No se trata de fraude clásico, pero sí de una interferencia estructural en el sistema democrático. Se trata de interferir «legalmente» el censo electoral.
PSOE y PP: dos modelos, mismo resultado. Tanto el PP como el PSOE han promovido la inmigración masiva. La diferencia radica en el objetivo.
El pucherazo electoral en España no se basa en urnas manipuladas, sino en la transformación artificial del cuerpo electoral. No se trata de fraude clásico, pero sí de una interferencia estructural en el sistema democrático. Se trata de manipular «legalmente» el censo electoral.
¿Hacia un pucherazo electoral encubierto?
Desde junio de 2018, cuando Pedro Sánchez llegó a la Moncloa, alrededor de 1,4 millones de extranjeros han obtenido la nacionalidad española, lo que les permite participar en procesos electorales generales.
Si esta tendencia continúa, en 2027 habrá cerca de un millón más de votantes que en las elecciones de 2023. El dato no resulta menor en un país donde muchas elecciones se deciden por márgenes mínimos, de apenas 300.000 votos. El Gobierno niega cualquier intención política, pero los números dibujan una estrategia clara.
Nacionalizaciones masivas bajo el Gobierno Sánchez
El fenómeno de la nacionalización acelerada no tiene precedentes en la historia reciente de España. Las cifras oficiales lo confirman:
- 2018: 90.774 nacionalizaciones
- 2023: 181.581
- 2024: 252.476
- 2025 (proyección): cerca de 240.000
Según el INE, a 1 de enero de 2025 España cuenta con 49.128.297 habitantes, de los cuales 6.911.971 son extranjeros, el 14,07 % del total.
Marruecos y el boom iberoamericano
Casi el 20 % de los nuevos españoles procede de Marruecos, con más de 261.000 nacionalizados. A ello se suma un fuerte crecimiento desde Venezuela, Colombia y Ecuador.
La Ley de Memoria Democrática ha impulsado este proceso. Desde 2022 se han presentado 870.000 solicitudes, de las cuales ya se han aprobado 240.000. Esta ley ha facilitado el acceso a hijos y nietos de exiliados, en su mayoría residentes en América Latina.
Paradójicamente, la llamada “Ley de Nietos” solo benefició a 72.297 personas desde 2015, frente a las decenas de miles aprobadas bajo Sánchez en apenas unos años.
Regularizar ilegales: ingeniería electoral
El Consejo de Ministros del 27 de enero aprobó el inicio de la tramitación de un real decreto para regularizar a unos 850.000 inmigrantes ilegales. La medida se pactó entre el PSOE y Podemos. Aunque estos nuevos residentes no podrán votar en 2027, sí entrarán en el circuito legal que conduce a la nacionalidad. Se trata de una inversión electoral a medio plazo.
Irene Montero lo expresó sin ambigüedades: “Lucharemos por la nacionalidad o por cambiar la ley para que puedan votar. Ojalá logremos barrer del mapa a los fachas con gente migrante”. Desde Podemos celebran la regularización como sinónimo de voto. En las municipales de 2023 ya votaron 414.692 extranjeros.
El pucherazo electoral en España ya no se disimula. Se verbaliza sin complejos desde la izquierda.
PSOE y PP: dos modelos, mismo resultado
Conviene señalar una verdad incómoda: tanto el PP como el PSOE han promovido la inmigración masiva.D esde los años ochenta, gobiernos de ambos partidos aprobaron ocho procesos extraordinarios de regularización, que legalizaron a más de un millón de extranjeros.
La diferencia radica en el objetivo. El PP impulsó la inmigración por razones económicas. Mano de obra barata y crecimiento artificial del PIB.
El PSOE añade ahora una dimensión política: modificar el electorado para garantizar hegemonía ideológica. Aceptar la regularización fue una condición impuesta por Sánchez para avanzar en transferencias a Cataluña. La inmigración se convierte así en moneda de cambio territorial y electoral.
España se dirige hacia un modelo donde el voto deja de reflejar a la nación real y pasa a representar una ingeniería demográfica impulsada desde el poder.
El pucherazo electoral en España no necesita trampas en las urnas. Le basta con decretos, regularizaciones y nacionalizaciones masivas. Técnicamente no se trata de un fraude clásico, pero sí de una intervención directa en el cuerpo electoral. Y eso es lo que se está produciendo en España.




