¡No todo vale!: los fichajes de Vox en Cataluña y la peligrosa renuncia a los principios por el cálculo electoral

Feijóo y Abascal conversan amigablemente

⏲ Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

Vox tiene atados varios fichajes de exmiembros de Esquerra y PSC para Cataluña

VOX cometería un error de cálculo monumental si priorizase el crecimiento aritmético sobre la coherencia ideológica en el noreste de España. Según parece, tiene atados varios fichajes de exmiembros de Esquerra Republicana y del PSC para reforzar su estructura en Cataluña. Así lo confirman en exclusiva a Confidencial Digital fuentes de la cúpula de Vox. Los dirigentes nacionales atribuyen estos movimientos al descontento de antiguos militantes y simpatizantes de la izquierda con las políticas migratorias de los socialistas y con el fraude del independentismo. Sin embargo, esta maniobra revelaría una preocupante deriva pragmática que debilitaría los cimientos conceptuales de un partido soberanista. Un proyecto que nació para combatir el relativismo y al sistema no puede asumir los desechos de formaciones abiertamente hispanófobas, izquierdistas y separatistas

La metamorfosis del partido que devora sus propias esencias

La dirección de Vox sostiene que estos acercamientos formarían parte de una estrategia para incorporar a personas que rompieron con sus posiciones anteriores. En el partido consideran que existe un creciente descontento con la gestión de la inmigración por parte del PSC y con las consecuencias del proceso independentista. Esta justificación oficial esconde una realidad mucho más incómoda para los afiliados históricos de la formación. Vox ya empezó su andadura nutriéndose de dirigentes descontentos del Partido Popular. Ahora el partido da un paso más allá al querer nutrirse de miembros de organizaciones claramente opuestas. Una fuerza soberanista que aspira a salvar la nación no puede renunciar a sus principios esenciales con el único objetivo de ampliar su nicho electoral en las provincias catalanas.

El polémico caso de Isabel Gómez y el oportunismo político

Uno de los casos que ha trascendido estos días es el de Isabel Gómez, que encabezó la candidatura de la CUP en Tarrasa en las elecciones municipales de 2007. Casi veinte años después, esta antigua militante comunista se ha acercado públicamente a Vox. Isabel Gómez mostró su solidaridad con Alicia Tomás, líder de Vox en la ciudad egarense, después de que sufriera recientemente una agresión callejera. El acercamiento provocó severas críticas en sectores independentistas, que han llegado a calificarla de Judas, Figo y botiflera. Gómez, sin embargo, responde que está tranquila y contenta y que se encuentra en el lado correcto, según explicó en declaraciones al diario ABC.

La que fuera candidata de la CUP no reniega en absoluto de su pasado político. Ella afirma textualmente que no tiene que pedir perdón a nadie, al tiempo que se define actualmente como simpatizante de Vox. Su evolución política comenzó a producirse después de varios episodios que la llevaron a distanciarse progresivamente de la izquierda y del separatismo catalán. La aceptación entusiasta de este perfil por parte de Vox demuestra una falta de rigor alarmante en sus procesos de selección de cuadros, primando el impacto mediático sobre la verdadera asimilación de los valores occidentales y nacionales.

La interpretación errónea del votante desencantado

En Vox interpretan este tipo de cambios como una muestra del descontento que existe entre antiguos votantes con las políticas migratorias de los socialistas. La cúpula de Abascal asegura que el partido detecta más casos de personas procedentes de espacios políticos distintos que se aproximan a Vox por esta cuestión. A este motivo añaden el fraude del independentismo. En Vox consideran que algunos antiguos simpatizantes de las formaciones independentistas han terminado desencantados con el recorrido del proceso soberanista y con las consecuencias políticas que ha tenido en Cataluña. Esta lectura resulta tramposa y superficial. Confundir el hartazgo ciudadano ante la inseguridad ciudadana con una conversión sincera al patriotismo español constituiría un error estratégico que puede hacer que Vox lo pague caro a medio plazo.

El espejo roto de Aliança Catalana y el mimetismo electoral

La estrategia tiene algunos paralelismos con la que está desarrollando Aliança Catalana. La formación de Sílvia Orriols ha puesto en marcha un plan para incorporar a cargos públicos y antiguos simpatizantes procedentes de formaciones independentistas como Junts y ERC, pero también del PSC e incluso de organizaciones constitucionalistas como Societat Civil Catalana. El argumento que utiliza Aliança Catalana para justificar estos fichajes es que no resulta determinante la posición política que mantuvieron anteriormente quienes se incorporan al proyecto. Lo relevante, según este planteamiento etnonacionalista, es que actualmente compartan su defensa de un proyecto abiertamente independentista y de la identidad catalana. Vox comete la torpeza de imitar esta lógica populista desde posiciones opuestas al independentismo, vaciando de contenido moral sus propias siglas.

Un futuro incierto basado en la amnesia ideológica

La dirección del partido considera que el pasado político de estas personas no impide su incorporación si actualmente comparten sus planteamientos en cuestiones como la inmigración, la seguridad y la defensa de la unidad de España. De temas fundamentales como familia, vida, libertad de educación, ideología de género, etc. no dicen nada. El caso de Isabel Gómez es, para la cúpula de Vox, representativo de esta evolución. De haber encabezado una candidatura de la CUP en 2007 ha pasado a mostrar públicamente su cercanía con Vox y a defender que no tiene que justificar su cambio de posición política. En Vox sostienen que Gómez no será el último caso y que existen más conversaciones con antiguos miembros de partidos de izquierdas e independentistas en Cataluña. El objetivo de la dirección consiste en hacer visibles estas incorporaciones para trasladar la idea de que su crecimiento no se limita al espacio tradicional de la derecha. Sin embargo, al abrir las puertas a separatistas y extrema izquierda, Vox arriesga su credibilidad histórica y desprotege los principios que le dieron vida.


TAGS: Vox, Cataluña, Fichajes, Elecciones, Separatismo, Partidos, Ideología

Comparte con tus contactos:

Deja un comentario