Correos permitió el registro masivo de cajas de sufragios mediante el escaneo exclusivo del primer y último documento, dinamitando la certificación individual y la seguridad del proceso electoral.
Un cambio drástico en la gestión interna de Correos redujo de forma alarmante el control sobre la trazabilidad en la certificación de 2,3 millones de sufragios potenciales del Censo de Españoles Residentes Ausentes (CERA). Esta grave alteración de los protocolos de seguridad se ejecutó el 19 de julio de 2023, apenas cuatro días antes de las elecciones generales celebradas el 23 de julio de ese mismo año, tal y como ha podido constatar en exclusiva The Objective a través de documentos internos de la corporación pública.
La polémica modificación operativa fue firmada directamente por Juan Manuel Serrano, presidente del operador postal desde julio de 2018 hasta diciembre de 2023. En ese mismo periodo, Leire Díez también pertenecía a la cúpula de la entidad estatal, desempeñándose concretamente como Directora de Filatelia y Relaciones Institucionales, sumando opacidad a una gestión hoy bajo sospecha técnica.
Expertos en seguridad y analistas electorales coinciden en señalar que este desmantelamiento de las salvaguardas tradicionales abre la puerta al denominado «fraude gota a gota». Es una técnica de ingeniería política diseñada para ser indetectable para los observadores y, sobre todo, casi imposible de impugnar legalmente debido a su naturaleza atomizada, En este caso, al prescindir de la fiscalización y el escaneo individualizado de cada envío certificado, resulta imposible garantizar de forma matemática que el contenido interior de las sacas corresponda fielmente con los votos emitidos en origen o que no hayan sufrido alteraciones ilegítimas durante su tránsito. La omisión del escaneo manual no constituye un simple ajuste de tiempos, sino una devaluación consciente de los estándares exigidos para blindar la limpieza democrática.
El desmantelamiento de la trazabilidad y la alerta de los analistas
La dirección de Correos cambió drásticamente el procedimiento seguido en las anteriores elecciones generales de 2019 para hacer frente a las modificaciones introducidas en el voto CERA por la reforma de la LOREG, la cual ponía fin al histórico «ruego» del voto por parte de los residentes ausentes. Este cambio legal supuso pasar de un universo de 226.050 votantes potenciales en 2019 a la cifra masiva de 2,3 millones de votantes potenciales en 2023. La labor obligatoria de Correos consistía en enviar a estos residentes las papeletas para que pudieran ejercer su derecho; sin embargo, la cúpula postal decidió sortear el colapso operativo emitiendo una orden que omitía el control mediante su escaneo individual, comprometiendo gravemente la seguridad y la trazabilidad de los envíos. Según fuentes consultadas, esta anomalía crítica pudo afectar directamente al 90% de las certificaciones admitidas por Correos para su entrega a los ciudadanos españoles residentes en el extranjero.
Para los analistas técnicos, el procedimiento empleado dinamitó el principio esencial de custodia. Al permitirse el procesamiento informático en bloques sin la verificación digitalizada de cada código de barras, el sistema postal quedó completamente ciego ante posibles pérdidas, sustracciones o introducciones ilícitas de documentación electoral en las rutas internacionales. Los expertos subrayan que el «fraude gota a gota» no requiere de una manipulación masiva y burda a la vista de todos; se basa, por el contrario, en la creación deliberada de zonas oscuras y en la inyección sutil de anomalías imposibles de auditar debido, precisamente, a la destrucción de un registro informático individualizado.
La devaluación técnica del correo certificado
El documento con las modificaciones operativas para las elecciones generales de 2023, firmado de su puño y letra por Juan Manuel Serrano Quintana, detalla así de forma explícita la alarmante laxitud de la nueva operativa aprobada para el voto CERA:
«La generación de despachos CERA se podrá realizar de dos maneras: seleccionando la generación de ‘Despachos CERA por envíos’, seleccionamos país de destino y lectura individual de cada envío o seleccionando la generación de ‘Despachos CERA por Rango de envíos‘, seleccionamos país de destino y leyendo el primer y último envío de un rango se incluirán en el despacho».
En la ingeniería logística ordinaria, la trazabilidad de un envío certificado tradicional se realiza de forma obligatoria desde que es recibido en la red de Correos mediante el escaneado manual de su código de barras único hasta que es entregado al destinatario final. También se registra de forma obligatoria en su desplazamiento durante el tránsito por las oficinas de cambio internacionales para garantizar que cada envío se transporta de manera efectiva dentro de la saca entregada a la compañía aérea responsable del traslado. A su llegada, el envío certificado se somete de nuevo a la lectura de su código para que conste formalmente en el registro informático. El procedimiento exprés aprobado por Serrano en 2023 dejó en un absoluto limbo legal y digital a todos los votos no escaneados situados entre el primero y el último de la bandeja, que fueron los únicos sometidos a este control de mínimos.
Injerencias políticas en los procesos de votación a distancia
Este preocupante episodio de flexibilización de controles coincide temporalmente con el historial de actuaciones de Leire Díez, quien realizó gestiones directas en el voto por correo ante la Junta Electoral Central para facilitar el sufragio a distancia, tal y como avanzó en su momento este periódico. En concreto, Díez reclamó el 26 de abril de 2022 vía email la aplicación de medidas excepcionales derivadas de la pandemia para proteger a sus trabajadores y a los ciudadanos. Lo hizo justo el mismo día en el que el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) publicó de forma oficial la disolución del Parlamento regional y la convocatoria de elecciones autonómicas para junio de ese año. El órgano electoral permitió, a raíz de esto, que los electores andaluces pudiesen entregar en mano sus papeletas directamente a los carteros cuando estos acudían a sus domicilios a facilitarles el material de votación.
Correos salió al paso de las informaciones asegurando firmemente que Díez nunca tuvo responsabilidades en el área de voto por correo. En un comunicado oficial, la empresa pública afirmó de forma tajante que las competencias recaen exclusivamente en la dirección de Operaciones: «Todas las tareas y funciones son desempeñadas en el ámbito de la dirección de Operaciones, que es a quien corresponde coordinar todos los efectivos y la gestión necesaria». Sin embargo, fuentes internas de la compañía apuntan de forma directa a la existencia de una estrecha cooperación e interferencia política entre las distintas áreas.
Un email remitido a la Junta Electoral Central demuestra que Díez pretendía —y consiguió— que los electores andaluces entregasen sus papeletas a empleados de Correos cuando estos acudían a sus domicilios a repartir el material electoral. Lo hicieron en virtud de un acuerdo excepcional que el órgano electoral aprobó inicialmente en mayo de 2020 y que la corporación postal se encargó de renovar en varias ocasiones estratégicas de conveniencia electoral.
El riesgo latente de cara al próximo ciclo electoral
El análisis de estos antecedentes ha encendido las alarmas entre los expertos en sistemas electorales, quienes advierten de la existencia de sólidos indicios de que el fenómeno del «fraude gota a gota», en cualquiera de sus diversas modalidades logísticas, se replique con mayor intensidad en las próximas elecciones generales -anticipadas o no-.
El registro histórico constata un patrón persistente en Sánchez y sus cómplices: el proceso electoral muere desangrado, gota a gota, a través de pequeñas heridas que, por parecer insignificantes, nadie se molesta en vendar hasta que es demasiado tarde. La vigilancia ciudadana y la exigencia de transparencia total en empresas como Indra y en la gestión de Correos no son una opción, son el último mecanismo de defensa de la libertad.
P.d.: El PSOE gana el voto extranjero pese a perder por 19 puntos frente al PP en las andaluzas del 17M recoge The Objective. En efecto, en lo que respecta al voto del Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA), el PSOE-A fue la formación más votada en la cita del 17 de mayo con 6.703 votos, casi 400 más que los 6.307 logrados por el PP-A, Casualidades del voto CERA que prepara las elecciones generales.
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