Marruecos pierde el «miedo militar» a España y exhibe sus cazas F-16 junto a Melilla en respuesta a unas maniobras españolas

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La degradación de la política exterior y de defensa del Gobierno de Sánchez ha alcanzado un punto de extrema gravedad en Ceuta y Melilla. La preocupante falta de firmeza estratégica frente a las constantes ambiciones anexionistas de Marruecos ha destruido la capacidad de disuasión del Estado español en el mar de Alborán. Los últimos acontecimientos en las inmediaciones de Melilla confirman una realidad alarmante: Marruecos ya no respeta el peso militar de España. La debilidad política de Sánchez ha propiciado un escenario peligroso donde las fuerzas armadas marroquíes responden de igual a igual, mediante provocaciones aéreas directas, ante las misiones legítimas de vigilancia que efectúan los ejércitos nacionales.

El fin de la disuasión histórica en el norte de África

Durante décadas, la superioridad tecnológica y el despliegue contundente de las capacidades operativas de las Fuerzas Armadas españolas bastaban para contener cualquier intento de desestabilización en las fronteras soberanas de Ceuta y Melilla. Sin embargo, la persistente inacción del Ejecutivo actual ha invertido esta tendencia de manera drástica. Antes, una simple exhibición del músculo militar de España servía para apaciguar las intenciones anexionistas e invasoras de Marruecos. Esto ha cambiado: ahora es una demostración de ambos países de quién tiene más músculo militar. Las autoridades marroquíes interpretan los constantes gestos de apaciguamiento de Sánchez como un síntoma inequívoco de flaqueza, trasladando la rivalidad geopolítica al espacio aéreo contiguo a las plazas de soberanía española.

La última afrenta militar ha ocurrido a escasos kilómetros del territorio nacional autónomo, en una operación que los mandos de Marruecos planificaron con absoluta frialdad. Según The Objective, dos aviones de combate marroquíes despegaron de Alhucemas y volaron a baja altura cerca de la ciudad española. Esta maniobra rompe los equilibrios diplomáticos habituales y demuestra que los pilotos de la Real Fuerza Aérea marroquí actúan con una osadía inédita frente a los límites jurisdiccionales. La tolerancia del Ministerio de Defensa de España ante estas incursiones debilita la moral de nuestras propias tropas y proyecta una imagen de extrema vulnerabilidad en un entorno geográfico de vital importancia para la seguridad del Estado.

Una preocupante escalada de provocaciones en el Estrecho

La geopolítica en la frontera sur ha entrado en una fase donde los despliegues de armamento pesado pretenden condicionar las decisiones políticas del adversario. La política de gestos parece haberse instalado en uno y otro lado del Estrecho. Mientras España desarrolla los ejercicios militares ‘Eagle Eye‘ en la costa de Málaga, desplegando seis cazas F-18 y fragatas, Marruecos ha ordenado una serie de maniobras con cazas F-16 usando como base el aeropuerto de Alhucemas, no muy lejos de Melilla. Las aeronaves marroquíes fueron grabadas este pasado lunes volando a baja altura en una zona que está exactamente enfrente de donde se realizan los ejercicios españoles. Esta coincidencia temporal no responde a la casualidad, sino a un desafío directo encaminado a contrarrestar la presencia de las fuerzas españolas.

Los altos mandos militares observan con enorme inquietud esta réplica inmediata del país vecino. Marruecos y España se envían mensajes con la proyección de su fuerza militar en la zona del mar de Alborán. Así lo asumen fuentes militares, que explican que este tipo de gestos son habituales por la parte marroquí cuando el Estrecho alberga alguna maniobra de gran calado, como la que estos días se registra en Málaga. No obstante, la gravedad del momento actual radica en la audacia de utilizar una instalación civil para estos fines amenazantes. Los cazas F-16 marroquíes, vendidos por Estados Unidos a Marruecos, efectuaron una serie de movimientos significativos en el aeropuerto Cherif Al Idrissi de Alhucemas. Se trata de una pista civil de relativa poca actividad donde no es muy habitual la presencia de aeronaves de combate de la fuerza aérea marroquí, pero que puede ser utilizada por aviones militares.

El aparato de propaganda y la presión en el mar de Alborán

El desafío del reino alauí no se limita al espacio físico, sino que se extiende con rapidez al terreno de la propaganda digital y las redes sociales para ensalzar su capacidad de combate frente al Ejército español. Los ejercicios fueron seguidos por aficionados marroquíes, que en redes sociales han asegurado que se realizaron prácticas del tipo touch-and-go: la aeronave toca la pista y vuelve a despegar sin detenerse. Se combinan con vuelos a baja cota. El vídeo de los cazas F-16 despegando, grabado por el usuario marroquí Ayoub el Khattabi, sirve como herramienta de presión psicológica contra la población y los destacamentos militares de la región, buscando minar la soberanía española mediante la normalización de aeronaves hostiles a las puertas de Melilla.

En paralelo a estas maniobras reales, el aparato informativo de Marruecos difunde supuestos ejercicios conjuntos con potencias extranjeras para simular un respaldo internacional inexistente que intimide a España. Desde Marruecos se ha difundido información sobre unas supuestas maniobras militares conjuntas entre los F-16 marroquíes y cazas Rafale franceses en la base aérea de Orange, bajo el nombre de ‘Onyx 26′. Sin embargo, no aparece ninguna mención a ello en los calendarios oficiales de la fuerza aérea francesa o marroquí. No hay constancia alguna de la existencia de dichas maniobras. A pesar de la falsedad de estos datos, la invención de alianzas bélicas evidencia el rumbo agresivo de la estrategia de comunicación de Marruecos en el Estrecho.

El blindaje tardío de los peñones frente al temor alauí

La inestabilidad política interna de Marruecos añade un factor de riesgo adicional que el Gobierno de España ha gestionado tarde y con evidentes muestras de improvisación. La zona del ejercicio está a unos 40 kilómetros de distancia de Melilla, y colinda con el golfo de Alhucemas, donde se ubica el peñón del mismo nombre bajo soberanía española y control militar. Una zona que precisamente Defensa ha reforzado en las últimas semanas, como ha informado The Objective, por temor a una acción marroquí coincidiendo con la campaña electoral en el reino alauí. El refuerzo apresurado de estas posiciones demuestra que el Ministerio de Defensa reconoce internamente el peligro de un asalto o una provocación mayor, desmintiendo la supuesta armonía diplomática que el Ejecutivo defiende públicamente.

Mientras tanto, la respuesta operativa española se concentra a una distancia que muchos expertos consideran excesiva para disuadir eficazmente las incursiones marroquíes junto a Melilla. Maniobras españolas con F-18 a 170 kilómetros de la zona caliente exponen las limitaciones de un despliegue que prioriza la costa peninsular sobre las plazas de Ceuta y Melilla.

España posee los medios materiales y humanos para imponer respeto, pero necesita un liderazgo político valiente que devuelva el miedo militar a quienes amenazan nuestra integridad territorial.


Tags: Marruecos, España, Melilla, Defensa, Cazas, Frontera, Maniobras.

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