⏲ Tiempo estimado de lectura: 2 minutos
Ciento tres piezas. Collares, pendientes, brazaletes, anillos, relojes. Diamantes, zafiros, rubíes, esmeraldas. Guardadas en una caja fuerte del despacho que el PSOE cede a los expresidentes en Ferraz, y encontradas allí el 19 de mayo por los agentes de la UDEF. Tasación preliminar de la casa Ansorena: 1,3 millones de euros.
La imagen es demoledora y en España se lleva semanas hablando de ella. Pero conviene entender qué se está discutiendo de verdad en la Audiencia Nacional, porque no es lo que parece.
Quién tiene que probar qué
Aquí está el punto que casi nadie explica bien.
En un juicio penal ordinario, quien acusa tiene que probar. Con las joyas, la ley da la vuelta al tablero. El artículo 39 de la Ley del IRPF dice que, cuando Hacienda descubre bienes que no cuadran con la renta y el patrimonio declarados, esos bienes se imputan al ejercicio fiscal más antiguo que no esté prescrito. Hoy, 2021 o 2022.
Salvo que el contribuyente demuestre que los tenía desde antes.
Demuestre. No que lo diga. Zapatero ha afirmado que fueron un regalo de cortesía personal de hace muchos años, de un país que no ha querido identificar, y que parte del lote es familiar. En televisión eso es una explicación. En un expediente no es nada. Sin factura, sin acta de entrega protocolaria, sin registro del obsequio, sin un documento con fecha, la carga de la prueba es suya y el silencio le juega en contra.
Si no puede acreditar cuándo recibió cada pieza, 1,3 millones entran como renta de un ejercicio vivo. La cuota rondaría los 600.000 euros, muy por encima de los 120.000 que separan la multa administrativa del delito fiscal. Y ahí ya hablamos de uno a cinco años de prisión y multa de hasta seis veces lo defraudado.
La prueba del engarce
Por eso la Fiscalía Anticorrupción ha pedido al juez Calama un segundo informe a Ansorena. No solo el valor actual: la fecha de fabricación y de engarce.
Parece un detalle de joyero pero aquí se lo juega todo.
Una joya deja rastro. La técnica de montaje, los materiales, el tipo de garra que sujeta la piedra, el punzón. Un taller sabe si un collar se armó en 2005 o en 2019. Y si el engarce es posterior a 2021, el relato de “hace muchos años” se derrumba y no hay prescripción posible. Si es de 2007, el contrabando y el delito fiscal por donaciones llevan más de una década caducados.
Un dato con el que se ha especulado mucho: que las piedras vengan de minas de Tailandia y Zambia no dice nada. Las gemas se compran y venden en todo el mundo. Lo que fija la fecha es el montaje, no el mineral.
Sólo es la punta del iceberg
Eso es lo que se investiga. Las joyas aparecieron mientras se buscaba aquello.
Brillan más, se fotografían mejor y caben en un titular. Pero pueden acabar archivadas por prescripción sin que el asunto principal se mueva un milímetro. La verdadera clave: qué se hizo con 53 millones de euros que eran de todos.
Por el momento Zapatero solo está investigado, no condenado, y le amparan la presunción de inocencia y el derecho a no declarar contra sí mismo. Veremos si funciona el Estado de Derecho.
Alfonso P. Sanz | Jurista y escritor
tAGS: zapatero, joyas, ferraz, psoe, hacienda, corrupción, udef




