A finales del año 1491, Cristóbal Colón parecía a punto de renunciar al sueño que llenaba todos sus pensamientos desde hacía más de una década: la travesía marítima hacia Asia a través del océano.

Con 40 años recién cumplidos, había consumido en vano los últimos seis haciendo gestiones ante el gobierno de Castillaen busca de apoyos para la expedición. Pese a que no faltó quien le secundase, los consejeros de los reyes y los expertos de la junta formada en Salamanca en 1486 se mostraban escépticos, cuando no hostiles, a un proyecto inusitado, que contradecía muchas ideas adquiridas y que se basaba en cálculos geográficos de lo más aventurado, sin contar que quien lo planteaba era un forastero desconocido y sin formación académica. Es cierto que los reyes no le habían dado una negativa clara, pero no cesaban de postergar su decisión, absortos como estaban en las operaciones de la guerra de Granada y otras ocupaciones.

La reina Isabel lo recibió, después de muchas negativas y dudas a su propuesta de viaje. Aquella conversación fue decisiva para que la reina volviera a llamar a Colón y para que éste, en una audiencia en Santa Fe justo después de la rendición de Granada, convenciera a los monarcas de que apoyaran su empresa. No tenemos datos precisos sobre cómo se desarrolló el encuentro, pero cabe pensar que fue en aquel momento cuando entre el navegante genovés y la Reina Católica se fraguó una conexión que tendría un efecto trascendental en la aventura del descubrimiento.

Fue la reina Isabel la que venció las reticencias e hizo posible su empresa descubridora.

Fue el 17 de abril de 1492 cuando fueron suscritas las Capitulaciones de Santa Fe, donde se plasmaron los términos de esta empresa tan desorbitada, tan brutal y excitante. Pues lo que se descubrió no fue una nueva ruta comercial a las Indias orientales sino un mundo nuevo, una nueva creación para estrenar.

La imagen de la conquista española de las Indias, mejor dicho, de todo un continente, siempre ha sido controvertida. En gran parte ha sido un alimento esencial para la creación de la “Leyenda Negra” de la España del siglo XVI.

El diccionario de la Real Academia Española define leyenda negra como «opinión contra lo español difundida a partir del siglo XVI».

El mayor pecado del que acusan a la Corona española por el descubrimiento de América es la prepotencia por llevar a cabo una empresa de tal envergadura, liderar los descubrimientos, ser capaces de gestionar con justicia y libertad la administración de ese nuevo mundo, de respetar a los indígenas y sus usos y costumbres y de ser capaces de lograr evangelizar este mundo desconocido para mayor gloria de Dios.

Isabel La Católica y las Leyes de India

La Reina Isabel es considerada como precursora del movimiento indigenista y antiesclavista, al buscar la implantación de la justicia en sus territorios de ultramar, NO considerados colonias, limitando el poder de los señores feudales y aumentando el poder real. Esto es finalizando con el feudalismo y abriendo las puertas al estado moderno.

La política de protección de los nativos americanos iniciada por Isabel fue continuada por su cónyuge, el rey Fernando: las Leyes de Burgos, promulgadas en 1512 y complementadas por las Leyes de Valladolid de 1513, trataron de suprimir los abusos de los colonos españoles en ultramar, al tiempo que buscaban la conversión de los indígenas. En esas leyes se acordó que los indios deberían ser tratados como seres libres e instruidos en la fe católica. España fue un modelo legislativo y jurídico de defensa de los derechos de los indígenas.

También Bartolomé de las Casas consiguió que en el ánimo de los reyes de España se tuviese la convicción de que se hallaban moralmente obligados a realizar el esfuerzo de encabezar una sociedad colonial, en la que los nativos y colonizadores pudiesen convivir en paz y en un régimen de justicia, todo ello basado en la moral cristiana de los reinos católicos que completaban la España del siglo XVI.

Los indios tienen todos los derechos como súbditos del rey de Castilla, y los españoles no pueden privarles de ninguno de ellos. extender la autoridad del Papa de Roma para evangelizar territorios inexplorados para los cristianos, y no para aumentar territorialmente las propiedades de un príncipe cristiano.

Los indios no debían tener más deberes que los comunes a los ciudadanos españoles y tendrían que vivir en libertad, gobernados por sus propios jefes y supervisados éstos por funcionarios al servicio de la Corona de España, que serían los encargados de administrar justicia y tutelar a los indígenas.

¿Qué no fue así siempre? SI ¿Qué no fue así en todos los países que participaron en colonizar América? SI ¿Qué existieron fallos, errores, excesos? SI

Pero hay que dimensionar y ponderar el objetivo de la Corona, del mismo Colón al proponer el viaje y lo que movió a los aventureros del siglo XV a embarcarse y entrar en el mar océano sin saber si había tierra al otro lado, o era un mar sin fin, sin saber cuanto tardarían y sin saber si podrían volver. Eso es una aventura, al fin y al cabo. Aunque no todo era aventura sin más. Terminada la Reconquista y lograda la unidad de todos los reinos, no había tiempo para el descanso sino para el servicio. Ser para servir, ser para ofrecer, ser para los demás. Encontrar nuevas rutas para el mundo.

Y al encontrarse con un mundo nuevo, la Corona y los descubridores dieron la talla y procuraron que la conquista no fuera sometimiento ni invasión.

En las conquistas, los conquistados son parte del botín, en concreto poder adueñarse de mujeres para uso sexual. Al contrario, en esta empresa se quiso otra cosa, una conquista de los corazones, que llevó a formar matrimonios y familias mixtas y considerar a las esposas indígenas como iguales en condición y derechos. Si hay exclusivamente un objetivo de conquista, esto no se daría.

La prueba de esta evangelización, que no colonización, fue también el impulso decisivo que recibió tras la aparición de la Virgen de Guadalupe a un indio llamado Juan Diego el 12 de diciembre de 1531.

La milagrosa imagen de María impresa en la tilma del indio se convirtió en el modelo para una predicación perfectamente inculturada del Evangelio de Jesucristo en esta tierra.

Lo que siguió fue el más extraordinario florecimiento de la evangelización en la historia de la Iglesia.

Ataques al descubrimiento de América hoy

Y aquí entran los ataques tan despiadados y la distorsión más monstruosa para lograr el objetivo marcado: la descalificación moral de la Corona española y de España misma, cuya supremacía había que combatir por todos los medios.

Es increíble como estos ataques siguen en la actualidad. Con el mismo odio, inquina y abominación. Más de 500 años después del descubrimiento de América y su posterior conquista y evangelización, de la aportación al mundo conocido de un nuevo continente totalmente desconocido, como un nuevo paraíso donde hacer llegar la Palabra de Dios y todo lo bueno de la incipiente España moderna, liderando un Imperio “donde no se ponía el sol”.

Esto se sigue atacando, como hemos visto en los últimos días con dos estatuas de Cristóbal Colón en tierras americanas que han sido literalmente tiradas al suelo y destruidas.

Se hace imposible contratacar cada injuria, rebatir cada polémica, impugnar cada ofensa y arremeter cada embestida. La verdad es la mejor arma contra la mentira. Los hechos hicieron posible uno de los mayores logros de la historia, más que llegar a la luna fue llegar a todo un continente desconocido. Descubrir para llevar la Palabra de Dios y hacerlo a través de un Imperio. ¡Qué osadía enfrentarse así al príncipe de la mentira! Por eso se hizo necesaria la ayuda de la Señora, la que aplastó la cabeza de la serpiente. Sin la bendición del cielo, la empresa americana no se hubiera conseguido. Y sin objetivos evangelizadores, el cielo no la hubiera bendecido.

Como dice la canción:

“Banderas al viento, El alma tranquila. Yo sabré vencer. Un inmenso afán me empuja, Poesía que promete Exigencia de mi honor Voy por rutas imperiales Caminando hacia Dios”

Por Redaccion

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