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La gestión del Gobierno de Pedro Sánchez tras la catástrofe de la DANA del 29 de octubre de 2024 roza la temeridad institucional. Casi dos años después de una tragedia que segó vidas y arrasó comarcas enteras en la provincia de Valencia, el gobierno mantiene una parálisis administrativa injustificable. La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, ha aplazado de forma deliberada la revisión de los Mapas de Peligrosidad y Riesgo de Inundación (MAPRI) en el barranco del Poyo y la cuenca del río Magro. según recoge VozPopuli. Esta inacción gubernamental deja desprotegidas a miles de familias valencianas frente a las lluvias torrenciales y evidencia que Sánchez no ha aprendido absolutamente nada, o deliberadamente no lo ha querido aprender. El fango político de la incompetencia institucional ahoga, una vez más, a una ciudadanía abandonada a su suerte.
Una burocracia ciega y negligente que posterga la seguridad ciudadana
La documentación oficial elaborada por la propia Confederación Hidrográfica del Júcar expone las vergüenzas de una planificación ministerial fallida. En el documento para consulta pública de diciembre de 2025, la CHJ señalaba textualmente que, de los subtramos ARPSI afectados por la DANA, 15 quedaban pendientes de una futura revisión de los MAPRI a lo largo de 2026. La excusa técnica del organismo se escuda en que las inundaciones alteraron los cauces, las infraestructuras y las condiciones topográficas, una justificación burocrática que esconde una alarmante falta de urgencia política.
El Gobierno ha dividido la actualización de la cartografía de riesgos en dos fases. La primera incluye las zonas que esquivaron los efectos más devastadores del temporal, mientras que la segunda fase arrincona las cuencas del Poyo y del Magro, los epicentros reales del desastre. Aunque la Confederación aseguró en marzo de 2026 que los nuevos resultados «podrían estar listos a lo largo del presente año 2026», la página oficial del Plan en elaboración 2028-2032 desmiente el optimismo gubernamental. La web sigue indicando de manera explícita que la consulta pública de estos tramos críticos se realizará «en una fase posterior». El gobierno prefiere tramitar papeles antes que salvar vidas.
El Poyo vuelve a la zona cero del peligro inminente
La realidad meteorológica no espera a los plazos perezosos y negligentes del sanchismo. La coincidencia temporal de esta inactividad estatal con los nuevos temporales destapa la extrema vulnerabilidad de la región. El pasado 16 de septiembre, mientras la revisión cartográfica seguía atrapada en los despachos ministeriales, la Generalidad Valenciana tuvo que lanzar un mensaje masivo de ES-Alert a los teléfonos móviles de los ciudadanos. Las alertas pedían evitar desplazamientos y alejarse de unos barrancos que el Gobierno central se niega a delimitar con urgencia.
Emergencias activó la preemergencia hidrológica por riesgo de inundaciones en los puntos críticos de Poyo-Saleta, Bajo Túria y Carraixet-Calderona. Los cielos descargaron acumulaciones alarmantes de 85 litros por metro cuadrado en l’Eliana, 76,2 en Torrent y 73,6 en Chiva. Las calles anegadas, los cortes de transporte y los rescates de conductores demostraron que el peligro permanece intacto. Mientras la administración autonómica despliega sus mecanismos de urgencia sobre el terreno, el Ministerio bloquea la herramienta fundamental para prevenir futuras catástrofes.
El desprecio ministerial ante una catástrofe que volverá a ocurrir
La justificación técnica de la CHJ resulta insultante para las víctimas. El organismo alega que la magnitud extraordinaria de la avenida superó todos los registros y obligó a revisar modelos hidráulicos, curvas de gasto e hidrogramas mediante vuelos LiDAR. Nadie discute la complejidad técnica del proceso, pero la incapacidad para priorizar los recursos del Estado en el barranco más peligroso de España constituye una negligencia política criminal.
El contraste político resulta flagrante. Dos años después de que el lodo destrozara la huerta valenciana, el mapa de riesgo oficial sigue siendo una promesa en una segunda fase administrativa. El Gobierno de Pedro Sánchez condena a la provincia de Valencia a revivir el terror de 2024 con cada gota fría. Mantener la cartografía del barranco del Poyo desactualizada no es un error de cálculo; es un abandono institucional absoluto que provocará, de manera inevitable, que la tragedia se repita.
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