La Virgen del Pilar

La Basílica del Pilar es una de las más antiguas de España, en su interior se encuentra la columna sobre la cual la Virgen se apareció al Apóstol Santiago durante la evangelización de Hispania en el año 40 después de Cristo, y es la aparición mariana más antigua reconocida por la Iglesia.

En la noche del 2 de enero del año 40, Santiago se encontraba con sus discípulos junto al río Ebro cuando «oyó voces de ángeles que cantaban Ave, María, gratia plena y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol». La Santísima Virgen, que aún vivía en carne mortal en Jerusalén, le pidió al Apóstol que se construyese allí una iglesia, con el altar en torno al pilar donde estaba de pie y prometió que «permanecerá en este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio». 

Virgen del Pilar

Pese a que la aparición tuvo lugar en enero, desde muy pronto se comenzó con la celebración del día dedicado a la Virgen del Pilar el 12 de octubre porque fue el día que se celebró la primera misa en el primer templo dedicada a ella y construido en el siglo I. Después, la tradición popular fue generalizando el culto a Nuestra Señora del Pilar hasta que, a principios del siglo XVIII, el papa Inocencio XIII concedió oficio litúrgico propio a la Virgen del Pilar para el día 12 de octubre.

Descubrimiento de América

Ese mismo día, pero en 1492, Cristóbal Colón con las tres carabelas, – la Pinta, la Niña y la Santa María-, en representación de los Reyes Católicos de España, llega a una isla de las Bahamas llamada Guanahani.

Ese 12 de octubre se descubre un nuevo mundo, el continente americano.

Es el día de la Virgen del Pilar, el día de Santa María del Pilar.

El Descubrimiento de América en 1492 fue trascendental y el 12 de octubre se ha considerado como un día memorable: se descubre un nuevo continente aunque tardaron en darse cuenta de que un nuevo mundo aparecía ante los ojos de Europa, se consagra y se ofrenda este nuevo mundo para su evangelización y para incorporarlo a la Corona española.

El 12 de Octubre en la Historia de España

El 23 de septiembre de 1892 la reina regente María Cristina de Habsburgo-Lorena promulgó un Real Decreto en San Sebastián, a propuesta del presidente Antonio Cánovas del Castillo, en el que se declaraba fiesta nacional el 12 de octubre de 1892, en conmemoración del cuarto centenario del Descubrimiento de América.

El 15 de junio de 1918 se declara fiesta nacional el día doce de octubre de cada año, “con la denominación de Fiesta de la Raza”:

«Real decreto. De acuerdo con Mi Consejo de Ministros, Vengo en autorizar al presidente del mismo para presentar a las Cortes el adjunto proyecto de ley declarando fiesta nacional, con la denominación de Fiesta de la Raza, el día 12 de Octubre de cada año.

Dado en Palacio a 8 de mayo de 1918. –El Rey Alfonso XIII. –El Presidente del Consejo de Ministros, Antonio Maura y Montaner

A las Cortes:

Con ocasión del cuarto centenario del descubrimiento de América, en 1892, un Real decreto de 23 de septiembre, coincidiendo con determinaciones análogas de otros Gobiernos, declaró día de fiesta nacional el 12 de Octubre.
De aquel día data otro Real decreto que Su Majestad la Reina Regente firmó en el histórico convento de Santa María de la Rábida, autorizando la presentación a las Cortes de un proyecto de ley que perpetuase la festividad cívica.

Como “homenaje a la Nación española y a Cristóbal Colón» la calificó el Congreso peruano, y en reciente fecha el Poder Ejecutivo de la República Argentina declaraba que es «eminentemente justo consagrar la festividad de esta fecha en homenaje a España, progenitora de naciones, a las cuales ha dado, con la levadura de su sangre y la armonía de su lengua, una herencia inmortal”.

 
Movido por estas consideraciones, el presidente que suscribe, de acuerdo con el Consejo de Ministros y autorizado por Su Majestad, tiene el honor de someter a las Cortes el siguiente proyecto de ley:

Artículo único. Se declara fiesta nacional, con la denominación de ‘Fiesta de la Raza’ el día 12 de octubre de cada año.

Madrid, 8 de mayo de 1918. –El presidente del Consejo de Ministros, Antonio Maura.»

Día de la Hispanidad

El Día de la Hispanidad no alcanzó reconocimiento en España hasta 1958, cuando un decreto de la Presidencia del Gobierno de 9 de enero estableció:

  • «Dada la enorme trascendencia que el 12 de octubre significa para España y todos los pueblos de América hispana, el 12 de octubre será fiesta nacional, bajo el nombre de Día de la Hispanidad»
Hispanidad

En 1981, con la Constitución española de 1978 en vigor, el Real Decreto 3217/1981, publicado en el primer Boletín Oficial del Estado del año 1982, refrendó el doce de octubre como «Fiesta Nacional de España y Día de la Hispanidad».

Es en 1987, con el Rey Juan Carlos I y Felipe González (PSOE) como presidente del gobierno español, cuando se promulga la ley 18/1987 que establece el Día de la Fiesta Nacional de España en el 12 de octubre y prescinde de la denominación de “Día de la Hispanidad”.

La Virgen María, desde aquel 2 de enero del año 40 después de Cristo, que se apareció en carne mortal al apóstol Santiago, enviado para evangelizar Hispania, ha seguido muy de cerca la historia y evolución de aquella Hispania hasta la actual España.

Desde entonces España y la Madre de Dios han estado tan unidas que España es tierra de María”.

Esa unión se traduce en una especial protección, como sucedió aquella madrugada del 3 de agosto de 1936, durante la Guerra Civil Española, cuando el trimotor republicano Fokker lanzó tres bombas, de 50 kilogramos cada una, sobre las torres de la Basílica del Pilar. Una de ellas quedó clavada en la Basílica del Pilar, otra atravesó el techo y la última llegó a penetrar la bóveda de la Virgen y causar serios daños en el marco dorado de La adoración del nombre de Dios, de Goya. Ninguna de ellas llegó a estallar ni causar daños de consideración, hecho que fue atribuido a un milagro de la Virgen. Las bombas fueron desactivadas y hoy en día se exhiben en pilastras cercanas a la Santa Capilla.

Vigencia del 12 de Octubre hoy

La raíz cristiana de la celebración del 12 de octubre es innegable, por eso los miembros de los partidos de izquierda son cada vez más reacios a conmemorar esta fecha.

Tanto es así que en este año 2020 de pandemia, con la excusa de ésta, se ha logrado a base de mentiras y de imposiciones dictatoriales, que no se celebre ni la fiesta de la Hispanidad ni la fiesta de la Virgen del Pilar. Ni siquiera la Guardia Civil que tiene al Pilar como su patrona, va a celebrar este día. Ni ofrendas, ni homenajes ni festejos.

Cortada la raíz, la planta no tarda en secarse y morir. Cortadas las raíces cristianas de España, secada la herencia recibida forjada a lo largo de tantos siglos, España muere.

NO hallamos a nadie a la altura, ni siquiera para proclamar esta muerte.

Estamos como el apóstol Santiago en el año 40, a orillas del rio Ebro, desalentado por la dureza de corazón de los habitantes de Hispania. Nosotros estamos apoyados en las ventanas y en los balcones de nuestras casas, confinados con mentiras y vacunados con el miedo.

Rendidos, angustiados, cohibidos ante tanta manipulación de la historia y de la Verdad. Vencidos por lo políticamente correcto que pasa por cortar las raíces de nuestra Patria y secar nuestra herencia para dejarnos con las manos vacías, las cabezas vacías, los corazones vacíos. Vacíos y parados, inmóviles por el miedo, porque el vacío produce miedo.

Solo hay algunos españoles que se mantienen firmes, solos ante el avance del mal, solos con su conciencia que les impide ser cobardes y dejar sola a España.

Solos en sus ventanas, en sus balcones. Pero llenos de esperanza, de ilusión, de ganas de trabajar y de empujar para que España no muera. Hay todavía un rayo de esperanza. España es tierra de María y la Virgen y Jesucristo no abandonan a sus hijos. Solo necesitan encontrar alguno que todavía siga de pie, firme en sus posiciones, la cabeza altiva para mirar de frente y el corazón lleno de todo lo que enriqueció la herencia recibida de tantos siglos, de tanta sangre y sacrificio, de tanta ilusión y alegría, de tanto trabajo y esfuerzo y de tanta entrega y donación, de oración y adoración al Señor de la Historia.

Si hay alguien más así todavía, que diga desde su ventana, desde su balcón, “Aquí estoy”. Con la Cruz de Cristo y con la Bandera de España.

Y Dios y España se lo recompensarán.

“Santa María del Pilar, rogad por nosotros”

María Menéndez | Historiadora

Por Redaccion

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