Guerra interna en la masonería entre sanchistas y felipistas por el control del GLE

PSOE y la Gran Logia

Gane quien gane, a la Gran Logia de España (GLE) la seguirá controlando el PSOE. ¿O es al revés?

Las elecciones en la Gran Logia de España (GLE), previstas para el sábado 17 de enero, llegan marcadas por la desconfianza, la división interna entra familias socialistas y una fuerte carga política. La vinculación del PSOE con la Gran Logia es evidente desde hace años, pese a los intentos de presentar el proceso como una simple renovación interna. Lo que hace distinta estas elecciones es la lucha que existe entre dos clanes socialistas para liderar a los masones: sanchistas y felipistas.

La salida del actual Gran Maestre, el senador socialista José María “Txema” Oleaga ha evidenciado una guerra interna entre dos corrientes socialistas enfrentadas. Una – la de José María “Txema” Oleaga,- responde al núcleo sanchista. La otra se presenta como reformista, aunque mantiene vínculos con el PSOE clásico de Felipe González.

Una batalla interna entre socialistas que ha trasladado su conflicto político interno a una de sus instituciones claves y preferidas como es la masonería. Así lo denuncian numerosos masones críticos, que alertan del deterioro institucional y de la pérdida de credibilidad de la organización.

Dos facciones socialistas y una masonería politizada

Las fuentes internas describen dos bloques claros. Por un lado, el sector sanchista, liderado por Oleaga y su equipo. Por otro, una facción vinculada al socialismo de la etapa de Felipe González, que impulsa la candidatura del socialista y masón Jesús Gutiérrez Morlote, exalto cargo del Insalud.

Este enfrentamiento no representa una ruptura real. El PSOE controla la Gran Logia desde ambas orillas. Cambia el rostro, pero no el fondo. Gane quien gane, el control político permanece intacto. ¿O es al revés?, ya que quien gane la masonería estará en el PSOE.

Los propios masones reconocen que nunca habían vivido un nivel tan alto de politización interna. Muchos cargos orgánicos ostentan responsabilidades públicas. La independencia formal de la GLE se ha diluido por completo.

El clan Oleaga y la concentración de poder

Las críticas al mandato de Oleaga se acumulan. Diversos miembros denuncian una concentración total de poder en los órganos directivos. Oleaga designó a su hermano, Jesús Oleaga, como director del Consejo Rector. También colocó a Francisco Javier Rivas al frente de la Comisión Constitucional Permanente.

Ambos órganos deben garantizar la legalidad interna. Sin embargo, el sector crítico cuestiona su neutralidad. Las denuncias internas no prosperan. Las reformas prometidas nunca llegaron. La transparencia brilla por su ausencia.

El PSOE de Sánchez controla – al igual que en Ferraz- la Gran Logia mediante estructuras cerradas, cargos designados y un sistema que impide la fiscalización real desde las bases.

Votaciones telemáticas y desconfianza generalizada

Otro foco de tensión reside en el sistema de votación telemática. Hasta ahora, la GLE celebraba sus elecciones de forma presencial. La cúpula impuso el nuevo sistema sin consenso. Numerosos masones expresan su desconfianza. Temen un proceso controlado desde arriba. Consideran que la dirección actual maneja los tiempos, las normas y los resultados.

Este clima refuerza la percepción de que la cúpula sanchista controla la Gran Logia y utiliza sus mecanismos internos como prolongación de sus prácticas partidistas. Y es que Sánchez sabe mucho de adulterar elecciones.

Además, el nombre de Patxi López aparece como apoyo político en la sombra de Oleaga. Todo ello refuerza la idea de que el PSOE de Sánchez controla la Gran Logia mediante una red de influencias cruzadas.

Investigaciones, cargos públicos y sombras persistentes

Las investigaciones periodísticas sobre vínculos entre masones y cargos públicos investigados han agravado la crisis. Informaciones relacionan a miembros masónicos con los casos Koldo, Damco y RR7. Las fuentes internas señalan el papel del ministro filomasón Ángel Víctor Torres, acusado de impulsar la masonería desde su cargo.

Un relevo aparente que no cambia nada

Oleaga ha renunciado a presentarse a la reelección. Las fuentes hablan de desgaste y rechazo interno. Sin embargo, el relevo no implica una ruptura real.

El candidato favorito es el masón Jesús Gutiérrez Morlote que procede del aparato socialista de los años noventa. Fue un excargo socialista de Felipe González.

El aspirante avalado por el sector de Oleaga, Shaun Parsons, cuenta con el respaldo de la actual directiva.

Las demás candidaturas carecen de peso real. El PSOE controla la Gran Logia porque ninguna opción plantea una despolitización efectiva ni una regeneración profunda. Pero como dice un masón, «Gane quien gane, al GLE lo seguirá controlando el PSOE. ¿ O es al revés?-

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