La moda del inglés | Alejandra Soto

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En estos días de altas tasas de desempleo, plataformas como LinkedIn o Infojobs parece que echan humo con miles y miles de usuarios accediendo a cada instante para ver la actualización de ofertas de trabajo y procesos selectivos. Ya todos hemos oído hablar de las precarias condiciones laborales que se ofrecen en la gran mayoría de ofertas, que si contratos mercantiles, de autónomos, prácticas no remuneradas o remuneradas con una “ayuda al estudio” que no te da ni para pagarte el transporte a la oficina, y otras perlitas más que todos conocemos, pero ¿nadie piensa hablar del absurdo nivel de inglés exigido en el 80% de los puestos ofertados?

Supongo todos coincidiremos en la necesidad de unas nociones básicas de este idioma, en mitad del mundo globalizado en el que nos ha tocado vivir, no obstante de este mínimo nivel que prácticamente toda la población menor de 40 años maneja, hasta el casi bilingüismo que muchas empresas exigen a sus trabajadores, hay un trecho muy grande del que mucho hay que discutir.

¿Discutir por qué? Por dos motivos muy sencillos. El primero, porque del 80% de las vacantes que a día de hoy solicitan el “manejo fluido del inglés”, ni una cuarta parte llegará a necesitar este idioma para la realización de sus funciones habituales. El segundo, porque de ese porcentaje que sí que lo necesitará, una gran mayoría podría suplir esa necesidad haciendo uso de webs de traducción de textos (por favor, absténganse de usar el Google Translate) o aplicaciones de traducción simultánea. Y eso que solo he hablado de soluciones gratuitas, que si la empresa quisiera invertir en el idioma de sus trabajadores otro gallo cantaría…

¿Y cual es el problema si la empresa es así de exigente? El problema está en que haciendo cribas por aptitudes que no son necesarias, se están descartando a mentes brillantes y trabajadores extraordinarios, que pudiendo transformar por completo nuestro sistema de productivo, van a terminar a un puesto – con perdón – de mierda, echando a perder su futuro y el de todos. Porque el hecho de que los españoles tengamos tan buena fama a nivel profesional en el extranjero, aun siendo el hazmerreír de la comunidad internacional por nuestra poca fluidez en los idiomas, es un palpable indicativo de que talento en España hay, aunque no lo haya precisamente en los idiomas. Y si nosotros mismos no somos capaces de aprovechar el alto potencial de nuestros trabajadores, por una absurda moda ¿Qué narices estamos haciendo?

Se nos llena la boca con diversidad esto, diversidad lo otro, pero luego siempre a la hora de la verdad, hay aros por los que todos tienen que pasar, y si no, fuera. Y es que estamos llegando al absurdo de empresas extranjeras que contratan a españoles exigiendo un nivel de inglés inferior al exigido en España, para la realización de funciones idénticas ¿estamos tontos?, ¿cuántos genios tendremos que enviar al extranjero, a trabajos poco cualificados o directamente al paro?, ¿cuántos bilingües – con todo el respeto del mundo – terminarán ocupando puestos para los que realmente no están capacitados, en detrimento de su empresa, y del resto de compañeros?, ¿cuánto talento vamos a tener que desperdiciar antes de darnos cuenta del gran error que estamos cometiendo?

Muchos verán este artículo exagerado, otros tantos pensarán que simplemente intento ocultar mi bajo nivel de inglés (no me escondo, apenas tengo el B1), pero dentro de unos años, cuando todos sepan muchísimo de inglés y poco o nada de ingeniería, derecho, psicología, historia, medicina o arquitectura, espero que no se quejen – ni en inglés siquiera – de ver a España convertida en la mano de obra barata y poco cualificada del resto del mundo.

 

Alejandra Soto | Abogada