Es un libro que renueva la fe cristiana. Presenta una lectura espiritual profunda del encuentro de Cristo con la samaritana y muestra cómo una sola mirada de Jesús puede transformar una vida.
Una obra que rescata uno de los grandes diálogos del Evangelio
La editorial Mensajero ha publicado recientemente un libro de Raúl Mir que resignifica de manera audaz y profundamente actual el papel de la samaritana de Sicar, presentándola no como una figura secundaria del relato evangélico, sino como una mujer sorprendentemente contemporánea, capaz de interpelar con fuerza al lector del siglo XXI.
El pozo de la promesa se sitúa en el centro de una de las escenas más intensas del Evangelio de San Juan (4, 1-43). En ese pasaje, Jesucristo habla con una mujer samaritana junto al Pozo de Jacob, en Sicar. Ese diálogo figura entre los más hermosos y decisivos del Nuevo Testamento.
El libro parte de un contexto histórico real. En tiempos de Jesús, judíos y samaritanos no se hablaban por desacuerdos religiosos y culturales. Cristo rompe ese muro y se dirige a una mujer marginada, marcada por cinco matrimonios fallidos. Con una sola conversación, Jesús cambia su destino.
El pozo de la promesa muestra ese giro con una profundidad que conmueve. La mujer pasa del silencio a la misión. Se convierte en testigo valiente del Mesías, cuya palabra supera fronteras, prejuicios y estructuras.
El pozo de la promesa se presenta como una novela de hondura espiritual y notable sensibilidad literaria, cuya mayor virtud reside en la elección de la voz narrativa: una mujer históricamente silenciada que, al tomar la palabra, no lo hace para imponerse, sino para dar sentido, transmitir memoria y engendrar futuro. La samaritana no habla desde la revancha ni desde la ideología, sino desde la experiencia transformada. Y ahí radica su potencia para el siglo XXI.
Cartas que narran una conversión y una misión
La estructura epistolar —26 cartas a su hijo Josías— la mujer narra su experiencia tras haber encontrado a Jesús y aporta intimidad, verosimilitud y una delicada carga simbólica: la mujer que fue considerada impropia se convierte en maestra de fe, en transmisora de verdad a la siguiente generación. Esta decisión narrativa resignifica el rol femenino no como ruptura con la tradición, sino como custodia viva de la palabra, algo profundamente actual y, a la vez, contracultural.
La estructura recuerda a las cartas de Nicodemo de Jan Dobraczyski. Cada misiva habla de fe, de verdad y de esperanza. La protagonista ya no vive para sí. Cristo ha tocado su alma y no puede callar.
El pozo de la promesa transmite una verdad esencial: cuando una persona conoce a Cristo, la vida cambia. La fe ya no se oculta. Se convierte en testimonio. Ese mensaje resulta vital en una sociedad que margina lo religioso.
El libro une historia, profundidad espiritual y vigencia actual. Invita a mirar el encuentro con Dios como algo real y transformador. El alma humana sufre una sed que solo Cristo puede saciar. Ese mensaje atraviesa cada página.
Reivindica el papel de la mujer en el siglo XXI
Desde una perspectiva contemporánea, la novela ofrece una lectura alternativa —y necesaria— frente a ciertas antipolíticas feministas que reducen la dignidad de la mujer a la confrontación permanente, al antagonismo o a la negación de su dimensión espiritual, relacional y materna (biológica o simbólica). La samaritana de esta obra no necesita borrar al otro ni cancelar su historia para afirmarse. Su fuerza nace del encuentro, no del enfrentamiento; de la verdad asumida, no de la victimización perpetua.
Asimismo, la obra se distancia con elegancia de la política de la cancelación, tan presente en el discurso cultural actual. Jesús no cancela a la samaritana por su pasado; la mira, la escucha y la revela a sí misma. Y ella, a su vez, no cancela su historia, sino que la integra y la redime. El mensaje es claro y profundamente liberador: una mujer no es la suma de sus errores ni el producto de una etiqueta social, sino un sujeto capaz de transformación, misión y palabra pública.
En este sentido, El pozo de la promesa reivindica el papel de la mujer en el siglo XXI desde una clave más profunda que la mera reivindicación política: la reivindicación ontológica y espiritual. La samaritana se convierte en discípula, en testigo y en anunciadora sin renunciar a su identidad femenina, a su afectividad ni a su capacidad de vínculo. No necesita masculinizarse ni desdibujarse para ser relevante; su autoridad nace de haber sido tocada por la verdad.
Raúl M. Mir, un autor de sólida trayectoria

Raúl M. Mir Coll es empresario multidisciplinar y trabajó durante más de veinte años en editoriales como Herder, Martínez Roca y Belacqua. Su trabajo con organismos internacionales dio lugar a ensayos como El ahogo de la Europa oriental y Desde la encrucijada. También escribió libros sobre Haydn y el desarrollo humano. Publicó el ensayo El equilibrio vital.
En El pozo de la promesa, Mir une su experiencia intelectual con una profunda sensibilidad espiritual. El resultado es una obra que llega al corazón. Literariamente, la prosa es sobria, contemplativa y cargada de resonancias bíblicas sin caer en el didactismo. El lenguaje acompaña el proceso interior de la protagonista con respeto y belleza, permitiendo que el lector —especialmente el lector contemporáneo— se reconozca en sus preguntas, heridas y anhelos.
La samaritana funciona como espejo del ser humano actual: sediento de sentido en medio de un mundo saturado de discursos. En definitiva, esta novela ofrece una visión madura, reconciliadora y profundamente actual de la mujer, alejándose tanto del silenciamiento tradicional como del ruido ideológico contemporáneo. Propone una feminidad que no cancela, no grita ni destruye, sino que habla con autoridad porque ha sido transformada. Y en tiempos de polarización, esa voz —serena, firme y fecunda— resulta no sólo literariamente valiosa, sino humanamente imprescindible.»
Ficha técnica:
El pozo de la promesa. Cartas de la samaritana de Sicar
Raúl M. Mir
Ediciones Mensajero
239 páginas




