Trump sigue rompiendo amarras con el NOM globalista. Ahora ha dado un paso más con la ruptura con las instituciones supranacionales con la retirada de Estados Unidos de 66 organismos internacionales que impulsaban las agendas ideológicas de las élites globalistas.
Un giro histórico en la política exterior de Estados Unidos
La decisión de Trump marca uno de los cambios más profundos en la política exterior estadounidense desde la Guerra Fría. La ruptura de Trump se ha hecho realidad con hechos concretos y no solo con discursos vacíos propios de los políticos. Con ello, Estados Unidos rechaza el globalismo multilateralista que ha dominado el orden global durante décadas.
Durante años, estos organismos han ampliado su poder sin responder ante los ciudadanos. Han sido brazos ejecutores de las élites globalistas. A ellos daban cuentas. Una situación que es totalmente incompatible con la soberanía nacional.
La retirada no responde, por tanto, a un ajuste técnico ni presupuestario. Responde a una decisión política de gran alcance. Rompiendo amarras con el NOM globalista y lo que representa.
Organismos ideologizados
Entre las entidades abandonadas figuran el IPCC, la Convención Climática de la ONU, ONU Mujeres y el UNFPA. Estos organismos abandonaron sus funciones técnicas originales. Se pervirtieron. Ahora actúan como actores políticos con una agenda ideológica clara que les imponen otros. Utilizan informes, estándares y financiación para presionar a gobiernos soberanos. Imponen marcos regulatorios sin pasar por procesos democráticos nacionales. Ya no defienden intereses nacionales legítimos. Defiende la de intereses privados.
La deriva ha sido total. La ingeniería social, el activismo climático y la agenda social ocupan el centro de estas instituciones. Estados Unidos rechaza someterse a estructuras que no rinden cuentas a las naciones ni a la sociedad. La decisión defiende la libertad nacional de decisión frente al globalismo burocrático.
Con esta decisión, la soberanía vuelve a ocupar un lugar central en la política estadounidense. Debería ser el principio para que, como efecto dominó, se reproduzca en otros países.
Estrategia realista frente al orden globalista
La retirada también responde a un cambio estratégico. La ruptura de Trump está dentro de una visión geopolítica pragmática.
EEUU apuesta por relaciones bilaterales y acuerdos concretos. El multilateralismo globalista diluía la influencia estadounidense pese a su enorme financiación. Estados Unidos financiaba organismos donde otros marcaban la agenda. Trump rompe con ese modelo. Rechaza acuerdos negociados a puerta cerrada. Prefiere decisiones nacionales claras y responsables.
Europa ante el fin del consenso globalista
Para Europa, la señal resulta clara. El consenso izquierdista globalista ya no resulta intocable. Se puede romper con él. Bruselas afronta crecientes tensiones económicas, sociales y de seguridad. La desconfianza ciudadana hacia las élites globales aumenta y la soberanía nacional recupera legitimidad política.
La ruptura de Trump desafía décadas de dogmas globalistas. También cuestiona la legitimidad de estructuras alejadas de los ciudadanos. El futuro del orden internacional entra en una nueva fase. La soberanía nacional vuelve al centro del debate político.
Estados Unidos ha dado el primer paso. El resto del mundo observa con atención.





2 comentarios en «Trump sigue rompiendo amarras con el NOM globalista»
No estoy de acuerdo.
Trump es el poli «bueno» del NOM globalista.
Y un perfecto anti-España-Hispanidad-Cristiandad.
Y más peligroso que una caja de bombas.
los que dirigen la «democracia» https://www.religionenlibertad.com/blogs/estamos-en-sus-manos/260109/sociedades-secretas-influencia_115916.html?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=20260110&utm_content=noticia