Es unánime- obviamente no contamos al oficialista y mentiroso CIS-: La media de los sondeos indica que el PSOE y la extrema izquierda se encuentran en camino de alcanzar su peor registro del siglo
El peor resultado del siglo para la izquierda aparece cada vez más cerca según las encuestas, que reflejan el desplome del PSOE, Sumar y Podemos.
El barómetro de encuestas confirma el hundimiento de la izquierda
Las encuestas no dejan lugar a dudas. Son unánimes- El peor resultado del siglo para la izquierda ya forma parte del escenario político español. La media de los sondeos, sin contar el oficialista y sectario CIS, sitúa al bloque de la izquierda en mínimos históricos. Los datos hablan con claridad.
El análisis de Electocracia indica que PSOE, Sumar y Podemos apenas alcanzarían el 37,8 % del voto válido.
Esa cifra roza el mínimo del 36,18 % registrado en 2011.En aquel año, el PP de Mariano Rajoy logró una mayoría absoluta histórica. Ahora, el desgaste golpea a la izquierda con una intensidad similar.
El paralelismo no resulta casual. El electorado percibe, además de mucha, mucha corrupción, agotamiento, falta de rumbo y final de ciclo. Consideran que ya es la crónica de una muerte anunciada.
El peor resultado del siglo para la izquierda no responde a un error puntual. Surge de una acumulación de decisiones políticas fallidas.
Fragmentación, desgaste y cambio de clima político
Varios factores explican esta debacle. Todos confluyen en un mismo desenlace.
En primer lugar los numerosos escándalos de corrupción erosionan la credibilidad del discurso izquierdista.
La extrema izquierda los tapa para permanecer en el poder. Los casos de acoso sexual en la izquierda han sido clamorosos. La narrativa moral pierde fuerza.
Por otra parte, podemos hablar de la fragmentación del espacio de la izquierda que penaliza gravemente a la izquierda. Donde antes existían dos siglas, ahora compiten tres. PSOE, Sumar y Podemos se disputan el mismo electorado y la ley D’Hondt castiga esa división en provincias medianas y pequeñas.
El desgaste en la gestión también pasa factura. El seguidismo y el compromiso con el globalismo, la dependencia de Bruselas y la agenda 2030 generan rechazo y cansancio social. Los votantes buscan alternativas, reclaman soberanía, estabilidad y seguridad.
El peor resultado del siglo para la izquierda se consolida como síntoma de una crisis profunda. No se trata solo de números.
PSOE, Sumar y Podemos: tres siglas en caída libre
El PSOE sigue como fuerza principal del bloque. Sin embargo, muestra un desgaste evidente. Sánchez ya es un lastre y la marca PSOE empieza ser sinónimo de corrupción. Las encuestas reflejan caídas severas en Andalucía, Extremadura y Castilla y León. ¿Resultado? Territorios históricos ya no responden al mensaje socialista.
El partido paga el coste del sanchismo. Las concesiones a separatistas generan rechazo fuera de los núcleos urbanos.
Por otra parte, los comunistas de Sumar atraviesan una situación crítica. Muchos sondeos lo sitúan cerca de la irrelevancia parlamentaria. Fuera de grandes circunscripciones, su voto no se traduce en escaños. La marca no logra consolidarse.
Así mismo, Podemos vive su propia travesía del desierto. La ruptura con Yolanda Díaz debilitó su estructura. Ha perdido visibilidad y apoyo social. Su discurso ya no moviliza como antes.
En definitiva, El PSOE paga el precio del sanchismo. Sumar y Podemos no ofrecen alternativa creíble.
El sanchismo entra en fase de descomposición
A los datos demoscópicos se suma la crisis política. El sanchismo muestra claros signos de agotamiento y descomposición. Las imágenes recientes de ministros y familiares imputados resultan elocuentes. Ese hecho golpea al PSOE en pleno desgaste electoral. El relato de regeneración se ha desmoronado.
El partido vive una doble crisis. Una judicial y otra territorial. Las tensiones internas crecen. Las voces críticas ya no se esconden. El liderazgo de Pedro Sánchez pierde solidez. Y eso se nota en las encuestas.
Ventaja para la derecha sin garantías absolutas
Las encuestas otorgan ventaja clara a la derecha. PP y Vox superan el 48 % del voto. La distancia con la izquierda supera los diez puntos. Sin embargo, la gobernabilidad no resulta automática.
Vox crece entre jóvenes y trabajadores. El partido canaliza descontento y hartazgo. Por otra parte el PP capitaliza el desgaste socialista entre los mayores.
Pero las relaciones entre PP y Vox presentan tensiones y las experiencias autonómicas lo demuestran.
Las encuestas anticipan un cambio profundo en el sistema político español que entra en una nueva fase.




