Rusia ha respondido a lo que considera tres provocaciones recientes de Occidente: el intento de asesinato de Putin por parte de Ucrania justo antes de Año Nuevo; los planes oficiales de Francia y el Reino Unido de desplegar tropas en Ucrania si se acuerda un cese del fuego; y la incautación por parte de Estados Unidos de un petrolero con bandera rusa en el Atlántico.
Rusia responde con nuevo lanzamiento del misil balístico con capacidad hipersónica Oreshniks a las provocaciones de Occidente tras una triple provocación de Occidente: el intento de asesinato de Putin, las amenazas militares europeas y una incautación estadounidense sin precedentes.
Oreshnik es un misil hipersónico, de reciente fabricación que vuela a una velocidad diez a doce veces superior a la del sonido. En menos de diez minutos puede alcanzar cualquier punto de la geografía europea. En minuto y medio puede llegar a Kiev. Además de la velocidad, tiene dos características fundamentales: su gran poder destructivo y que, hasta ahora, no hay manera de detenerlo. Y la OTAN lo sabe. Puede transportar cargas convencionales o nucleares.
El segundo uso de los Oreshniks marca un punto de inflexión
El Ministerio de Defensa ruso confirmó el segundo uso operativo de los misiles Oreshniks. El ataque alcanzó objetivos estratégicos en la región ucraniana de Lvov. Entre los blancos figuraron el yacimiento de gas de Stryi y sus instalaciones de almacenamiento, así como la instalación militar donde se fabrican los drones que atacaron la residencia de Putin. Rusia envió así un mensaje directo y calculado.
Rusia responde con Oreshniks a las provocaciones de Occidente en un contexto de máxima tensión internacional.
El precedente inmediato se remonta a noviembre de 2024, cuando Rusia lo probó en la ciudad ucraniana de Dnipró, en noviembre de 2024, destruyendo el complejo militar-industrial Yumashk. Entonces, Moscú reaccionó al permiso estadounidense y británico para ataques de largo alcance dentro de Rusia. El nuevo uso responde a una escalada más amplia y peligrosa.
El Kremlin no actuó por impulso. Actuó tras una secuencia de provocaciones acumuladas.
Primera provocación: el intento de asesinato de Vladimir Putin
La más grave de las provocaciones fue el intento de ataque contra la residencia de Putin en Nóvgorod.
El suceso ocurrió justo antes de Año Nuevo. El Ministerio de Defensa ruso lo calificó como un intento de asesinato a gran escala. Ucrania ejecutó la operación con drones y apoyo técnico occidental.
Rusia responde con Oreshniks a las provocaciones de Occidente porque la amenaza afectó directamente al jefe del Estado. Putin considera este tipo de acciones líneas rojas absolutas.
La reacción también tuvo un componente político. Donald Trump dudó inicialmente de la versión rusa. Posteriormente, el director de la CIA minimizó el ataque. Putin interpretó ese giro como una maniobra hostil.
Desde Moscú, la lectura resulta clara. Occidente tolera ataques directos contra la cúpula del Estado ruso.
Segunda provocación: tropas francesas y británicas en Ucrania
La segunda provocación llega desde Europa occidental. Francia y Reino Unido anunciaron planes oficiales para desplegar tropas en Ucrania. El despliegue se produciría tras un hipotético alto el fuego. Putin ya había advertido sobre esta posibilidad en septiembre. Ese despliegue elevaría el conflicto a otro nivel. No se trata de asesores ni fuerzas encubiertas.
Se trata de un despliegue convencional con respaldo político. Aún más grave resulta el respaldo estadounidense a esos planes.
Rusia considerará tropas occidentales en Ucrania como objetivos legítimos. El Kremlin no reconoce ambigüedades en este punto.
Rusia teme un cambio encubierto en la doctrina de la OTAN. La posible extensión del Artículo 5 preocupa seriamente a Moscú.
Tercera provocación: la incautación de un petrolero ruso
La tercera provocación procede directamente de Estados Unidos que incautó un petrolero con bandera rusa en el Atlántico.
La operación aplicó legislación estadounidense de forma extraterritorial. Rusia interpretó el acto como una agresión estratégica.
Rusia responde con Oreshniks a las provocaciones de Occidente para frenar un precedente peligroso. Si Moscú callaba, el riesgo aumentaba y Estados Unidos podría incautar más buques rusos. La llamada “flota en la sombra” quedaría expuesta.
Los mares Báltico y Negro entrarían en una nueva fase de tensión. Putin necesitaba enviar una señal disuasoria.
¿Por qué Rusia atacó objetivos en la región de Lvov?
La elección de Lvov no fue casual. El misil ha impactado a 70 kilómetros de la frontera con Polonia. La región se encuentra cerca de fronteras de la OTAN. Rusia quiso demostrar capacidad de ataque rápido y preciso. También quiso enviar un mensaje a París, Londres y Washington. Le es fácil cruzar las líneas fronterizas aunque pertenezcan a la OTAN.
Rusia responde con Oreshniks a las provocaciones de Occidente mostrando alcance estratégico sin cruzar fronteras aliadas. El mensaje resulta claro y calculado.
Moscú puede golpear infraestructuras críticas con escasa detección previa. La advertencia se dirige a futuras decisiones occidentales: Un despliegue europeo en Ucrania tendría consecuencias; nuevas incautaciones marítimas también las tendrían.
El significado estratégico del Oreshnik
Putin evita la escalada por principio. Teme una deriva hacia una guerra mundial. Por eso sorprende el segundo uso de los Oreshniks. Rusia responde así porque percibe un cambio cualitativo. Las amenazas ya no resultan indirectas.
El intento de asesinato, el despliegue militar y la incautación marítima forman un patrón. Ese patrón exige respuesta.
Rusia no busca una guerra total. Busca restablecer límites claros.
Un aviso estratégico al orden occidental
Rusia responde con Oreshniks como último aviso antes de una escalada mayor. El mensaje no admite dobles lecturas. Occidente ha cruzado líneas que Moscú considera existenciales. El equilibrio estratégico se debilita.
Ignorar estas señales acerca al mundo a un conflicto mayor. Europa, Estados Unidos y Rusia deben elegir: Desescalada responsable o confrontación abierta.





1 comentario en «Rusia responde con un misil balístico Oreshniks a tres provocaciones de Occidente. Último aviso»
la OTAN (masónica luciferina) emperrada en llevar a europa a la guerra