Los números negros de Sánchez que arruinan su relato de la España idílica

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Al Gobierno le gustan los números, pero no todos. Electricidad, IPC, parados reales, carburantes… Hay cifras de las que el Gobierno nunca habla y esconde. Las conocen, pero no las utilizan, porque son un misil en la línea de flotación de la recuperación de la que presume.

Hasta la prensa internacional desmiente la recuperación de la economía española que vende el Gobierno de Pedro Sánchez tras el impacto de la crisis del coronavirus. El periódico británico Financial Times ha asegurado que España se ha convertido en el regazo económico de la eurozona por el débil gasto de los hogares y los cuellos de botella de la cadena de suministro que están afectando el repunte del PIB posterior a la pandemia -sin olvidar la inflación desbocada que ya se sitúa en el 5,5%-. Un contexto que ha provocado que hasta diez instituciones tumben las previsiones del Ejecutivo para este año, el último la Cámara de Comercio.

Estas son algunas de las cifras del sanchismo a las que ni Pedro Sánchez ni sus ministros se refieren nunca. Hoy los vamos a recordar de forma muy resumida.

1. La inflación

2. Cuatro millones de parados
De todos los números negros de Sánchez el peor es el de los cuatro millones de parados. La semana pasada, el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) publicó que en octubre había descendido el paro por primera vez en toda la serie histórica, que se remonta a 1975. Y cifró el número de desempleados en 3.257.068. Sin embargo, el truco del Ejecutivo, es que no está incluyendo en las estadísticas ni los 200.000 trabajadores que siguen en ERTE, ni los 200.000 autónomos en cese de actividad, entre otros olvidos.
3. Riesgo de pobreza
La precaria situación económica de muchas familias ha elevado a 12,5 millones el número de españoles en riesgo de pobreza o exclusión social, según un informe recientemente publicado por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, que engloba a 38 organizaciones no gubernamentales. Son 620.000 más que antes de la pandemia.
4. La subida de la electricidad
Todos ellos son especialmente vulnerables a la subida de la electricidad, que es otra de las cifras que trae de cabeza al Gobierno. El precio medio en octubre se situó en 200,6 euros el megavatio hora en el mercado mayorista, y pulverizó todos los registros históricos el día 7 de ese mes, con 288,53 euros. Por más que Sánchez intente escapar de ella, la factura de la luz corre más que el presidente.
Lo último que ha intentado el socialista es que Bruselas autorizara al Gobierno de España a fijar los precios al margen del sistema europeo de tarificación, pero la vicepresidenta Teresa Ribera recibió un portazo a esa pretensión en un consejo extraordinario de ministros de Energía celebrado el pasado 26 de octubre.
Para el Ejecutivo de Sánchez, las comparaciones con el resto de la UE siempre han sido odiosas, puesto que los españoles pagan la electricidad un 151 % más cara que los franceses y alemanes. Los primeros apuestan por la nuclear; los segundos siguen dependiendo del carbón, del que procede más de la cuarta parte de la energía que producen.
5. El precio de los carburantes 
El precio de los carburantes es otra de esos números tabú para el Gobierno de coalición. La gasolina encadena nueve semanas de subidas y ya se paga a 1,505 euros el litro, su precio más caro desde finales de 2013. Entre eso y que el Ministerio de Transportes ha reconocido abiertamente que trabaja en un «sistema de tarificación» para circular por autovías y autopistas a partir de 2024 –la forma eufemística de referirse a los peajes–, el coche se ha puesto por las nubes.
6. La inmigración ilegal
Por último, al Ejecutivo tampoco le gusta hablar de la inmigración ilegal, que sigue disparada. La estadística ha aumentado un 51 % en el último año, y según un informe de la Oficina de Asuntos Migratorios del Ministerio de Asuntos Exteriores que este periódico publicó a finales de octubre, Marruecos sigue siendo un coladero: solo intercepta un tercio de las salidas de sin papeles que se producen desde sus costas, fundamentalmente desde el Sáhara Occidental.