La propuesta, liderada por un diputado laborista del Reino Unido, ha reavivado las advertencias de que las medidas presentadas como protección podrían terminar restringiendo el debate abierto sobre la identidad de sexo
La prohibición de las terapias de conversión vuelve al centro del debate europeo tras una próxima resolución del Consejo de Europa que amenazaría con criminalizar el acompañamiento psicológico, educativo y religioso sobre identidad sexual.
Una resolución ideológica con alcance continental
La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, organismo separado de la UE, que agrupa a 46 países, votará una resolución que impulsa la prohibición de las terapias de conversión en todo el continente. La propuesta la lidera la diputada laborista británica, la socialista Kate Osborne.
El texto define estas terapias de forma extremadamente amplia. Incluye cualquier intento psicológico, conductual o religioso para cambiar, reprimir o cuestionar la orientación sexual, la identidad de género o la expresión de género. Esta definición no se limita a prácticas abusivas. Abarca conversaciones familiares, apoyo psicológico y orientación pastoral.
La prohibición de las terapias de conversión se convierte en una herramienta de ingeniería ideológica. Se persigue la disidencia.
Padres, psicólogos e iglesias bajo sospecha
Uno de los puntos más graves de la prohibición de las terapias de conversión radica en sus consecuencias jurídicas. La resolución abre la puerta a sanciones penales. Esto implica que un padre que dialogue con su hijo sobre su identidad sexual podría afrontar consecuencias legales. Un psicólogo que priorice la biología frente a la ideología podría quedar expuesto. Un sacerdote que defienda la antropología cristiana podría ser señalado.
Numerosos juristas advierten que estas normas podrían criminalizar incluso la terapia destinada a preservar la identidad biológica. Es decir, se penaliza ayudar a una persona a aceptar su realidad corporal. La prohibición de las terapias de conversión no protege al menor. Lo deja sin alternativas.
La Comisión Europea refuerza el mismo modelo
La Comisión Europea anunció recientemente planes para “combatir” las terapias de conversión en toda la Unión. Este enfoque refuerza la lógica del Consejo de Europa: imponer una visión única y sectaria sobre sexo, identidad y cuerpo humano. Y castigar al que disienta. La prohibición de las terapias de conversión elimina el derecho a preguntar, dudar y acompañar. Solo permite afirmar.
Libertad de expresión y libertad educativa en peligro
La prohibición de las terapias de conversión convierte al Estado en árbitro moral. Define qué se puede pensar, decir y aconsejar. La educación deja de ser un espacio de formación crítica. Se transforma en adoctrinamiento. La psicología deja de ser ciencia. Se convierte en activismo. La familia deja de ser sujeto educativo. Pasa a ser sospechosa.
Todo lo que no encaje con la ideología de género se presenta como peligroso. La realidad biológica se presenta como opresión. La verdad se sustituye por dogma.




