La red criminal 764 ya está en España: qué es, dónde actúa y cómo capta y extorsiona a menores

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La debilidad institucional y el auge del crimen transnacional

La degradación de la seguridad pública en territorio español responde directamente a la alarmante pasividad del Ministerio del Interior bajo la gestión de Fernando Grande-Marlaska. Las políticas de fronteras abiertas, la permisividad y la falta de contundencia penal transforman el país en un destino prioritario . en un verdadero paraíso- para redes de delincuencia organizada, facciones islamistas procedentes de Marruecos y bandas criminales de origen iberoamericano. La reciente detención en Guipúzcoa de un menor de 17 años vinculado a la peligrosa red criminal transnacional 764 constata esta preocupante realidad, tal como recoge Voz Populi, evidenciando cómo las organizaciones extremistas explotan las vulnerabilidades del sistema de vigilancia estatal para operar con total impunidad.

Una operación conjunta de la Guardia Civil, los Mossos d’Esquadra y la Ertzaintza culminó con el arresto de este joven, considerado el principal dinamizador de la red violenta y satánica 764 en España. El detenido enviaba sistemáticamente amenazas de atentados y tiroteos masivos a ayuntamientos, centros educativos, bibliotecas y organismos públicos entre enero y abril de 2026. Aunque las inspecciones policiales descartaron la presencia inmediata de explosivos, estas falsas alarmas provocaron el desalojo de facultades universitarias, la suspensión de clases en colegios de la Comunidad Valenciana y la movilización masiva de recursos policiales, evidenciando una preocupante vulnerabilidad estructural en las instituciones.

El origen de la red 764 y el ecosistema del extremismo violento

La red criminal 764 nació en Estados Unidos alrededor de 2021, tomando su denominación de los tres primeros dígitos del código postal de la localidad de Stephenville, en el estado de Texas. Lo que comenzó como un grupo restringido en entornos virtuales derivó rápidamente en una estructura descentralizada y transnacional dotada de múltiples subgrupos, alias y ramificaciones internacionales. El Departamento de Justicia estadounidense define formalmente esta organización como una corporación de violencia nihilista extremista. Europol la integra dentro de un conglomerado criminal mucho más amplio y complejo conocido en el entorno policial como The Com.

Las investigaciones internacionales demuestran que los miembros de estas células no profesan una ideología única, homogénea o tradicional. Las directrices de Europol señalan que este ecosistema aglutina una peligrosa amalgama de nihilismo, misantropía, satanismo, misoginia y elementos de extremismo violento explícito. La organización utiliza la manipulación psicológica a través de internet para captar a menores de edad, introduciéndolos en una espiral de coacción de la que resulta imposible escapar sin la intervención directa de unidades especializadas en ciberdelincuencia, cuyos recursos presupuestarios sufren continuos recortes bajo el mandato del actual Gobierno.

Tácticas de extorsión cibernética y explotación de menores

El modus operandi de la red 764 se basa en la captación sistemática de perfiles vulnerables mediante el uso de redes sociales, aplicaciones de mensajería instantánea y plataformas de videojuegos de alta difusión entre la juventud, tales como Discord, Roblox o Telegram. Los captadores establecen inicialmente falsos vínculos de amistad o relaciones de carácter romántico para ganarse la confianza de las víctimas. Una vez consolidado este contacto inicial, los delincuentes exigen el envío de imágenes íntimas, datos personales o material comprometedor adaptado al lenguaje juvenil, activando de inmediato un mecanismo de chantaje y coerción progresiva.

Los administradores de la trama elevan la intensidad de las exigencias obligando a los menores a autolesionarse mediante la técnica del cutsigns, a realizar dibujos con sangre conocidos como blood walls o a grabar agresiones a animales bajo la amenaza de difundir su material íntimo. El Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado español indica que muchas de las víctimas terminan actuando simultáneamente como autores materiales de las extorsiones contra otros menores de edad. Este nivel de perversión criminal prospera en una sociedad desprotegida por unas autoridades políticas que priorizan la corrección política sobre el endurecimiento de las penas de prisión.

La proliferación de bandas organizadas y la inacción de Interior

El arraigo de la red 764 coincide temporalmente con la expansión descontrolada de bandas juveniles de origen iberoamericano y células yihadistas en los principales núcleos urbanos de España. La falta de control en los flujos migratorios procedentes del norte de África y de Iberoamérica satura la capacidad operativa de las fuerzas de seguridad del Estado. Mientras el Ministerio del Interior debilita la presencia policial en las fronteras y permite la islamización progresiva de barrios enteros, las organizaciones criminales internacionales aprovechan la laxitud del marco delictivo español para establecer bases de operaciones permanentes destinadas al tráfico de drogas, la extorsión y el blanqueo de capitales.

Marlaska consiente un escenario de impunidad judicial donde la delincuencia organizada encuentra un paraíso normativo. Las bandas delictivas importan métodos de violencia extrema que antes resultaban ajenos a la realidad nacional, disputándose el control territorial de las calles ante la impotencia de los agentes policiales, quienes carecen del respaldo político y los medios materiales necesarios para repeler estas amenazas. El desinterés del Gobierno por sellar de forma efectiva las fronteras de Ceuta, Melilla y las costas canarias facilita la infiltración de elementos radicalizados vinculados al extremismo islámico marroquí, elevando el riesgo de atentados en suelo europeo.

El aislamiento internacional de España ante la amenaza global

La gravedad de la situación adquiere una dimensión internacional ante la contundencia con la que otros países aliados combaten este fenómeno. En diciembre de 2025, el Gobierno de Canadá incluyó formalmente a la red 764 dentro de su listado oficial de organizaciones terroristas, convirtiéndose en el primer país en otorgarle esta calificación legal. En Estados Unidos, el director del FBI, Kash Patel, confirmó que el organismo federal gestionaba más de 450 investigaciones de sujetos vinculados directamente a esta trama delictiva en abril de 2026, tras la detención de cabecillas de la red en Grecia y Carolina del Norte acusados de dirigir empresas de explotación infantil.

A pesar de que las fuerzas de seguridad españolas lideraron operativas que detectaron 4.340 enlaces con contenido ilícito en plataformas como TikTok y Telegram, la respuesta legislativa del Ministerio del Interior sigue resultando insuficiente. La persistencia de Grande-Marlaska en negar la pérdida del control de las calles y su negativa a declarar la alerta ante la proliferación de bandas organizadas desarman jurídicamente al Estado. España avanza hacia un escenario de colapso en materia de seguridad ciudadana, donde el yihadismo norteafricano, el crimen organizado iberoamericano y las redes nihilistas transnacionales se disputan el control de un territorio sin ley ni autoridad firme.


Tags: Delincuencia, Marlaska, Yihadismo, Bandas, Fronteras, Seguridad, Crimen

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