Collboni quiere borrar la plaza Urquinaona para imponer su agenda laicista, atacando la historia cristiana de Barcelona y reescribiendo el callejero con criterios ideológicos.
El alcalde socialista de Barcelona, Collboni, quiere borrar la plaza Urquinaona. El Ayuntamiento impulsa sustituir el nombre de la histórica plaza, dedicada al obispo Urquinaona, por el del masón Ferrer i Guàrdia.
No se trata de un hecho aislado. Collboni quiere borrar la plaza Urquinaona como parte de una estrategia ideológica clara. El objetivo consiste en eliminar cualquier referencia cristiana del espacio público y reemplazarla por símbolos afines al laicismo militante, como es la masonería.
El Observatorio de Libertad Religiosa y de Conciencia (OLRC) ha lanzado una campaña de firmas para frenar este nuevo atropello. La iniciativa solicita directamente al alcalde Jaume Collboni que no cambie el nombre de la plaza Urquinaona.
Reescribir la historia con criterios sectarios
El cambio del nombre de la plaza Urquinaona responde a una obsesión política. Collboni quiere borrar la plaza Urquinaona porque representa una raíz cristiana incómoda para su proyecto ideológico y sectario.
La iniciativa cuenta con el respaldo de Junts, que dispone de 11 concejales, según ha publicado El Debate. En los últimos días ya han aparecido carteles que “rebautizan” simbólicamente la plaza, preparando el terreno para el cambio oficial.
Este método no sorprende. Primero se normaliza el ataque. Luego se ejecuta. Así actúa el laicismo sectario cuando gobierna.
El historial anticristiano de Jaume Collboni
Collboni quiere borrar la plaza Urquinaona, pero antes ya ha dejado claro su rumbo político. Sus antecedentes no admiten dudas:
- Ha cambiado calles con nombres de santos.
- Ha eliminado la misa del programa oficial de las fiestas de la Mercè.
- Ha impulsado la retirada de la cruz del Turó.
- Intentó cambiar el nombre de los jardines de Mossèn Cinto Verdaguer para ocultar que fue sacerdote.
Cada una de estas decisiones responde a la misma lógica. Collboni quiere borrar la huella cristiana de Barcelona. No busca neutralidad. Impone una visión ideológica excluyente. La libertad religiosa queda relegada cuando el poder municipal actúa con prejuicio y sectarismo.
La plaza Urquinaona no es un simple nombre. Representa historia, identidad y continuidad cultural y religiosa de Cataluña. Collboni quiere borrar la plaza Urquinaona porque no encaja en su relato político.
Eliminar referencias cristianas no moderniza una ciudad. La empobrece. La mutila por imposición ideológica.
La campaña del Observatorio de Libertad Religiosa
Ante este nuevo atropello, el Observatorio de Libertad Religiosa y de Conciencia (OLRC) ha iniciado una campaña de firmas para frenar el cambio del nombre de la plaza Urquinaona.
La petición solicita al alcalde Jaume Collboni que respete el callejero histórico y que no continúe imponiendo su agenda laicista desde el Ayuntamiento.
👉 Firmar no es un gesto simbólico. Es un acto de defensa cívica.
👉 Es defender la libertad religiosa, la convivencia y el respeto a la historia.
Collboni quiere borrar la plaza Urquinaona, pero los ciudadanos todavía pueden impedirlo. Defender el nombre de la plaza Urquinaona significa defender la libertad religiosa, la memoria histórica real y la identidad de Barcelona. Callar equivale a consentir.
Firma aquí la petición del Observatorio de Libertad Religiosa y de Conciencia y frena este nuevo ataque ideológico.




