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Una amnistía a mil trescientos terroristas, de los que setecientos vuelven a la goma 2.
Abandono de un parte sustancial del territorio nacional con deshonor y cobardía.
Una constitución que fragmenta el país en diecisiete reinos de taifas, y en la que, aunque lo proclama, no existe separación de poderes.
Un golpe de estado con sospechosas implicaciones.
Mil doscientos asesinados en atentados terroristas, de los que la mitad siguen sin resolver.
Un atentado en jornadas electorales con alteración en los resultados de los comicios.
Terrorismo de estado con 25 muertos y 50 heridos.
Dos referéndums secesionistas realizados contra la Ley, uno de ellos impune y el otro amnistiado.
Grupos terroristas y secesionistas que eligen al Gobierno de la nación y lo sostienen a base de facturas impagables.
La lengua común atacada en muchas regiones, por lo menos cinco. Discriminaciones fácticas basadas en la lengua para acceder a la función pública,
Banderas quemadas, himnos pitados, desplantes a la Jefatura del Estado cada día, a poder ser en actos importantes, multitudinarios y con amplia repercusión internacional.
Sector secundario desmantelado, sector primario atacado con leyes absurdas y contraproducentes, productores españoles que tiene que competir en inferioridad de condiciones.
Carga fiscal superior al 50%, multas por doquier.
Gasto público dedicado a la compra de favores en detrimento de los servicios públicos a los que debe atender, con pésima administración y falta de controles.
Paro en tasas de máximos, mientras se importan inmigrantes para engrosarlo.
Niveles ínfimos de enseñanza, con índices de fracaso escolar entre los mayores del mundo, mientras los mejores abandonan el país por falta de oportunidades.
Niveles de autoestima y patriotismo que se evalúan demoscópicamente como los más bajos de Europa y del mundo.
Leyes de memoria histórica que imponen una visión de la Historia y proscriben toda otra, con sanciones penales en ocasiones.
El retorno a un discurso de buenos y malos que estaba ampliamente superado hace cincuenta años.
Endeudamiento cuyo pago obligaría a todos los españoles a trabajar quince meses gratis, y aún tendrían que pagar los intereses.
Vivienda innacesible no sólo en propiedad, sino también en alquiler.
Familias en las que tienen que trabajar los dos progenitores para sacar adelante un niño, cuando todos hemos vivido los tiempos en los que el trabajo de uno solo de ellos servía para sacar adelante familias de tres, cuatro hijos y más.
Tres millones de españoles abortados.
Catástrofes naturales donde el Estado se niega a auxiliar a las víctimas.
Hectáreas y hectáreas de bosque calcinadas como nunca antes, con medidas legales que castigan la prevención, y medios decrecientes de lucha, mientras por toda excusa se nos dice que es consecuencia del cambio climático, y que por lo tanto, nos lo merecemos, porque el cambio climático lo producimos nosotros.
Accidentes en toda clase de infraestructuras, con importantes cifras de víctimas, por deficiente atención y reducción de los presupuestos de mantenimiento.
Listas de espera de años en la Sanidad Pública.
Una atención desastrosa en la Administración Pública, con un absentismo sin precedentes entre el funcionariado.
Humillaciones continuas en el ámbito internacional, con gobiernos que demasiado a menudo, hasta las ven con buenos ojos.
Una invasión marroquí de setenta mil personas con absoluta impunidad y con cien víctimas mortales.
Una clase política de nivel ínfimo, cuya única oferta electoral es el odio.
Corrupción a niveles de país tercermundista, con tramas que incluyen redes de prostitución que alcanzan a las más altas esferas.
Un Tribunal de Cuentas de cuya existencia ni conocemos, elegido por los mismos a los que tiene que vigilar.
La descalificación “ad homine” de la discrepancia, sin debate de ideas, con autocensura, donde todos somos fachas, fascistas, nazis, machistas, supremacistas, homófobos, racistas, especuladores, carcas, casposos…
Hombres contra mujeres, homosexuales contra heterosexuales, ricos contra pobres, empresarios contra obreros, padres contra hijos, catalanes contra castellanos, ateos contra cristianos…
¿De verdad era necesario pagar este precio para tener una democracia?
Luis Antequera | escritor
Tags: crisis, españa, amnistía, corrupción, decadencia, sanchismo, terrorismo





1 comentario en «¿De verdad era necesario pagar este precio para tener una democracia? | Luis Antequera»
las «democracias» occidentales acaban siendo, más pronto que tarde, siempre, instrumento de lobbies y poderes ocultos