Infernal: Madres de Ceuta lloran en las calles; Violaciones obligan a mujeres a huir; Parques infantiles cubiertos de excremento

numerosos invasores marroquíes deambulan por las calles de Ceuta

⏲ Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

(Esta crónica escrita por Steve Watson a través de Modernity News, tiene un valor añadido porque refleja cómo en el extranjero perciben la situación de Ceuta. La crónica original contiene numerosos vídeos de testimonios que aquí los hemos eliminado para una mejor lectura)

Madres españolas en Ceuta lloran desconsoladamente en televisión en directo. Los hospitales están desbordados. Playas y parques que antes acogían a familias son ahora campamentos improvisados ​​llenos de basura, excrementos y chozas precarias. La Guardia Civil ha confirmado al menos 15 violaciones desde la llegada masiva de migrantes a finales de julio, entre ellas la de una niña de 10 años presuntamente agredida por tres hermanos migrantes.

Las mujeres están haciendo las maletas y abandonando el enclave español. Los residentes locales describen una ciudad abandonada por su propio gobierno, mientras el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, permanece de vacaciones.

Testimonios de las residentes y miedo en los barrios

Esta semana, una madre rompió a llorar en directo por televisión, describiendo el terror diario que vive su hija adolescente.

«Mi hija de 16 años tiene que ir a todas partes con su padre o conmigo porque los inmigrantes la están acosando. No lo soporto más. Quiero que se vayan todos», declaró.

Añadió:

«No soy racista; mi nieta es mestiza, mis mejores amigas son musulmanas, pero no pueden invadirnos. Lo peor se ha quedado aquí: asesinos, violadores, ladrones».

Saturación del espacio público y colapso de las infraestructuras

Esta es la realidad dos semanas después de que más de 70.000 migrantes, según las estimaciones, llegaran desde Marruecos a una ciudad de aproximadamente 84.000 habitantes. Los centros de acogida colapsaron. Miles de personas, en su mayoría hombres jóvenes, se quedaron atrás mientras muchos otros regresaron. Las playas se convirtieron en el lugar de acogida por defecto.

Los lugareños describieron la rápida transformación de tramos que antes eran prístinos, como la playa de Trampolín:

«No podemos llevar a nuestros hijos a la playa, no podemos ir. Están ocupados, llenos de chozas, la gente come allí, tiran comida, está lleno de ropa, heces y orina».

Los parques infantiles de Ceuta han quedado cubiertos de excrementos humanos tras la invasión, mientras que las voces izquierdistas siguen afirmando que todo está bajo control y que ha vuelto la «normalidad».

Alerta sanitaria y posturas de la administración

Las enfermedades infecciosas, como la sarna, la tuberculosis y el impétigo, se han disparado. El Hospital Universitario de Ceuta habilitó un ala de emergencia para casos de desastre. Un médico advirtió de una «catástrofe sanitaria».

Un médico local intentó hablar con la ministra española de Migraciones, Elma Saiz, sobre la plaga de enfermedades que están propagando los inmigrantes, poniendo en peligro a los españoles.

Saiz pronunció un discurso en el que literalmente dijo que «la diversidad es nuestra mayor fortaleza». Declaró:

«Quiero destacar la responsabilidad, el compromiso cívico y la madurez que demuestran los ciudadanos. Ceuta es un verdadero ejemplo de convivencia. Una ciudad donde conviven diferentes culturas, tradiciones y religiones. Y que ha demostrado a lo largo de las décadas que esta es una de sus mayores fortalezas».

Denuncias de agresiones sexuales e inseguridad ciudadana

Otra doctora, casi llorando en televisión, describió la situación de los hospitales colapsados, la escasez de medicamentos y el miedo del personal a ser atacado. Dijo que las calles, los parques y los campos de fútbol están llenos de inmigrantes y que tiene miedo de salir de su casa. Las agresiones sexuales van en aumento. El gobierno español, afirmó, ha abandonado a sus propios ciudadanos.

La Guardia Civil ha confirmado 15 violaciones desde la invasión. El último caso denunciado involucra a tres hermanos migrantes que presuntamente agredieron sexualmente a una niña de 10 años en la calle Lisboa.

Informes anteriores detallaban que varias niñas marroquíes menores de edad y al menos un niño fueron atendidos en el hospital por agresión sexual. Muchos de estos menores dormían en la calle.

Relatos de éxodo local y altercados en la vía pública

Dos hermanas, Yoli y María José, dijeron que abandonaron la ciudad con sus hijas por miedo.

«Lo que estamos viviendo es muy duro y es muy duro oír a los periodistas justificar a este Gobierno, justificarlo todo. Ya no lo aguantamos más, nos sentimos humillados, pisoteados. He tenido que sacar a mis hijas de casa porque el Gobierno no hace nada, porque el señor Pedro Sánchez está de vacaciones en La Mareta. A nadie le importamos», declaró Yoli al medio Cuatro.

Otras mujeres describieron haber necesitado acompañantes incluso para llegar hasta la puerta de sus casas, o haberse despertado y encontrado a un inmigrante en ropa interior en su cama después de que este hubiera escalado un balcón.

Un residente informó que una sucursal del banco BBVA tuvo que cerrar porque la seguridad ya no podía garantizar que los clientes pudieran retirar dinero después de que un guardia fuera golpeado por un numeroso grupo de inmigrantes mientras intentaba detener el robo a una anciana.

Una mujer embarazada describió la sensación de inseguridad que experimentan las familias en medio de los enfrentamientos relacionados con los migrantes y pidió a España que tome medidas más enérgicas.

Críticas a la gestión política y peticiones sobre el curso escolar

Las residentes Pilar y Elena instaron a los representantes del gobierno a visitar Ceuta y comprobar la situación por sí mismas, afirmando:

«Vivimos aquí, no venimos solo para un fin de semana», mientras que los izquierdistas elitistas sentados en los estudios de televisión de Madrid se burlaban de ellas.

Otra residente local habló con visible angustia en una entrevista callejera, gesticulando enfáticamente mientras describía el miedo diario y la pérdida de la vida normal que sufren las familias de Ceuta debido a la continua ocupación de los espacios públicos.

Señala que siente que no puede salir de casa sin gas pimienta porque teme por su vida, y añade que los políticos españoles «hijos de puta» han permitido que violadores y delincuentes convictos invadan y campen a sus anchas.

Las madres de Ceuta exigen que se retrase el inicio del curso escolar.

«No dejaría que mi hija fuera sola al colegio», declaró una de ellas.

Otra insistió en que los centros escolares

«deberían ser fumigados antes de que se permita el regreso de los niños».

Nuevos intentos de cruce y protestas en el litoral

Todo esto se produce tras el intento del pasado fin de semana de un segundo cruce masivo. Cientos de migrantes intentaron avanzar desde Castillejos. Las fuerzas de seguridad españolas y marroquíes los repelieron con gases lacrimógenos y un fuerte despliegue.

Miles de supervivientes de la primera oleada están protagonizando protestas masivas en las playas, exigiendo asilo y su traslado a Europa continental. Según se informa, varias ONG están ayudando a elaborar las pancartas. Se habla de una huelga de hambre.

Las mujeres blancas que trabajan como voluntarias para las ONG siguen dando la bienvenida y ayudando a los recién llegados a Ceuta, apoyando abiertamente la ocupación mientras las madres locales huyen.

Motivaciones del flujo migratorio y asentamientos playeros

¿De qué buscan asilo? No se trata de personas que huyen de un país devastado por la guerra o un desastre natural. Marruecos es un estado estable que recibe millones de turistas cada año. La inmensa mayoría son migrantes económicos que buscan mejores oportunidades, no refugiados.

Las imágenes muestran a los recién llegados aterrizando en la arena e inmediatamente coreando «Allahu Akbar».

Los campamentos hechos de cartón y plástico siguen expandiéndose a lo largo de la costa, con partidos de fútbol y tendederos de ropa en lo que antes era la playa española.

Los migrantes también han instalado una mezquita improvisada en la propia playa de El Trampolín.

Divergencia entre las versiones oficiales y la realidad local

Durante toda la crisis, los portavoces del gobierno español y gran parte de los medios de comunicación tradicionales insistieron en que casi todos los migrantes habían regresado a Marruecos y que se había restablecido una «normalidad razonable». Voces de izquierda repitieron esta versión.

La realidad sobre el terreno —asentamientos que parecen permanentes, protestas diarias en busca de asilo y residentes demasiado temerosos para dejar salir a sus hijas— demuestra lo contrario.

Las mujeres de Ceuta están votando con los pies. Las familias están enviando a sus hijos al continente. Los parques y playas que pertenecían a los lugareños hace dos semanas ya no lo son.

La política de fronteras abiertas que convirtió un enclave español en un campo de concentración tercermundista de la noche a la mañana está siendo defendida por las mismas voces que afirmaban que el problema ya se había resuelto por sí solo.

¿Cuántas ciudades europeas más tendrán que soportar esta pesadilla antes de que se tomen medidas y se produzcan cambios significativos?


Tags: Ceuta, Migración, Frontera, Hospitales, Seguridad, Crisis, Sucesos

Comparte con tus contactos:

Deja un comentario