Seguridad Nacional reconoce que las fronteras de Ceuta y Melilla no son «un sistema de disuasión creíble»

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El documento prevé un Plan Integral de Seguridad para las ciudades autónomas tras una época de obvia debilidad fronteriza

El pasado 28 de diciembre se dio luz verde a la hoja de ruta diseñada por los departamentos de Seguridad Nacional, el Centro Nacional de Inteligencia y varios ministerios para afrontar las amenazas a las que se enfrenta España y que en las últimas fechas han evolucionado de manera desenfrenada. La nueva Estrategia de Seguridad Nacional abarca desde la pandemia y sus efectos, el crimen organizado, los flujos de inmigración ilegal y la desinformación, son, según Seguridad Nacional, las coordenadas en las que debe fijarse los responsables de la Seguridad del Estado. Y en ese documento aparecen Ceuta y Melilla y su debilidad fronteriza.

Separar la inclusión de la seguridad de las dos ciudades autónomas de los hechos acaecidos en Ceuta en mayo de 2021 es imposible. Seguridad Nacional ha dejado de manifiesto que la entrada ilegal y súbita de más de 12.000 personas en apenas unas horas desde territorio marroquí hacia España fue una brecha de seguridad para los ceutíes primero y para los españoles después que delata una terrible debilidad disuasoria en las fronteras con Marruecos.

El texto deja muy claro cuáles son las prioridades en materia de Seguridad en esa parte tan singular del país: “Las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, por su localización geográfica en el continente africano y por la especificidad de su frontera española y europea, requieren de una especial atención por parte de la Administración General del Estado para garantizar la seguridad y el bienestar de sus ciudadanos”. Tal y como en varias ocasiones han manifestado fuentes de vigilancia fronteriza en la zona, los vallados de Ceuta y Melilla han sido y son insuficientes medidas de contención ante una entrada masiva como la que se registró el pasado mes de mayo, y este documento reconoce ahora que requieren de toda la atención posible para mantenerlo como zona segura.

Empezando por lo último, por estrategias “híbridas” los expertos en Inteligencia usan este término para referirse a  presiones estatales como el salto a la valla de Ceuta en 2020. En cuanto a con qué estado extranjero “próximo” ha tenido tensiones España recientemente, baste recordar que Rabat retiró a su embajadora en España hace unos meses al hacerse público el acogimiento del líder del Frente Polisario en nuestro país para recibir un tratamiento médico sin previa comunicación a Marruecos. Cristalino.

Pero lo más preocupante es que si Seguridad Nacional reconoce la necesidad de implantar un sistema con “capacidad de disuasión creíble” es más que obvio que Ceuta y Melilla carecen de ello ahora mismo.

Por si a alguien le cupieran dudas de que las anteriores alusiones son a Marruecos, la propia prensa marroquí se ha hecho eco de la aparición de las que ellos llaman “ciudades ocupadas” en el documento de Seguridad Nacional, en el que, además, los expertos lanzan una recomendación al propio Gobierno de España que a estas alturas es más que obvia y necesaria: “La prioridad de España en el Magreb es promover un espacio de seguridad, estabilidad política y desarrollo y contribuir a enfrentar amenazas, como el terrorismo o el crimen organizado, desde un enfoque de colaboración con países que son socios y amigos preferentes de España. La relación de España con Marruecos y Argelia es de buena amistad, desde la premisa de la cooperación leal y el respeto a las fronteras mutuas”.

1.500 subsaharianos y 800 marroquíes se preparan para saltar el vallado de Melilla

Aunque las relaciones diplomáticas con Rabat no han terminado de normalizarse y la embajadora en Madrid no tiene fecha de regreso a la capital de España, la colaboración para contener las corrientes de inmigración ilegal, tanto por tierra como por mar, es excelente, según las citadas fuentes. En las últimas semanas, han sido numerosas las intervenciones que agentes de seguridad y militares marroquíes han realizado cerca de las fronteras o en el mar (en dirección a Canarias) para interceptar avalanchas o pateras que trataban de llegar a territorio español. Sin embargo, las mafias de la inmigración siguen alimentando, a cambio de importantes cantidades de dinero, los flujos de personas hacia las fronteras de Ceuta y Melilla o a las costas atlánticas.Entre los marroquíes que quieren pasar a territorio español hay jóvenes que temen ser llamados a filas y que no desean incorporarse al Ejército. La “mili” obligatoria es una medida adoptada por Rabat con el fin de fomentar la disciplina y el patriotismo, el sentido de nación, que, como se ha podido comprobar en los países en los que se suprimió el servicio militar, se ha perdido con el tiempo.

(Con información de la Razón y OK Diario)