La dañina hidra política |  Juan Hernández Hortigüela

La dañina hidra política socialista

Las fuentes mitológicas griegas de la Hidra de Lerna no se ponen de acuerdo con el número de cabezas dañinas que contiene ese maldito cuerpo. Habla la mitología griega de las siete o nueve cabezas que protegen a la cabeza central pensante de la Hidra, aunque dependiendo de quien la cite puede llegar hasta las cien cabezas donde siempre, una, la del centro, que se yergue sobre las demás, es la principal, la pensante para el mal, la que se encuentra en el centro de la maldad, la inmortal, la que manda…La cabeza central de la Hidra siempre se encuentra protegida porque, según la mitología, cada cabeza que se corta en su derredor da lugar al nacimiento de dos más; es decir parece inmortal. La única defensa contra la reproducción de las cabezas de la Hidra es quemarlas y, finalmente, enterrar la cabeza pensante como consiguió, definitivamente, el gran Hércules.

          Nada es más comparable la Hidra de Lerna con la vida existencial, y reproductora, del PSOE actual, con la mala cabeza, dañina y perversa, del actual presidente, Pedro Sánchez, protegido por innumerables cabezas.

          Obviamente, a estas alturas de la maldad reproductiva de la cabeza pensante de la Hidra socialcomunista, ya no hace falta poner nombre a las nueve cabezas, o cien más, que la protegen, porque los españoles están sufriendo las maldades de esas cabezotas que se reproducen a cada instante.

          Meditando el comportamiento de la actual Hidra socialcomunista, los españoles van perdiendo toda esperanza de que alguien pueda cortar la cabeza principal, porque no ha aparecido, todavía, un Hércules suficientemente hercúleo que, en buena lid, entierre esa pérfida cabeza.

          El nuevo “Hércules”, Alberto Feijóo, se equivoca cuando se interesa solo por la cabeza central, sin tener la antorcha encendida para quemar todas las cabezas de la Hidra que la rodean. Todo el esfuerzo que se emplee en esa acción, es batalla perdida, sobre todo cuando se empeña este flojo herculino en “amorcillarse” en las tablas del “Centro” que, por cierto, nadie sabe qué es eso.

          Por otro lado de la batalla, hay un Hércules de apariencia más fuerte, llamado Santiago Abascal, que se empeña en el mismo sistema de batalla contra la cabeza de la Hidra, dando como resultado que ambos hercúleos  no acaban de ponerse de acuerdo en emprender una única batalla, liberalizadora, que acabe con la cremación de la cabeza central.

          Mientras estos dos “herculitos”, continúan con sus batallitas internas, los españoles saben muy bien que, hasta ahora, los únicos gigantes hercúleos capaces de descabezar la Hidra, se llaman PRENSA, UCO y JUEZ, cuyo número de cabezas cortadas hasta ahora, es esperanzador, siempre que conserven el valor de continuar su denodada y sacrificada lucha para seguir cauterizando, con paciencia, cabezos y cabezas, hasta que les quede solamente la cabeza central y pensante del mal. Llegado ese feliz momento, los “herculitos” ya lo tendrán más fácil, empleando solamente las espadas justicieras, llamadas Constitución y leyes vigentes del Código Penal, que entierren completamente la Hidra maligna, previo paso por el pudridero de Soto del Real.

          Temiendo la Hidra principal perder un día su cabeza central, se ha ocupado, la muy traidora y taimada, de despertar a las pequeñas hidritas para que la protejan con entusiasmo, a cambio de que las proporcione el alimento sustancial que las mantiene lozanas. Pero cuando sea quemada la cabeza principal de la Hidra, estas pequeñas hidras, dotadas de débiles cabezas, cobardonas y traidoras siempre, morirán de inanición y pena al ser arrojadas a las tinieblas, de donde nunca debieran haber salido.

          Mientras la batalla final llegue, celebremos la Navidad que tanto aborrecen las hidras, hidritas y demás monstruos de la naturaleza

Madrid, celebremos la fiesta de la Navidad que tanto disgusta al socialcomunismo, a 30 de diciembre de 2025

Juan Hernández Hortigüela | Historiador y escritor

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