El PP abandona el rigor jurídico para abrazar el dogma de Irene Montero, demostrando que su oposición al sanchismo desaparece al cruzar los Pirineos.
El Partido Popular asume la agenda ya no solo del PSOE sino también de la extrema izquierda en las instituciones europeas al votar a favor de exportar el sectario modelo de la comunista Irene Montero a toda la Unión Europea. El PP ha apoyado un informe que impone una definición de violación basada exclusivamente en el consentimiento subjetivo, calcando el núcleo de la ley que tantos delincuentes ha beneficiado en nuestra nación. Esta decisión supone una traición a los principios de proporcionalidad penal y una rendición ante los postulados ideológicos que el propio PP criticaba en España hace apenas unos meses. La seguridad jurídica de los ciudadanos queda ahora en entredicho tras este giro inexplicable de la formación de Feijóo en Bruselas.
La rendición del PP ante el consentimiento subjetivo
El voto favorable del Partido Popular español busca crear una definición común de violación en la UE centrada únicamente en el consentimiento. Este planteamiento desplaza el uso de la violencia o la intimidación a un papel secundario en el proceso judicial. Al eliminar la distinción entre conductas con y sin violencia, el PP ayuda a romper el principio de proporcionalidad penal que rige nuestro derecho desde hace siglos. Esta medida impone criterios de acreditación extremadamente difíciles, transformando los juicios en escenarios de «tu palabra contra la mía» donde la verdad jurídica se vuelve inalcanzable.
El fin de la presunción de inocencia
La aplicación de este modelo, defendida ahora por el PP junto a la extrema izquierda, altera gravemente la carga de la prueba en los tribunales. Este enfoque socava la seguridad jurídica y debilita la presunción de inocencia, uno de los pilares de nuestra libertad. Este traslado del proceso penal a un escenario subjetivo deja a los ciudadanos indefensos ante acusaciones sin pruebas físicas de violencia. El PP parece haber olvidado que la experiencia española bajo este sistema provocó la revisión masiva de sentencias y cientos de reducciones de penas.
El engaño político: De Cayetana al «sí es sí»
Resulta asombroso recordar las palabras de Cayetana Álvarez de Toledo en 2019, cuando ridiculizaba el «consentimiento afirmativo» de Podemos en los debates electorales. Aquella ironía sobre el programa de la extrema izquierda ha envejecido mal tras ver al PP votar exactamente lo mismo en la Eurocámara. Los populares se alinean ahora con las tesis que antes tildaban de «fascinantes» por su absurdo, confirmando una deriva ideológica hacia el consenso progre. La formación de Feijóo ha sumado sus votos a los de los comunistas para exigir una legislación basada en la ausencia de consentimiento «libre, informado y revocable» en todos los Estados miembro.
La política no puede consistir en adoptar los errores del adversario para parecer «moderado» ante las élites de Bruselas. El PP ha elegido el camino de la sumisión a la agenda de género, abandonando la defensa de la justicia proporcional y el rigor legal. Es otra más del PP.
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