Yoly, el adiós de un bluf fracasado | Enrique Castro

Fracaso político de Yolanda Díaz en Sumar

El fracaso político de Yolanda Díaz en Sumar tras ser marginada por todos los partidos

El fracaso político de la bluf Yolanda Díaz ya tiene fecha oficial de caducidad. La vicepresidenta segunda anuncia que no será candidata en las elecciones generales de 2027 y deja «huérfano» el proyecto que diseñó para sustituir a Podemos y mantener una extrema izquierda alternativa en el Gobierno. Lo que nació como operación de marketing político termina como retirada anticipada. La dirigente que llegó aupada como “renovación ilusionante” asume ahora que nadie la reclama. Ni los suyos, los prestados o los resignados.

Del “liderazgo indiscutible” al silencio incómodo

Yolanda Díaz alcanzó el trono de la extrema izquierda como heredera designada por Pablo Iglesias. Desde el primer minuto decidió construir su propio espacio y presentar Sumar como la alternativa superadora de los comunistas de Podemos. En julio de 2023 obtuvo 31 diputados, suficientes para sostener la investidura de Pedro Sánchez. Aquella cifra sirvió para vender estabilidad. No sirvió para consolidar cohesión.

La escenificación reciente de unidad entre IU, Más Madrid, Comunes y Movimiento Sumar pretendía transmitir fortaleza. Curiosamente, Díaz no acudió. Resulta difícil encabezar algo cuando ni siquiera te invitan a la foto o decides no aparecer. Hasta hace semanas nadie cuestionaba públicamente su candidatura. Ahora nadie la defiende. Era la crónica de una muerte anunciada de una bluf, del intento de fabricar un líder de nada. Diaz ha sido la historia de un bluf político que confundió marketing con liderazgo real.

Fue un liderazgo impuesto. Díaz no ganó primarias. Tampoco enfrentó contrincantes internos. La designación llegó antes de que el partido adquiriera forma jurídica definitiva.

Mientras el liderazgo mantuvo aura mediática, el sistema funcionó. Cuando el espacio empezó a encogerse, la estructura mostró grietas. La ruptura con Podemos a finales de 2023 fragmentó la coalición. El retroceso en las elecciones europeas confirmó el desgaste. Las críticas internas crecieron y la vicepresidenta renunció al liderazgo orgánico de Movimiento Sumar. Ahora renuncia a la candidatura. Paso a paso, retirada estratégica.

Los datos no mienten. Sumar nació para sustituir a Podemos y garantizar presencia gubernamental. Hoy depende más del respaldo de Pedro Sánchez que de una base electoral propia. La alternativa comunista que prometía reorganizar la izquierda termina reorganizándose hacia la irrelevancia.

Diaz ha sido la historia de un bluf político que confundió marketing con liderazgo real.

Ironía final y lección para España

La dirigente que llegó como símbolo de consenso interno deja un espacio fragmentado y sin cabeza visible. Continuará en el Consejo de Ministros – la poltrona y el sueldo no se dejan así como así- hasta el final de la legislatura.

La política española ofrece una lección recurrente: los proyectos personalistas sin estructura sólida duran lo que dura la popularidad mediática. Sin cohesión interna ni liderazgo legitimado, la plataforma se convierte en sigla vacía.

El fracaso político de Yolanda Díaz no constituye una anécdota personal. Refleja el agotamiento de un modelo que priorizó la imagen de un bluf sobre la estructura y la designación sobre la legitimidad. La ironía final resulta evidente: el proyecto creado para evitar la irrelevancia política termina abrazándola.

Adiós, Yoly, adiós. La política exige algo más que sonrisas estratégicas y escenografías cuidadas. Exige respaldo real. Y ese, simplemente, ya no está.

Enrique Castro | escritor

TAGS: Yolanda Díaz, Sumar, elecciones 2027, izquierda española, Pedro Sánchez, crisis política, unidad de España, fracaso político

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