Lenin. El inventor del totalitarismo | Stéphane Courtois

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La figura de Vladimir Ílich Uliánov «Lenin» es de obligada referencia para comprender la historia política del siglo XX. Si octubre es el mes de la Revolución, 1921 -hace cien años- fue el inicio de la nueva política económica, inicio del proceso de industrialización y recuperación del país tras la guerra civil rusa, un duro conflicto que incluyó la participación de catorce naciones extranjeras contra el nuevo Estado soviético.
Esta biografía de Stéphane Courtois pretende ser clarificadora y desmitificadora, y muestra cómo y de qué manera se fue generando una ideología, una organización, un método de trabajo y una forma de gobierno que marcaría para siempre la vida de millones de personas en todo el mundo. Comprender la dinámica de dirigentes y movimientos contemporáneos de la izquierda populista permite vislumbrar la sombra de Lenin. Su influencia, adaptada a la realidad del siglo XXI, se expresa en una dinámica para la conquista del poder con una narrativa orientada a las masas utilizando las posibilidades que permiten los sistemas democráticos. El punto de partida es la propia experiencia del autor, cuando viaja por primera vez a Moscú en septiembre de 1992, justo después de la implosión de la URSS.
Este libro es sobre todo una biografía política inspirada en el método de Alexandr Solzhenitsyn, que en su gran obra, «La rueda roja» trató de localizar los ´nudos´ que estructuran el relato histórico de esos momentos en los que la historia titubea y toma una dirección irremediable. Stéphane Courtois demuestra en este trabajo la forma en que Lenin, un joven intelectual radical, elabora, ansía y establece una nueva forma de poder político. El resultado fue una dictadura ideológica despiadada porque generó los conceptos y los instrumentos del totalitarismo. El personaje, en cuanto tal, su vida, su formación, su capacidad de trabajo, de organización, de influencia o de destrucción del adversario, resulta fascinante. Paradójicamente, esa misma dinámica fue la que dio como resultado un desequilibrio mental cada vez más agudo y una transición fallida en el tándem imposible entre Iósif Stalin, el discípulo que superó al maestro, y León Trotski, el brillante estratega de la revolución.
Dividida en veintidós capítulos, la biografía avanza como una película clásica. Como se menciona en el prólogo, al principio, todo es tranquilo, somnoliento, descriptivo y próspero en el hogar donde viene al mundo Vladímir Ilich Uliánov, brillante en clase, abusón en casa. Y luego se precipita por los acantilados del terrorismo ruso, inseparable del empeño del joven Vladímir en no trabajar nunca para ganarse la vida. Es una vida marcada por la fuerza y por el engaño, en medio de un entorno complejo, confuso y en profunda transformación. Y es cuando aparecen las paradojas: un líder de la clase obrera que vivirá de rentas familiares y sobresueldos del partido, o un miedoso que jamás pisó las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Con detalle se muestra cómo el profeta de la paz animó a matar, desarrolló la dinámica terrorista y acabó con todos los opositores de su proyecto, incluyendo la destrucción del movimiento socialista, que era fiel a la cultura democrática. Sólo una personalidad genial logra que en mes y medio se ponga en pie un sistema que lo cambiará todo.
¿Cómo surge el mito? La figura del “gran Lenin” apareció muy pronto en Rusia, cuando a raíz del 50º aniversario del jefe bolchevique se inició el culto a la personalidad que cobraría proporciones de idolatría mundial tras su muerte a los cincuenta y tres años.  Si Lenin mantiene una cotización tan buena (afectiva y financieramente) sin duda hay que ver en ello el efecto del desplazamiento del “gran Lenin” hacia el “Lenin bueno”, por oposición al “malvado Stalin”. Un desplazamiento -explica el autor- fruto de una operación preparada con meticulosidad a principios de 1956 por el politburó soviético con ocasión del XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), reunido ante los dirigentes comunistas procedentes del mundo entero.
A parte de todo esto, sin lugar a dudas, creo que la obra más destacada de Lenin fue la creación del Partido Comunista y el ser capaz de ofrecer un método de trabajo, una capacitación hacia el liderazgo y un impulso global a su proyecto, más allá de las fronteras europeas. El régimen instaurado no solo sembraría desastres económicos, sociales y culturales, e inmensas tragedias humanas, sino que serviría de escuela, y a menudo de modelo, a todas las dictaduras del siglo XX, comunistas, por supuesto, pero también en gran medida a la Italia fascista y al nacional-socialismo alemán.
Stéphane Courtois es historiador, director honorario de investigación en el Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS) de la Universidad de París X, y director de la revista «Communisme». Participó en el Mayo 68 francés y fue entusiasta seguidor del ideal que difundió Lenin. Autor de una treintena de libros sobre el comunismo francés e internacional y el fenómeno totalitario, ha dirigido «El libro negro del comunismo», que fue un bestseller mundial con veintiséis traducciones y más de un millón de ejemplares vendidos.
Lenin. El inventor del totalitarismo
Stéphane Courtois
La Esfera de los Libros
532 páginas
Gabriel Cortina