Las «feministas asintomáticas» se han convertido en el símbolo más evidente de la hipocresía de las feministas de la izquierda española. Llenan calles y platós con discursos grandilocuentes sobre igualdad, sin embargo, guardan silencio cuando el escándalo estalla en su propio espacio político.
Feministas asintomáticas: demagogia y silencio selectivo
La expresión feministas asintomáticas describe perfectamente a aquellas dirigentes y portavoces socialistas, que se proclaman adalides del feminismo pero no reaccionan, callan o justifican cuando los casos de acoso, represión, acoso, o abuso, ya sea interno o externo, afectan a ellos o a sus aliados. Se presentan como intransigentes frente al adversario, pero adoptan un perfil bajo cuando el foco apunta al Gobierno o al PSOE.
El escándalo que incomoda
Las últimas informaciones han salpicado al entorno de Pedro Sánchez y al Ministerio del Interior dirigido por Fernando Grande-Marlaska. Las acusaciones que afectan al DAO de la Policía Nacional que pudo violar brutalmente a una subordinada, así como las acusaciones de acoso sexual recientes a mujeres socialistas por sus dirigentes -que eran un clamor internamente- o los casos de prostitución del exministro Ábalos, Koldo o las saunas gay de la familia de Begoña Gómez han generado una enorme inquietud pública. Mientras esto ocurre, las feministas asintomáticas no han dicho nada y no han pedido dimisiones. Han callado hipócritamente.
El silencio de estas feministas asintomáticas retrata mejor que cualquier discurso. Las mismas voces que exigen dimisiones fulminantes cuando gobierna la derecha ahora optan por el silencio y la prudencia estratégica. Esa doble vara de medir revela una utilización partidista del feminismo.
La doble vara de medir: ejemplos que desenmascaran
Sin ánimo de ser exhaustivos presentamos tres ejemplos que reflejan perfectamente el feminismo asintomático de la izquierda española:
El burka y el velo islámico
El Gobierno y partidos como el PSOE, Sumar o Podemos han evitado apoyar la prohibición del burka o el niqab en España. El feminismo oficial denuncia símbolos occidentales que considera opresivos, pero se vuelve indulgente, o incluso lo promocionan, ante prendas que representan sometimiento en nombre del multiculturalismo.
La izquierda prioriza el cálculo electoral antes que la coherencia moral. Defiende la libertad cuando conviene, pero la relativiza si el debate incomoda a determinados colectivos. Pura demagogia e hipocresía.
Represión en Irán
El régimen dictatorial islámico iraní castigó con dureza a mujeres que reclaman derechos básicos provocando una masacre con centenares de muertos. Sin embargo, las movilizaciones institucionales en España han sido casi nulas, y por supuesto, no han mostrado, ni mucho menos, la misma intensidad que en otras causas mediáticas, como por ejemplo, Gaza.
Cuando la denuncia no encaja en la narrativa ideológica, el fervor desaparece. Esta tibieza demuestra que el feminismo asintomático no actúa con criterios universales, sino ideológicos
Casos de acoso en el PSOE
Las denuncias internas y los escándalos vinculados a figuras socialistas no han generado prácticamente ninguna reacción en el seno de las mujeres socialistas. Los casos han sido numeroso, sin embargo, la respuesta ha sido marginal. La coherencia exige aplicar el mismo rasero a todos. Sin embargo, muchas dirigentes han evitado pronunciarse con contundencia.
La izquierda española ha convertido el feminismo en una herramienta ideológica. Lo utiliza como ariete contra el adversario y lo esconde cuando amenaza su propio poder. Es el feminismo asintomático, Sin embargo, el feminismo auténtico no actúa por conveniencia política. Defiende la dignidad de la mujer sin cálculos ni silencios tácticos.
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