Podemos incorporó a esta catedrática a la Junta Electoral, que, hace apenas un año, presumía de que su facultad era un ejemplo “de encuentro entre argumentos de una y otra dirección”

Hace poco más de un año, en marzo de 2020, Pablo Iglesias volvió a la Universidad Complutense. Quedaban apenas unos días para que la emergencia del coronavirus copase toda la actualidad en el país. El líder de Podemos llevaba menos de dos meses como vicepresidente del Gobierno de coalición liderado por Pedro Sánchez. El ex profesor de Políticas regresaba a su facultad como uno de los políticos con mayor poder del país. No iba a ser, sin embargo, un día fácil para él. Un grupo de estudiantes de izquierdas irrumpieron en el salón de actos y reventaron el acto. Como Iglesias había hecho en los años anteriores a su aterrizaje en la política profesional. A gritos, le acusaron de traicionar a la izquierda: «Fuera vende obreros de la universidad». Y le compararon con Carmena y con Errejón.

Acompañándole en este mal trago, a su lado, estaba la decana de la Facultad de Políticas y Sociología, Esther del Campo. Ella fue la encargada de presentarle. «Es un orgullo estar hoy aquí». Los elogios se sucedieron a partir de ese momento. De decana a profesor honorífica: «Es para mí una ocasión especial, casi afectiva, porque yo fui profesora de Pablo en la materia ‘Sistemas Políticos de América Latina’. Tengo que deciros que no coincidíamos muchas veces. Discutíamos mucho, pero le puse una matrícula de honor». Insistió en el «placer inmenso» de tener a un «estudiante», un «investigador, un profesor y ahora un político». Y culminó: «Su participación en esta casa es como recuperar un hijo pródigo. Sé que su intención es volver. Para nuestra facultad es un honor tener a una persona como él en el Gobierno».

Pablo Iglesias y el exvicepresidente de Bolivia Álvaro García Linera en la Universidad Complutense
Un grupo de personas interrumpen el acto del secretario general de Podemos y, por entonces, vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias.JAVIER LIZÓNEFE

Pasado un año, la decana volvió a ser noticia este domingo. De su puño y letra firmó un escrito para vetar un acto organizado por la Asociación Libertad sin Ira previsto para el día de ayer, en el que iba a participar el opositor al chavismo Leopoldo López. La decana justificó su decisión en el clima de crispación generado en torno a la campaña electoral del 4 de mayo en Madrid.

Un veto que contrasta con la visión de la universidad que la propia Del Campo aireó el día que presentó Iglesias: «Somos un lugar de encuentro, un grandísimo foro de debate, de ideas y argumentos de una y otra dirección». Un foro, añadió, en el se practica la «tolerancia ante otras ideas, desde diferentes posiciones». Lástima que Leopoldo López y la asociación universitaria organizadora del acto que no se pudo celebrar no tuviera la misma suerte. Y es que Del Campo nunca ha tenido problema en reconocer una obviedad, que la facultad que ella dirige es «de izquierdas».

Al margen de su papel universitario, la decana es, desde hace menos de un año, vocal de la Junta Electoral Central. Entró en este organismo a propuesta de Unidas Podemos en el Congreso de los Diputados.

(Pablo Gómez. Diario La Razó)

Por Redaccion

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