Lo mejor de dos mundos: La Hispanidad a los ojos de una hispano-mexicana | Alejandra Soto

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Isabel, con apellidos de ascendencia española y rasgos llamativamente aztecas, nació en CDMX en 1987, aunque se define como tapatía, al haberse criado en Guadalajara desde los 10 años en que su familia se trasladó allá. La mayor de tres hermanos, estudió periodismo en la Universidad Panamericana de Guadalajara, para luego orientar su formación con dos “maestrías” -como dice ella- en Relaciones Públicas y Dirección de Comunicación, en una universidad privada madrileña. Cara visible de diversos movimientos pro-hispanidad, actualmente trabaja como Mánager de Comunicación Internacional para una fundación.

Mujer inquieta, decidida, con bastante carácter y mucho que decir al mundo, decidió mudarse a vivir a Madrid en cuando terminó sus estudios. Era la primera vez que pisaba Europa y lo hizo para quedarse. Nunca le fueron las medias tintas. Pero lo que no esperaba, era encontrar un trozo de si misma en el viejo continente. Diez años después ha conseguido la doble nacionalidad hispano-mexicana y por eso venimos hoy a entrevistarla, para que fuera de clases teóricas de historia y filosofía, nos hable de hispanidad, desde lo más profundo de su corazón.

– ¿Qué fue lo que más te llamó la atención al llegar a España?

– “Al llegar a España y empezar a viajar por el sur, la zona de Sevilla, Córdoba y Granada, más concretamente, comencé a descubrir  que parte de las raíces de los mexicanos, e incluso el resto de Hispanoamérica, se encontraba ahí, en España, a casi 9.000 km de distancia. Fue como cuando uno va a casa de su abuelita y su abuelito y se da cuenta de que tiene un poquito de las dos partes, que es el resultado de una unión. Pues lo mismo sentí cuando llegué a España. Aquí conocí la otra parte de mi ser mexicano, de mis raíces, de mi historia, de mi forma de vivir.

– ¿Y exactamente en qué lo viste tan claro?

– “Pues se puede apreciar en cosas tan básicas como la arquitectura, por ejemplo las haciendas, que son lugares preciosos que tenemos acá en México, en mitad del campo, con sus fuentes, sus patios, sus jardines y flores, que a pesar de disfrutar de nuestra peculiar naturaleza, no dejamos de perder los toques árabes tan típicos de la arquitectura andaluza por ejemplo. Los siglos de máximo esplendor árabe no llegaron a México como tal, pues son previos al descubrimiento de América, pero su huella en la historia de España, ha marcado también la realidad mexicana.

– Habiendo vivido tanto tiempo en un lado y otro del océano Atlántico, tendrás una idea bastante clara de lo que compartimos con nuestros hermanos americanos. En este sentido ¿Qué podrías decirnos del término Hispanidad?

– “Si hablamos de Hispanidad, y de lo que compartimos, podría estar horas y horas hablando. Es una manera de ser, de vivir, de entender la vida. Por ejemplo, la música, es algo muy típico de los hispanos, ese estar alegres, animados, compartir lo vivido en un tono ameno y distendido, es parte de nosotros. Las tunas en España es una tradición, que aunque se está perdiendo bastante, representa mucho la idiosincrasia de nuestra gente. Esos grupos musicales que van de un lado para otro, con instrumentos regionales y muy poca vergüenza, para contar historias de sus pueblos, ¡ellos son los ancestros de los mariachis mexicanos! ¡Esa es nuestra manera de entender la vida! ¡Eso es Hispanidad! Buscar la forma de mantenernos contentos allá donde vayamos, hacer de la música un medio para alegrar los corazones

– ¿Dónde dirías que se hace más patente la idea de Hispanidad como unión de dos mundos?

– “Sin lugar a dudas en la gastronomía. Podría y debería escribirse un libro sobre qué es la gastronomía hispánica, la gente no es consciente de la gran mezcla que surge de las aportaciones de América al mundo, y desde luego tampoco de cuánto llegaron a calar los conocimientos de occidente en el nuevo continente. Si pensamos en los platos más típicos de México y España, respectivamente diríamos que los tacos y la tortilla española. Y es que ninguno de ellos sería posible sin aquel “tierra a la vista” con el que Rodrigo de Triana, despertó a la tripulación aquel 12 de octubre de 1492. La tortilla con la que se envuelven los tacos mexicanos está hecha con auténtico maíz de la zona, y hasta ahí todos conformes, pero lo que muchos desconocen es que la forma de procesar la carne que luego se le añade, es totalmente occidental, no es cosa nuestra, sino que la aprendimos de ustedes. ¿Y qué decir de la tortilla de patatas? Sería impensable si ese tubérculo no hubiese llegado en barco a las costas españolas en los primero años de descubrimientos. ¿Lo ven? Nuestros platos más típicos vienen del “choque de culturas”, que más que una contraposición, como muchos lo venden, fue una auténtica fusión.

– Has pasado también algunas temporadas en Alemania, por lo visto ¿dirías que también hay puntos de encuentro con su cultura?

– “Ciertamente Alemania tiene una forma muy diferente de ver la vida. Mientras que tanto en México como en España, vivimos felices, intentando crear un orden dentro del caos, en Alemania todo es orden y corrección. Una cosa que me llamó la atención al llegar a España, es que en una mesa nadie te va a ceder la palabra, el que habla es el que grita más, no hay más. Quizás por eso siempre hay tanto ruido donde hay españoles. En México la cosa es algo diferente, más educados diría yo, ya que aun pudiendo confluir varias conversaciones entre amigos, nadie levanta la voz, hemos sabido encontrar cierto equilibrio. Pero Alemania es todo lo contrario a ambos. Recuerdo una ocasión en un restaurante alemán, que por reírme con unos amigos, el mesero me llamó la atención, diciéndome que debía bajar el volumen pues estaba molestando a otros comensales. Esto en México no pasa, ni en Argentina, ni en España desde luego tampoco, podremos tener formas diferentes, pero todos hemos comprendido que la comida es un momento de encuentro, algo que trasciende a la pura alimentación por supervivencia. De verdad que hay restaurantes en Alemania en los que al entrar, casi parece que estuviéramos en un funeral, la gente come y siente que no debe hablar. Para cualquier hispano esto es impensable.

– ¿Algo que echaras de menos en Alemania, que no echaste en falta en España?

– “La sobremesa. Una cosa impresionante y totalmente nuestra. El reposar la comida, acabarse la botella de vino tranquilamente, continuar la conversación, disfrutar de la compañía, eso algo muy común para los hispanos, pero totalmente fuera de lugar en sitios como Alemania, y vaya si se echa en falta. Allí uno termina el postre y pasa a la siguiente actividad, sin saborear ese “cuarto tiempo”. Se pierden lo más importante.

Bueno ¿y qué decir de la siesta? Es cierto que algunos alemanes llegan a hablar maravillas de la siesta, pero para ellos solo puede durar 20 minutos ¿20 minutos? ¡si en ese tiempo yo no consigo ni conciliar el sueño! Desde luego es una forma de pensar completamente diferente a la nuestra.

– Volviendo al presente, ahora que has vuelto a México ¿Qué opinión te merece la petición de tu presidente, AMLO, al rey de España para que pida perdón por la conquista?

– “Me parece completamente absurdo y fuera de lugar. Muestra un total desconocimiento de la historia y de cómo funcionan las cosas. No se puede juzgar el pasado con los ojos del presente. Es evidente que en el proceso de conquista pudo haber violencia y desde luego abusos, no eran santos aunque con la conquista se buscara acercarlos a Dios, pero también estoy firmemente convencida de que mis antepasados hicieron lo que consideraron mejor para su pueblo y que el resultado no fue un exterminio sino una fusión de la que yo soy prueba palpable. No podría decir que soy 100% indígena sin decir también que soy española. La posición de AMLO y otros políticos de la misma línea, creo que es errónea, ya no solo por ser anacrónica y faltar a la verdad, sino porque centrarnos en el pasado es no mirar al presente y no apostar por el futuro de crear una Hispanidad mucho más unida y mucho más fuerte.”

– Para concluir Isabel ¿Qué dirías que hace falta para hacer de la Hispanidad un proyecto de futuro y no solo una historia común?

– “Simplificándolo todo un poco, hacen falta dos cosas, y la primera depende directamente de la segunda.

1º – Voluntad política: Que ahora mismo no solo brilla por su ausencia, sino que parece que estar más de moda ahondar en las diferencias que en los puntos de encuentro. El enfrentamiento mueve muchos votos, es evidente, pero lo destruye todo a su paso. Debemos cambiar esto ya.

2º – Una ciudadanía formada y comprometida: Los políticos funcionan por encuestas de opinión, esto es así, por lo que tenemos más poder del que creemos. Si tanto españoles como hispanoamericanos dejaran de creer en la leyenda negra y abrieran los ojos al mundo que les rodea, comprenderían que su pasado, presente y futuro está más ligado a sus hermanos de lengua y fe, que a los angloparlantes de un lado y otro del Atlántico. No hablo de reunificación de territorios, porque la Hispanidad trasciende tanto las fronteras políticas como físicas, y ha sabido perdurar a lo largo del tiempo como pocas comunidades en el mundo. Hablo de apostar por políticas que nos refuercen como un ente supranacional, donde manteniendo nuestras diferencias y peculiaridades, podemos apostar igualmente por la unión a través de intercambios socioculturales, gastronómicos, educativos, económicos e incluso de I+D+i. Somos más parecidos de lo que creemos, y la sinergia entre nuestros mundos nunca ha dejado de existir. Juntos fuimos más y juntos podremos volver a serlo.

Alejandra Soto | Abogada