¡Genocidio contra el MMIWG2SLGBTQQIA+! La izquierda woke se autodestruye en directo | Alfonso P. Sanz

La izquierda woke se autodestruye

La progresía global ha alcanzado un nuevo récord de ridiculez. Una diputada canadiense llamada Leah Gazan acaba de denunciar, con cara de tragedia griega, que el presupuesto del primer ministro Mark Carney supone “un genocidio” contra la comunidad MMIWG2SLGBTQQIA+. Sí, has leído bien: dieciséis letras y un signo más.

La víctima colectiva total

El acrónimo significa en español “Mujeres y Niñas Indígenas Desaparecidas y Asesinadas, Dos Espíritus, Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgénero, Queer, Cuestionadoras, Intersexuales y Asexuales”. El “+” es para quien se sienta excluido y quiera apuntarse a la lista. Esta política “progre” está escandalizada porque el Gobierno no ha destinado ni un solo dólar específico a combatir este supuesto “genocidio” mientras recorta 7.000 millones en servicios indígenas.

O sea, para la izquierda woke ya no basta con hablar de violencia contra mujeres indígenas –un drama real que merece atención seria–. Ahora hay que meter en el mismo saco a dos espíritus, transexuales, asexuales y “cuestionadoras” en una sola víctima colectiva. Si no financias el pack completo, estás cometiendo genocidio.

Un monstruo de lenguaje impronunciable

Esta es la lógica natural del woke llevada hasta sus últimas consecuencias. Empezaron pidiendo respeto. Luego exigieron privilegios. Después inventaron un lenguaje propio con pronombres y siglas que cambiaban cada mes. Y ahora han creado un monstruo tan largo y ridículo que ni ellos mismos pueden pronunciarlo sin tropezar. MMIWG2SLGBTQQIA+. Pronúncialo en voz alta en cualquier cafetería y verás cómo te miran, no con odio, con pena.

El movimiento woke se está comiendo a sí mismo. Cada vez que añaden una letra nueva, pierden a otro puñado de seguidores. Hoy ya no entienden nada.

La renuncia a la realidad

La gente corriente –esa que pagamos impuestos, criamos hijos y trabajamos– observamos el espectáculo sabiendo que esta gente ha perdido la cabeza.

Solo los débiles mentales pueden tragarse esta farsa sin cuestionarla. Qué educación y coeficiente intelectual ha que tener para creer que recortar gasto público es “genocidio” y que una mujer indígena desaparecida y un varón blanco que se siente “asexual” forman parte de la misma categoría oprimida. Hace falta haber renunciado por completo a la realidad para defender que la solución a los problemas de las comunidades indígenas pasa por financiar un acrónimo que parece escrito por un comité de activistas borrachos.

Fabricación de problemas y genocidios

Y, mientras tanto, las mujeres y niñas indígenas de verdad siguen desapareciendo en Canadá. Pero eso no es lo que interesa. El woke no resuelve problemas: los fabrica. Y cuando ya no puede fabricar más, se inventa genocidios de dieciséis letras.

La buena noticia es que este tipo de delirios llevan dentro su propia sentencia de muerte. Cuanto más extrema y absurda se vuelve la izquierda, más gente normal se aleja de ella. El MMIWG2SLGBTQQIA+ no es una victoria. Es la prueba de que el woke ya no convence ni a sus propios fieles. Solo le quedan los débiles mentales que aún aplauden.

Y cada vez son menos.

Alfonso P. Sanz | Jurista y escritor

Tags: Woke, Ideología de género, Progresismo, MMIWG2SLGBTQQIA, Leah Gazan, Batalla cultural, Izquierda radical

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