La quiebra de la disuasión española ante Marruecos: el Ejército duda de su superioridad militar

Vehículos acorazados del Ejército de Tierra español desplegados en maniobras de defensa táctica en la plaza de soberanía de Ceuta

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La seguridad de las fronteras meridionales de España atraviesa el momento más crítico de las últimas dos décadas debido a la inacción estructural del Ejecutivo central. Durante los últimos años, la dejadez deliberada del Gobierno de Pedro Sánchez ha provocado que el Ejército español pierda de forma acelerada su tradicional ventaja estratégica en el norte de África, situando a las guarniciones nacionales en una peligrosa posición de vulnerabilidad. Los mandos de las Fuerzas Armadas dudan abiertamente de mantener la superioridad militar de España sobre Marruecos en caso de un conflicto directo para defender la soberanía de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

El equilibrio geopolítico en el Estrecho se rompió por completo debido al histórico esfuerzo inversor del reino alauita y a la parálisis presupuestaria que la Moncloa impone a los programas de defensa nacionales. Un demoledor informe elaborado por el propio Ejército de Tierra, y que ha recogido The Objective, confirma que la capacidad de contención española frente a las pretensiones expansionistas de Rabat disminuyó considerablemente. La ventaja cualitativa que exhibieron las fuerzas hispanas durante las crisis pasadas ya no existe, abriendo un escenario de incertidumbre que los analistas militares consideran de extrema gravedad para la integridad territorial de la nación.

Las lecciones ignoradas de la crisis de la isla de Perejil

Las Fuerzas Armadas conocen a la perfección las dinámicas de provocación que emplea la monarquía alauita. La respuesta firme e inmediata que el Gobierno español desplegó en el año 2002 durante la crisis de la isla de Perejil demostró al mundo que España poseía la voluntad política y los medios militares necesarios para salvaguardar cada palmo de su territorio soberano. En aquella ocasión, la rápida ejecución de las operaciones de asalto restableció el orden internacional y obligó a Rabat a replegar sus fuerzas ante la evidencia de una incontestable superioridad militar de España. La presencia continua de batallones de élite en Ceuta y Melilla funcionó durante años como un muro de contención infranqueable.

Sin embargo, el actual escenario dista mucho de aquella realidad operativa. El asalto fronterizo masivo que sufrió Ceuta no cogió por sorpresa a los analistas de inteligencia, quienes llevaban tiempo advirtiendo sobre el cambio en la correlación de fuerzas. La Escuela Superior de las Fuerzas Armadas publicó un riguroso documento titulado Estrategias de disuasión española frente a amenazas no compartidas en el siglo XXI. A lo largo de sus páginas, el análisis detalla las crecientes dificultades que afronta el país para repeler agresiones híbridas y militares debido a la obsolescencia de los materiales propios y al rearme masivo del potencial adversario, una realidad que el gabinete de Pedro Sánchez oculta sistemáticamente a la opinión pública.

El rearme masivo del reino alauita ante las puertas de Ceuta y Melilla

La multimillonaria inversión tecnológica de Rabat

Desde el incidente de Perejil, Marruecos ejecuta un plan estratégico de rearme que transformó por completo su capacidad de combate. El régimen de Mohamed VI inyectó una cifra superior a los setenta mil millones de dólares en la adquisición de armamento de última generación y tecnologías de guerra híbrida, elevando su gasto de defensa anual hasta rozar el cuatro por ciento de su PIB. Esta inversión masiva convirtió a las Fuerzas Armadas Reales en una maquinaria bélica moderna, dotada de capacidades de ataque profundo que amenazan directamente las infraestructuras estratégicas del sur de España.

El arsenal estadounidense e israelí en la frontera sur

El catálogo de compras marroquí incluye plataformas que anulan la histórica ventaja tecnológica del Ejército del Aire y del Espacio y de la Armada española. Rabat adquirió flotas avanzadas de cazas estadounidenses F-16 Block 72, helicópteros de ataque pesado AH-64E Apache y los letales sistemas de artillería de largo alcance y alta precisión lanzacohetes HIMARS. En el ámbito de los cielos, Marruecos opera drones de gran autonomía como el MQ-9B SeaGuardian y el Bayraktar TB2, complementados con escudos de defensa antiaérea de fabricación israelí Barak-8 y sistemas de guerra electrónica de última generación que compró tras consolidar su alianza estratégica con Tel Aviv.

El espionaje satelital y la monitorización de las plazas soberanas

La ventaja marroquí se extiende de igual modo al espacio exterior y a los servicios de inteligencia militar. El Gobierno de Rabat utilizó de forma activa sus satélites espía Mohamed VI-A y Mohamed VI-B, desarrollados originalmente en un programa secreto con la industria aeroespacial de Francia, para monitorizar minuciosamente los despliegues de las tropas españolas en Ceuta durante las crisis fronterizas.

Lejos de detener esta escalada de vigilancia, el reino alauita negocia con Israel la adquisición del satélite de última generación Ofek 13, fabricado por Israel Aerospace Industries, mediante un contrato de mil millones de dólares. Mientras Marruecos blinda su capacidad tecnológica de observación, el Gobierno español mantiene bajo mínimos las inversiones en inteligencia satelital de uso militar, privando a los defensores de las ciudades autónomas de herramientas de alerta temprana vitales ante un ataque por sorpresa.

El desamparo internacional y el mito del apoyo de la OTAN

El análisis de la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas expone con crudeza otra de las grandes debilidades de la política de seguridad nacional: la absoluta soledad de España ante una agresión en el norte de África. El documento califica el desafío marroquí como una amenaza no compartida, lo que implica que la resolución del conflicto depende exclusivamente de los recursos propios de la nación. Aunque la Unión Europea emite declaraciones retóricas de apoyo y la OTAN ampara teóricamente la soberanía nacional, la realidad histórica demuestra que la implicación militar activa de los aliados internacionales en estas plazas soberanas resulta prácticamente nula.

Durante la crisis de Perejil, ningún país de la Unión Europea ni de la Alianza Atlántica envió un solo soldado o buque para respaldar la acción española, obligando a España a depender de la mediación diplomática posterior de los Estados Unidos. La disuasión por extensión posee una eficacia moderada y puramente teórica en el Estrecho de Gibraltar. La dependencia endémica de la mediación internacional demuestra que España comete un error temerario al confiar su defensa a terceros, especialmente cuando los principales aliados occidentales mantienen acuerdos comerciales y militares preferentes con la monarquía alauita.

El apaciguamiento de Sánchez y la traición al Sáhara Occidental

El declive de la superioridad militar de España coincide temporalmente con los giros unilaterales de la política exterior de Sánchez. El informe militar censura con dureza las decisiones políticas de Pedro Sánchez al recordar que el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental se produjo sin obtener ninguna contrapartida compensatoria ni garantías por escrito sobre el blindaje de Ceuta y Melilla. Los analistas del Ejército de Tierra encuadran esta sorprendente concesión dentro de la peligrosa teoría del apaciguamiento del agresor.

Ceder ante las constantes reivindicaciones de un régimen hostil y con aspiraciones de anexión de ciudades españolas sin exigir respeto mutuo constituye una temeridad diplomática que desprotege al Estado agredido. La historia demuestra que la política de sumisión jamás sacia las ambiciones territoriales de un vecino expansionista, sino que incentiva la ejecución de nuevas agresiones al detectar debilidad en las instituciones españolas. Al doblar el espinazo frente a Mohamed VI, Sánchez borró las líneas rojas de la defensa nacional, transmitiendo al mando militar marroquí que el Gobierno central carece del coraje necesario para sostener un pulso estratégico prolongado en el norte de África.

La urgente necesidad de revertir la sumisión institucional

El futuro de la integridad territorial de España exige el fin inmediato de las políticas de claudicación y el inicio de un plan de reindustrialización militar urgente. El Ejército de Tierra advierte que resulta vital continuar invirtiendo y modernizando las Fuerzas Armadas para recuperar la ventaja relativa como principal eje de contención frente a Marruecos. No se puede garantizar la paz ni la libertad de los ciudadanos de Ceuta, Melilla, las islas Canarias o las islas Baleares mediante discursos pacifistas o concesiones diplomáticas humillantes que debilitan la posición del Estado.

El entreguismo del sanchismo coloca a los soldados españoles en una situación de riesgo inaceptable, combatiendo con presupuestos de miseria frente a un adversario que moderniza su arsenal con tecnología punta. La recuperación del orgullo nacional y el fortalecimiento de la disuasión militar constituyen las únicas herramientas eficaces para evitar que el arco estratégico del sur caiga ante los planes expansionistas de Marruecos, una potencia extranjera enemiga.


TAGS: Defensa, Rearme, Fronteras, Marruecos, Soberanía, Ejército, Sanchismo

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