La industria de género se ha convertido en la Inquisición de género: José Riqueni Barrios

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 Entrevista al escritor José Riqueni Barrios, autor del libro “Feminismo Made in Spain” (Amazon)

José Riqueni Barrios (Sevilla, 1959) es articulista, conferenciante y escritor. Pero, sobre todo, como se dice en la introducción de su libro «Feminismo made in Spain», es uno de «los últimos que se resisten a la gran pandemia zombi de la ideotización generalizada, aportando inteligencia y sentido común en una sociedad en la que la razón de la fuerza de los imbéciles, cretinos y oportunistas le está ganando la partida a la fuerza de la razón del talento, del mérito y capacidad».

Su amplia obra de corte sociológico -entre la que destacan títulos como «El Psiquiatría de almas pequeñas», «Guía práctica para padres maltratados», «La Industria de Género al Desnudo», «Hijos del feminismo», y la más reciente «Feminismo made in Spain»- hacen de él una de las voces más expertas y autorizadas sobre la ideología de género.

Adelante España le agradece su disponibilidad para la extensa entrevista que a continuación ofrecemos a nuestros lectores y que la hemos divido en dos partes.

Adelante España: Usted ha escrito el libro “Feminismo Made in Spain”. En primer lugar, nos puede decir, ¿cómo surge la idea del libro y para qué ha escrito este libro?

José Riquemi: Al escribir este nuevo libro la idea que me ha movido es la de hacer un retrato, una descripción detallada y lo más completa posible del feminismo español, ese negocio que han montado aquí con el cuento chino del Género. Una industria que, tras 18 años a pleno rendimiento (2004-2022), a día de hoy cuenta con Juzgados de Género o Juzgados sólo para Mujeres, el teléfono (016) sólo para mujeres, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Género, un Registro Central de Maltratadores, Jueces y Fiscales de Género, Jurisprudencia de Género, así como se han dictado cientos de miles de Sentencias de Género, sentencias de corta y pega con las que condenan a cada varón, porque todos los hombres, sin excepción, son maltratadores genéticos –lo llevan escrito en sus genes- y violadores en potencia.

            El hombre es peligroso porque es hombre, ese es el axioma sobre el que ha montado el Estado español -léase Poder Ejecutivo- un entramado empresarial de chiringuitos de género que amamanta a medio país, axioma que se puede leer en el art.1 de la LIVG 1/2004.

            De manera que he dado forma a esta nueva obra para dar a conocer el “Feminismo Made in Spain” y también para que quede constancia escrita de una época de penumbra y lesión descarada de derechos fundamentales a los hombres y a sus hijos, los hijos del hombre. Hablamos de un genocidio español con más de 20.000 hombres inducidos al suicidio -suicidios de género- y algo más de 1.000 mujeres asesinadas (40% por extranjeros). Un holocausto de género en pleno siglo XXI que muy probablemente se trate de ocultar dentro de unos decenios, bien desvirtuando lo que ciertamente está ocurriendo en la actualidad bien borrando datos, artículos, hechos concretos, trucando estadísticas de un pasado oscuro…

             Frente a esta maniobra segura -borrar lo que hicieron-, quedarán, tal vez olvidados en algún cajón, libros prohibidos como éste, testigos de su tiempo, notarios de una barbarie que debe ser recordada y conocida desde la esperanza de que nunca más se repita algo parecido, ni estemos otra vez en manos de gente tan indecente y sin escrúpulos.

AE: ¿Qué relación guarda con su anterior libro “La industria de género al desnudo”?

JR: Ambos tratan la misma temática, si bien el primero lo hace de una forma más general y teórica, este segundo se apoya en noticias de actualidad, amplía su campo de visión y recoge aspectos muy diversos. En este sentido, al ir siguiendo el texto de la obra el curso de las noticias que hemos leído en su día, esto es, las políticas españolas de desigualdad o de Género, eso mismo lo caracteriza y a la vez lo inserta en un tiempo y sociedad concreta.

AE: ¿Hay alguna relación entre feminismo e ideología de género?

JR: Ambos no tienen relación alguna, el primero es un movimiento social, el segundo un producto de laboratorio político.

           El feminismo como tal surge en los EEUU en la década de los 60 y 70. Digamos que nace, se desarrolla y muere justo cuando las mujeres alcanzan el mismo techo de derechos que los hombres y ello tiene su respaldo, esto es, se plasma o recoge en las distintas constituciones de cada país en concreto.

            Inglaterra sigue la evolución del feminismo en paralelo a lo que sucede el EEUU. En Londres, por ejemplo, comienza habiendo Casas de Acogida para mujeres maltratadas, casas regentadas por asociaciones feministas que ayudan desinteresadamente a otras mujeres. Pero cuando el Estado inglés comienza a subvencionar estas asociaciones todo se desvirtúa y ese feminismo inicial va al traste. De manera que al entrar el dinero en el movimiento feminista originario éste encuentra una manera de vivir de ello, cambia su discurso y se radicaliza. Se desvía por completo de su esencia primera que venía siendo defender los derechos de las mujeres y equiparalos a los de los hombres.

            Una vez alcanzada la igualdad de derechos y con los Estados subvencionando a las organizaciones feministas, el discurso feminista vira y busca un chivo expiatorio al que echar todas las culpas y le permita seguir obteniendo ingresos del Estado, recursos que ya no se van a destinar a las mujeres maltratadas, sino a aportar un sueldo mensual a las mujeres que viven de esa nueva Industria del Maltrato que crecerá de manera exponencial en lo que es un círculo vicioso de corrupción y engaño al conjunto de la sociedad. A más dinero del Estado, más publicidad sobre el varón como un ser maltratador genético y violador en potencia, criatura que hay que denunciar, enjuiciar y aplicarle una ley dura para mantenerlo a raya, porque es peligroso e imprevisible, violento e inestable.

AE: En sus más de 90 capítulos del libro “Feminismo Made in Spain”, hace un retrato exhaustivo del feminismo y la industria de género llegando a la conclusión de que la industria de género se ha convertido en la Inquisición de género. ¿Es esto así? ¿Por qué dice que es una Inquisición? 

J.R: En realidad, la idea proviene de las mismas feministas españolas que sostienen que son “las nietas de las brujas que no pudisteis quemar”. Como si uno no tuviera otra cosa que hacer que ir buscando por ahí a esas nuevas brujas para quemarlas.

            Utilizo el término Inquisición de Género debido a la creencia generalizada de que la Inquisición española quemaba a los herejes y brujas por las buenas, de forma directa, pero esto no ocurrió así, sino que la Inquisición fue mucho más garantista en derechos que el Régimen de Género español de hoy en día, ya que aquel proceso inquisitorial se desarrollaba en tres fases de obligado cumplimiento.

            La primera sesión permitía al inquisidor conocer el problema. Para ello se basaba en un interrogatorio. Así el acusado podía expresarse con sus propias palabras sobre diversos temas a los que el inquisidor le iba encauzando.

            Conocido el estado general del problema, puede comenzar la segunda sesión. Ésta se destinaba a la defensa del acusado y se le planteaban al reo dos preguntas cruciales: ¿se quiere defender de las acusaciones? y ¿tiene enemigos?

            Tras las formalidades anteriores es cuando se le comunicaba por escrito al sospechoso las causas abiertas contra él; si no sabía leer, uno de los inquisidores le hacía un resumen oral. De seguido, el tribunal preguntaba al acusado hasta tres veces si no tenía nada más que añadir a su defensa; si la respuesta era negativa, se le citaba para la tercera sesión, pues el tribunal tenía que comprobar todo lo dicho por él y escuchar a los testigos de la acusación, quienes daban su versión posteriormente.

            Ninguna de tales formalidades se respeta en un Juzgado de Género español en donde ni puede hablar el acusado -léase denunciado en falso- ni sus testigos o peritos. Los juicios de género en España son teatrillos, pantomimas como lo fueron los juicios de los nazis a los judíos en aquel holocausto anterior a éste, al de aquí y ahora.

AE: ¿Cómo, por qué y para qué nace el feminismo y esta industria del género? ¿Cuál es su origen? 

J.R.: El feminismo español se orquesta dentro del contexto general de la política española o baja política que es una política clientelar pura y dura iniciada por Felipe González con su plan de Empleo Rural (PER), es decir, aquella política que cocina y confecciona leyes específicas para cada grupo o sector social específico, de modo que en España no existe un amparo común o constitucional para toda la sociedad en su conjunto, no, sino que se legisla con normativas favorables a un sinfín de minorías, lo que de paso hace imposible la cohesión del tejido social y un mínimo de entidad común o sentimiento de pertenencia a un país o nación.

            Aquí cada uno defiende sus derechos grupales o tribales y el clientelismo es santo y seña de una degeneración o involución de la democracia española hacia un régimen populista-comunista corrupto cuya clase dirigente vive en la opulencia a costa de comprar votos y a la vez freírnos a impuestos y repartir sólo una parte a cada minoría clientelar, tales como mujeres en su conjunto, okupas, animalistas, independentistas vascos y catalanes, presos de la ETA, terroristas reciclados en el Congreso de los Diputados, sindicalistas, afiliados del partido y sus familiares, gays, lesbianas, porreros, transexuales, salta-vallas, extranjeros, los del ingreso mínimo vital, los del bono cultural, los del alquiler al 2% subida máxima, las mujeres que reciben su renta activa de inserción (RAI) por denunciar a un varón, etc, etc.

            La sociedad española no existe como tal, sino que ha sido troceada a modo de gran puzle clientelar y cada colectivo -pieza de ese puzle- recibe su subvención del Estado, pero a cambio de que vote a ese partido político mantenedor de esos derechos grupales que en la práctica son diferentes a los del grupo de al lado, esto es, desiguales, con lo que también se busca el enfrentamiento entre grupos y así se llega a la atomización de la sociedad, una sociedad de individuos que recelan del otro, otra u otre.

            La mayor parte de esa gran tarta clientelar la componen las mujeres, un colectivo de millones de votos que se compran en una subasta cuatrianual y a las que se les organiza y toda una macro fiesta cada 8-M, el “Día de la Mujer Denunciadora”. Un harem gigantesco del Gran Macho Estado español cuya desmesurada virilidad las satisface a todas, una por una con una paga mensual y mil regalías jurisprudenciales inconstitucionales, regalos por doquier para cada concubina vestida de morado, el color que la distingue como feligresa de la Orden del Hábito Morado.

AE: El feminismo en la actualidad ha perdido su sentido y misión originaria. ¿Qué busca el feminismo en la actualidad? ¿Cuáles son las características y los pilares del feminismo actual? ¿Es el feminismo un caballo de Troya para destruir a la familia?

J.R.: No tiene sentido hablar de feminismo en España desde aquel año 1978 en que se aprueba nuestra Constitución y todos tenemos los mismos derechos sin distinción de sexo o condición.

            Eso de la segunda, tercera, cuarta ola del feminismo es una trola como un camión. El feminismo sólo tuvo una ola, la primera, el resto no es feminismo, sino otra cosa bien distinta, llámese mercantilismo, involución, degeneración de la democracia, corruptela, mafia, organización criminal, etc.

            La familia natural es peligrosa para el feminismo y para el Estado, de ahí que vayan a por ella con inquina, ya que ambos buscan romper el tejido social y alcanzar una sociedad de individuos homo. Para ello están entrando por la puerta de atrás, a escondidas, en las escuelas públicas con el firme propósito de engañar y manipular a los alumnos de Educación Infantil y Primaria con los parabienes de la homosexualidad temprana. Digamos que el feminismo es una herramienta que utiliza el Estado para conseguir descoser el tejido social.

AE: ¿Cuáles son las 5 mentiras del lobby feminista español de las que usted habla en su libro?         

J.R.:  Violencia contra la mujer: España es uno de los países más seguros del mundo para las mujeres y destaca por su baja tasa de homicidios, con apenas 0,63 por cada 100.000 habitantes, frente a la media comunitaria de 0,99.

            Machismo: En una encuesta realizada por Ipsos sobre la igualdad de género en numerosos países de Europa, Asia y América, tan sólo el 9% de los españoles piensa que el hombre tiene más capacidades que la mujer, a la hora de trabajar, ganar dinero y formarse, el porcentaje más bajo de los países analizados.

          Brecha salarial:    La brecha salarial apenas llega al 5%, en vez del 15% del relato feminista, y las razones son múltiples, pero en ningún caso debidas a la discriminación según sexo, como a todas horas pretenden hacernos creer.

          La pobreza femenina:  A la vista de los datos oficiales del INE, no se observan grandes diferencias entre hombres y mujeres, de hecho, su evolución es similar y alternándose entre ambos sexos.

          Capitalismo: En el gráfico del Índice WPS (bienestar de la mujer) se constata que a medida que avanza el capitalismo, también mejora la situación de la mujer.

AE: ¿Han sido Zapatero y ahora Pedro Sánchez los grandes impulsores y promotores de estas ideologías? 

J.R.: El feminismo sectario e inconstitucional español es idea inicial del PSOE, un partido político experto en políticas clientelares. Con Zapatero se aprueba la LIVG 1/2004 y con Mariano Rajoy (PP) se da el visto bueno al Pacto de Estado (2017). De modo que tanto PSOE como PP son los dos grandes impulsores de las políticas ilegales de Género en España y debe hablarse de PPSOE, un matrimonio mal avenido, pero de conveniencia en todo lo referente a políticas inconstitucionales de género. La vasta y basta jurisprudencia feminista española es hija deforme de la coyunda de estos dos grandes partidos que pugnan con ferocidad por su porción, cuanto más grande mejor, de la gran tarta de millones de votos de mujeres compradas y engañadas por el feminismo Made in Spain que ambos promocionan, publicitan y defienden con uñas y dientes.

AE: ¿Qué está representando el Ministerio de Igualdad, Irene Montero y sus miles millones que le ha asignado Pedro Sánchez?

J.R.: El Ministerio de Igualdad es el gran macro chiringuito que reparte miles de millones, vía Instituto de la Mujer, a una red faraónica de chiringuitos de género que da trabajo de género a medio país, bocas agradecidas de femilistas y planchabragas.

            Dicho Ministerio de Desigualdad es teledirigido por un plantel de asesoras, ya que la ministra carece de experiencia en la gestión de lo público. Tales alcahuetas, con sueldos y pluses que suman unos 100.000€/año, son las que orientan las políticas de desigualdad extrema según sexo y ocasiona el despilfarro de dinero público -dinero que no es de nadie, Carmen Calvo dixit-, según historial de gasto que hemos constatado con su correspondiente fuente informativa, entre otros:

-Campaña contra los “cánones de belleza femeninos”.

-Plan “Que los hombres pongan la mesa”.

-Taller de “autocoñocimiento” en el que se aconseja “llevar cojín y espejo” para mirarse el chichi.

-Estudio del Ministerio de Igualdad: El color rosa en los juguetes «oprime y reprime» a las niñas.

 -«Chocho charla: empoderándonos desde nuestros coños». Ayuntamiento de Palma de Mallorca. Ayuntamiento de Palma.

            Como recientemente se han destinado a este Ministerio de Desigualdad algo más de 20.000.000.000€ presumiblemente vía endeudamiento del país que bien se podrían haber empleado en su equivalente: La construcción de 130 hospitales, o bien 1.200 colegios públicos, 5 centrales nucleares, 9.200 molinos eólicos o incluso 870.000 viviendas de protección oficial para jóvenes.

          Dinero del que sólo llegará entre el 2% y el 3% a las mujeres verdaderamente maltratadas, dado que el resto (97%) se irá en sueldos, alquileres, programas, cartelería, actos, cuñas radiofónicas, campañas de prensa, etc.

            Cada día que pasa más gente descubre el pastel y llega a la conclusión de que el feminismo español nos sale muy caro a todos, no ayuda para nada a las mujeres y para colmo de males está causando un enfrentamiento creciente entre mujeres que odian irracionalmente a los hombres y hombres que son maltratados por un sinfín de leyes inconstitucionales, leyes feministas radicales que involucran a hijos y abuelos en un abuso de ley sin precedentes.

            Nunca antes hubo tanta gente y tan mala lucrándose y viviendo del dolor ajeno, de impedir una niñez y una abuelidad normalizadas, de mangonear la justicia y hacer leyes según sexo hasta negar la presunción de inocencia a los varones, convertir la infancia en un calvario y la vejez en una etapa final de sufrimiento al alejar a los abuelos y abuelas de sus nietos.

España, a día de hoy, no es un país seguro ni para los varones heterosexuales, ni para sus hijos y tampoco para los abuelos de esos niños.

Este negocio de Género sólo es posible engañando sobremanera a las mujeres que, en su inmensa mayoría, desconocen por completo que poniendo una denuncia falsa o de género pulsan un botón nuclear que no tiene marcha atrás y que hará picadillo a su ex, a sus hijos y a ella misma que perderá para siempre su dignidad y pasará a depender del Gran Macho Estado español de Género.

Una denuncia falsa o de género provoca una caída por un despeñadero a la mujer que la pone, a sus hijos y a su ex. El sistema de jurisprudencia feminazi española está pensado y repensado, tejido puntada a puntada con paciencia monjil, de manera que es automático, directo e irreversible para que así se puedan mantener los ingresos que genera con cada denuncia, de otra forma, si tuviese freno o marcha atrás, miles de mujeres querrían detener el horror que las sobrecoge en plena caída por el abismo -léase en el transcurso del procedimiento de género-, antes de estrellarse ella y estrellar a toda su familia, asistiendo muchas al suicidio de género de su ex, un varón que ya no puede soportar más injusticias y abusos de ley, dejando huérfanos de género a sus hijos.

Un sistema tan bárbaro sólo es posible desde una gran mentira que se oculta a las que son utilizadas a tal fin como en este caso es el conjunto de mujeres, mujeres que interesa mantener paralizadas, varadas, desatendidas, hibernadas hasta que llegue el día de las urnas, ya que de una mujer feminista española engañada hasta las cejas sólo vale su voto, nada más que eso vale en toda la extensión de ella.

          El libro de José Riqueni Barrios «Feminismo made in Spain», en papel y formato digital, está disponible en el siguiente enlace:

https://www.amazon.es/Feminismo-Made-Spain-Riqueni-Barrios/dp/B09WCM8YVW/ref=sr_1_1?qid=1648579855&refinements=p_27%3AJos%C3%A9+Riqueni+Barrios&s=books&sr=1-1