haya maleza. No es la maleza, es la maldad. Y todo ello en el Día de Santiago.

Querido lector, no me he vuelto loco, no estoy hablando de lo que usted cree o no, estoy hablando de lo que ELLOS CREEN. Ellos adoran a satán, lo dicen, no lo ocultan, desde los magnates de Silicon Valley hasta los pequeños demonios de la simple ambición. Y su dios oscuro les exige sacrificios humanos de fuego, agua y tierra en fechas concretas.

Que el común de los mortales no sepa esto es lo que buscan, que todos hablen de limpiar montes o de partidos políticos les hace reír. “Pobres incautos” deben pensar burlándose, los sometemos a sacrificios rituales y ellos no se dan cuenta de nada. Y les llaman “danas”, y les llaman “clima”, o les llaman volcanes, y nosotros, como ovejas inmolables, nos olvidamos que de que esta lucha va mucho más allá de tu chalet en la Sierra de Madrid, porque lo que ellos quieren son nuestras almas.

Han conseguido una España de espaldas a Dios, secularizada, perdida, le han quitado su religión a millones de españoles para que no vulnere a la suya. Ellos sí son religiosos, ellos sí adoran a un ángel oscuro, ellos sí creen en ceremonias crueles… pero usted cree que esas cosas solo están en la películas y series, así funcionó el primado negativo.

Estoy asistiendo atónito, igual que pasó en la gota fría de Valencia, en los volcanes de La Palma, y en tantas catástrofes provocadas por ellos, a una masa de buenas personas culpando a pequeñeces circunstanciales, políticas y emocionales, mientras no le dedican ni un minuto a la simples preguntas que hay que hacerse: si son provocados, si los prenden personas ¿quiénes son? ¿A quien obedecen? ¿Por qué lo hacen?

Para explicar eso, los guionistas del mal han creado el relato de la especulación de placas y molinillos, han dejado pistas falsas en el BOE para que avezados youtubers y falsos disidentes las descubran ¡eureka! Lo hacen para eso. Pues no. No es el motivo principal, es la cortina de humo, como lo fueron durante la plandemia otras cosas.

Deberíamos haber aprendido, pero veo que no. Mientras sigamos picando en los anzuelos que la narrativa globalitarista nos pone, mientras devoremos los relatos de héroes (¿recuerdan aplaudir a sanitarios que en realidad colaboraban?) mientras nos quedemos en esos “allí me crié de niño”, “era la casa de mis abuelos” o “gente que lo perdió todo”, y la pena nos impida ver el bosque, los satánicos masones seguirán realizando sus rituales oscuros cada vez más cerca de nuestros lugares sagrados.

Contra esas ceremonias no valen ingenieros, hacen falta exorcistas. Sin nuestras creencias ancestrales, las que forjaron España, las que nos convirtieron en el pueblo más bravo del mundo por siglos, capaces de todo con una Cruz en la mano, estamos indefensos. Para frenar a los adoradores del diablo que queman España necesitamos la ayuda de un Dios al que mucha gente ha olvidado.

Si ellos tiene creencias firmes y nosotros solo ingenieros forestales a sueldo, estamos perdidos.
Si le gusta, comparta, y si no le gusta, gracias por leerlo.
Que Dios nos ayude contra los aradores de los cielos.

Un aullido.

Fernando López-Mirones | Biólogo, zoólogo y escritor

P.D.: Me están informando fuentes directas de enormes anomalías en la extinción de los incendios. Evacuar y cerrar caminos para que nadie sea testigo de una gran escenificación, aviones y helicópteros creando imagen apocalíptica pero a los que ordenan aparentar más que ser efectivos.

Los motivos de las evacuaciones de pueblos no son siempre por peligro real. Son para que no haya testigos de las brigadas paradas, y para generar “cifras alarmantes” diciendo “diez mil personas evacuadas”. Como las PCR. Aviones y helicópteros dando imagen.

Crean un psicosis colectiva. Por supuesto que hay fuego real, pero hay órdenes de no actuar como se podría y de que no haya testigos. Igual que las “PCR positivas” nunca fueron enfermos reales, los “evacuados” y “confinados” no son personas con peligro real muy a menudo. Confinan ellos, y cuanto más exageren, más “cifras” pueden dar el los deformativos. Hoy dicen: “¡Hay más de 100.000 afectados evacuados!” Esa es la cifra que buscan CREAR.

Tampoco distinguen entre pasto, cereal, arbustos y bosque alto. Seleccionan las imágenes de estos últimos y las extrapolan a todo. Brigadas paradas, no es su culpa si les dan esa orden. Guardia Civil cortando caminos (tampoco es culpa de ellos) para que nadie vea que en el frente no hay nadie actuando. Y aviones y helicópteros en plan Apocalipse Now sobrevolando deliberadamente poblaciones volando bajo para aumentar la sensación de “crisis climática”.

¿Hemos normalizado que la gente no pueda defender sus casas y sus campos? ¿Los echamos?
Ojo, no estoy diciendo que no haya fuegos reales, los hay y muchos, pero tras prenderlos, hacen lo posible por no pararlos y a la vez fingir que lo hacen. Por favor, brigadas y guardias, si tienen algo que decirme, háganlo en privado para que yo lo denuncie, nunca desvelo fuentes. Los médicos y enfermeras me informaron en la plandemia, ahora les toca a ustedes hacer algo. No les ayuden con su silencio. Les ofrezco mi altavoz, úsenlo, hagan algo desde dentro, no es culpa de ustedes las órdenes de arriba, pero no les protejan..


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