El PP y el Partido Popular Europeo contra la soberanía nacional

Apuestan por eliminar la soberanía de las naciones y eliminar el derecho de veto de los Estados miembros.

Eliminar el derecho de veto de los Estados miembros se ha convertido en el nuevo objetivo estratégico del Partido Popular Europeo, y, por ende, del PP, que busca avanzar hacia una Unión Europea con poder centralizado y sin soberanías nacionales reales.

El PPE apuesta por una Europa sin naciones

Los líderes del Partido Popular Europeo celebraron en Zagreb una reunión estratégica a puerta cerrada. El mensaje fue claro: reducir el margen de decisión de los Estados.

El presidente del PPE, Manfred Weber, defendió ampliar el uso del voto por mayoría cualificada. Esta medida permitiría aprobar decisiones sin el consentimiento unánime de los países. En la práctica, esto implica eliminar el derecho de veto de los Estados miembros en áreas clave como política exterior, aspectos ideológicos, sanciones internacionales y defensa. Mañana, si la mayoría decide enviar a tus hijos a la guerra, aunque España se opusiera, ya no podría. Tendría que aceptarlo. O, por ejemplo, introducir el aborto, la eutanasia o la ideología lgtbi en la Constitución de un pais.

Durante décadas, el veto ha sido la última garantía de soberanía. Sin él, las naciones pasan a ser simples regiones administrativas.

El PP español, como miembro del PPE, respalda esta hoja de ruta. Apoya así un proyecto que vacía de contenido la soberanía nacional.

Una centralización al servicio del eje franco-alemán

La propuesta no afecta a todos por igual. Los países pequeños o disidentes pierden capacidad real de defensa de sus intereses. El poder se concentra en el eje Berlín-París. Son las que mandarán y marcarán la agenda. El resto obedece.

Con eliminar el derecho de veto de los Estados miembros, Bruselas impone sanciones, compromisos militares y agendas ideológicas sin frenos. Weber también reclamó aplicar el artículo 42.7 del Tratado de la UE. Esta cláusula impulsa una defensa común con decisiones centralizadas.

El PPE apuesta por un mercado único de defensa, compras conjuntas de armamento y planificación militar supranacional.

No existe debate democrático real. Las decisiones nacen en despachos cerrados.

Ucrania como excusa para el control total

El apoyo a Ucrania actúa como justificación política. Bajo ese paraguas se acelera la pérdida de soberanía. El PPE vincula eliminar el derecho de veto de los Estados miembros con la necesidad de reaccionar rápido ante crisis internacionales.

El argumento resulta simple: si un país disiente, bloquea el sistema. Pero ese es el sentido del veto. Proteger intereses vitales frente a mayorías ideológicas. Convertir la política exterior en un automatismo controlado desde Bruselas elimina cualquier margen de independencia.

España ya no decidiría su política internacional. La asumiría desde directrices europeas.

Hungría, Eslovaquia y Chequia como último dique

El primer ministro húngaro Viktor Orbán lleva años advirtiendo de este proceso. Denuncia que la UE evoluciona hacia un Estado federal encubierto. A su lado se sitúan Robert Fico en Eslovaquia y Andrej Babiš en Chequia.

Todos rechazan eliminar el derecho de veto de los Estados miembros porque saben lo que significa: pérdida irreversible de soberanía. Sin veto, no existe nación. Solo territorio subordinado. La Comisión Europea acumula poder. El Parlamento Europeo legitima. El Consejo ejecuta. El ciudadano queda al margen.. Las naciones se subordinan y desaparecen.

El PP español y la traición silenciosa

El Partido Popular español se presenta como defensor de la soberanía y de la nacional nacional. Pero respalda en Europa un proyecto que liquida la soberanía desde dentro. Apoya al PPE mientras este impulsa eliminar el derecho de veto de los Estados miembros.

No existe contradicción mayor. Es una nueva traición. Se defiende España en los discursos y se entrega en Bruselas. La soberanía no se pierde de golpe. Se diluye por acuerdos técnicos, reformas jurídicas y tratados sin referéndum.

De la cooperación a la sumisión

La Unión Europea nació como proyecto de cooperación entre Estados libres. Hoy camina hacia una estructura de poder centralizada, militarizada y ajena a los ciudadanos. Eliminar el derecho de veto de los Estados miembros rompe el equilibrio fundacional. Transforma la UE en un superestado sin legitimidad popular. Sin control nacional. Sin identidad. Sin raíces.

Eliminar el derecho de veto de los Estados miembros no fortalece Europa. La destruye. Sin soberanía no existe nación. Sin naciones no existe libertad política.

El PP y el PPE impulsa una Europa burocrática, ideológica y sometida a intereses ajenos.

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