Un espía en Moscú | James Crossland

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La historia de un espía británico en el corazón de Rusia

En los grandes conflictos políticos e ideológicos hay también una realidad que configura la toma de decisiones, el cálculo, el engaño, el ataque decisivo o el fracaso. Se trata del secreto, la información, el análisis, y sus protagonistas son quienes trabajan y colaboran con los servicios de inteligencia. También en la contrainteligencia, un aspecto que en numerosas ocasiones no recibe la atención que se merece. Hoy día ocurre en la frontera oriental europea, en conflictos armados de Oriente Medio, en las tensiones de Asia y allá donde se disputen intereses de seguridad, poder e influencia El siglo XX ha dado numerosas biografías y ensayos sobre todo esto. Acaba de salir publicado «Un espía en Moscú«, dedicado a la vida de Robert Bruce Lockhart.

El agente ideal para la Rusia bolchevique

Diplomático, espía, periodista, propagandista y seductor incansable, Lockhart fue una figura central en Moscú tras la Revolución rusa. Conspiró contra el nuevo régimen bolchevique y se convirtió en una pieza clave de la guerra secreta entre potencias en un mundo en transformación. El autor es James Crossland, catedrático de Historia Internacional en la Liverpool John Moores University, con una obra que abarca historia de la guerra, inteligencia, propaganda y terrorismo. 

Dotado de una especial habilidad para los idiomas, un agudo intelecto y un gran dominio de la palabra, era, a dos días de cumplir treinta y un años, la joven promesa del cuerpo diplomático británico. Estos talentos, combinados con su ilimitada confianza en sí mismo, hacían de Lockhart el hombre ideal para servir como agente británico en la Rusia bolchevique. El objetivo principal de la misión era servir de enlace con el régimen de Lenin en nombre del gobierno británico. Bastante sencillo, si no fuera porque, mientras estrechaba la mano de los bolcheviques, Lockhart también -como suele ocurrir en esta actividad- estaba tramando su caída.

El origen del «complot Lockhart»

En el verano de 1918 se convirtió en la pieza clave de una red de espías, periodistas, diplomáticos y aventureros británicos, franceses y estadounidenses que se había extendido por toda Rusia y había formado alianzas con grupos contrarrevolucionarios locales. El objetivo de la red era meter de nuevo a Rusia en la primera guerra mundial — de la que se había retirado por obra de los bolcheviques— y, en la medida de lo posible, poner fin de una vez por todas al gran experimento ideológico de Lenin. Era un plan peligrosamente ambicioso que, en agosto de 1918, había evolucionado hasta convertirse en una conspiración que se acabó conociendo en la historiografía como el «complot Lockhart».

Una biografía entre el éxito y la autodestrucción

En «Un espía de Moscú», James Crossland reconstruye por primera vez la biografía completa de Lockhart, desde su papel como «agente británico» en Rusia y su colaboración con figuras legendarias del espionaje como Sidney Reilly, hasta su liderazgo de la Political Warfare Executive durante la Segunda Guerra Mundial, el organismo encargado de la propaganda y la desinformación aliadas. A lo largo del relato emerge un personaje tan brillante como autodestructivo, marcado por una vida nocturna excesiva, múltiples relaciones amorosas, profundas dudas personales y un talento extraordinario para moverse en los márgenes del poder. Cuenta con álbum de fotografías, índice onomástico, numerosas notas y bibliografía.

El nacimiento de la guerra psicológica moderna

El lector descubrirá un personaje de muchas facetas, aparentemente incompatibles. Diplomático, periodista, agente de inteligencia y propagandista, se ganó la confianza de todo el mundo, desde el revolucionario León Trotski hasta el conservador Anthony Eden. En la primera guerra mundial, el primer ministro Lloyd George nombró a Lockhart «British agent», su representante personal en la Rusia bolchevique. Años más tarde, Winston Churchill aprobó su nombramiento como director general del Political Warfare Executive, un organismo secreto encargado de librar la guerra psicológica contra el Tercer Reich. Con un ritmo narrativo cercano al thriller y un sólido respaldo documental, Crossland devuelve a Lockhart al lugar que le corresponde en la historia y ofrece una reflexión muy actual sobre el nacimiento de la propaganda moderna, la manipulación informativa y los orígenes de la guerra psicológica.

(Gabriel Cortina)

Ficha técnica: 

Un espía en Moscú
James Crossland
Editorial Crítica
368 páginas


Tags: Espionaje, Rusia, Biografía, Lockhart, Inteligencia, Historia, Propaganda

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