Vox subirá, pero es probable que su conflictivo divorcio con las juventudes oficiosas limiten el subidón.
Guardiola se hizo un Feijóo y no acudió al debate para no arriesgar su victoria. En cambio, utilizó el robo de varias oficinas de Correos para ‘vender’ que “la democracia estaba en riesgo”. La Guardia Civil -en cambio- considera que se trata de delincuencia común. Y el PSOE acusa al PP de trumpismo y no aceptar la democracia. Veremos si sustituir un riesgo por otro vale la pena…
Lo que se descuenta es el batacazo del PSOE. Gallardo, además de imputado, es el más torpe de la clase.Y eso hace muy difícil votarle. La única esperanza de los socialistas es que el subidón de Vox empañe su fracaso. Es segura el alza de Vox pero es duda el subidón, especialmente después de unas jornadas de desgaste a cuenta del ‘divorcio’ conflictivo con sus juventudes oficiosas, con presunto acoso homosexual incluído…
En cuanto a la extrema izquierda, es posible que recoja parte del descontento extremeño con el PSOE. La candidata se muestra crítica con Yolanda Díaz a pesar de que la ‘fashionaria’ le apoya. Cainismo en vena.El escenario más probable es que el PP logre más escaños que la suma de las izquierdas. En tal caso, a Guardiola le bastaría con la abstención de Vox para la investidura. Pero puede que los de Abascal no acepten si el acuerdo es un ‘trágala’. Y en todo caso, aunque pueda ser investida, Guardiola necesitará su apoyo para los presupuestos. Salvo que Guardiola tire la toalla y se haga un Sánchez.
Más compleja sería la situación si ni siquiera el PP logra más escaños que la suma de las izquierdas. En tal caso necesitaría el consenso de Vox y ese pasaría por aceptar algunas exigencias: no a la agenda 2030 y mano dura con la inmigración ilegal. Las desavenencias entre Vox y Guardiola no auguran un entendimiento, pero la política hace buenos compañeros de cama…
Luis Losada Pescador | Periodista y escritor




