¡¡Victoria!! El Ayuntamiento de Arrecife (Lanzarote) repone la cruz situada en la Plaza de Las Palmas

reposición de la cruz de Arrecife

La cruz fue retirada por el Cabildo de Lanzarote por las leyes de memoria histórica

El Observatorio para la Libertad Religiosa celebra la reposición de la cruz de Arrecife como un avance en la protección de la libertad religiosa.

El Ayuntamiento de Arrecife repone la cruz en la Plaza de Las Palmas y corrige la retirada ejecutada por el Cabildo de Lanzarote bajo el paraguas ideológico y sectario de la memoria histórica. El gesto refleja una evidencia: España conserva una profunda raíz cristiana y la sociedad reacciona cuando las instituciones intentan eliminarla.

El Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia celebra la decisión, porque la reposición de la cruz de Arrecife protege la libertad religiosa y la identidad cultural del municipio. Además, reafirma el marco jurídico que ampara estos símbolos y desautoriza a quienes invocan leyes ideológicas para eliminar expresiones de fe plenamente legítimas.

Un símbolo religioso que nunca debió desaparecer

La presidenta del Observatorio, María García, felicita al consistorio: Queremos dar la enhorabuena al Ayuntamiento de Arrecife por haber escuchado a los vecinos y haber repuesto esta cruz. Con este gesto, el Ayuntamiento demuestra que es posible respetar la ley sin borrar las raíces cristianas y la identidad cultural de un pueblo”.

La reposición de la cruz de Arrecife responde a una demanda social sostenida durante meses. Vecinos, fieles y asociaciones culturales explicaron que la cruz formaba parte del entorno histórico de la iglesia de San Ginés. El Cabildo la retiró sin contar con un motivo objetivo, porque la pieza no incluía simbología política. El gesto provocó indignación en un municipio que entiende la fe como parte de su vida cotidiana.

Campaña del OLRC

El Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia -OLRC- impulsó una petición para devolver la cruz a su lugar original. La sociedad civil volvió a demostrar que protege sus símbolos cuando las instituciones fallan. Este caso refuerza una enseñanza clara para toda España: la libertad religiosa no admite recortes encubiertos bajo pretextos ideológicos.

María García añade un mensaje relevante para cualquier administración: Esperamos que este caso sirva de ejemplo a otras administraciones. Las leyes de memoria no pueden utilizarse como excusa para eliminar cruces, imágenes o iglesias. La interpretación de cualquier norma debe hacerse siempre en armonía con los derechos fundamentales, entre ellos la libertad religiosa. Con esta reposición, Arrecife envía un mensaje claro: la fe de los ciudadanos merece ser respetada, no perseguida”.

La reposición de la cruz de Arrecife refuerza ese mensaje. Las leyes no pueden convertirse en herramientas para borrar la identidad cristiana de la nación. España conserva un patrimonio espiritual que sostiene su historia, su arte y su cultura. Suprimirlo debilita la convivencia y alimenta tensiones innecesarias.

Base jurídica y legitimidad social del símbolo cristiano

El Observatorio recuerda que la Constitución protege el derecho a manifestar creencias en el espacio público, algo que la reposición de la cruz de Arrecife vuelve a demostrar. Los tratados internacionales de derechos humanos apoyan esta interpretación. Ninguna administración puede ignorar este marco legal.

María García lo expresa con claridad: “La Constitución española y los tratados internacionales de derechos humanos protegen el derecho de las personas a manifestar sus convicciones religiosas también en el espacio público. Recuperar esta cruz no es un privilegio, sino la restauración de un derecho vulnerado: el de los cristianos de Arrecife a ver respetada su fe y sus tradiciones”.

La reposición de la cruz de Arrecife también restituye la dimensión patrimonial del símbolo. La cruz forma parte del diseño histórico de la plaza y de la memoria de varias generaciones. La retirada generó un daño moral innecesario, porque eliminó un elemento identitario que acompañó la vida de la comunidad durante décadas.

García lo recuerda con precisión: Esta cruz no solo es un símbolo religioso; forma parte del paisaje urbano, de la memoria de varias generaciones y del entorno de una plaza e iglesia protegidas como Bien de Interés Cultural. Su retirada supuso un dolor innecesario para muchos vecinos; su reposición es un paso en favor de la convivencia y del respeto a la dimensión espiritual de la isla”.

El gesto evidencia que la defensa de los símbolos cristianos no enfrenta a la sociedad. Al contrario, fortalece la cohesión comunitaria y refuerza la identidad nacional. La reposición de la cruz de Arrecife demuestra que la ciudadanía rechaza los borrados culturales y exige respeto hacia sus raíces.

Un triunfo de la libertad religiosa frente al revisionismo

La reposición de la cruz de Arrecife trasciende el ámbito local. Refleja el hartazgo de una sociedad que ya no acepta que se utilicen leyes ideológicas para reconfigurar su memoria colectiva. España conserva una herencia cristiana que merece protección, no persecución.

Este acto envía un mensaje al resto del país: los ciudadanos pueden frenar los excesos de la memoria histórica cuando se organizan de forma firme. Por eso, el Observatorio anuncia que mantendrá la vigilancia ante nuevos intentos de retirar símbolos religiosos en España. La defensa de la libertad religiosa no admite descanso.

Arrecife demuestra que la fe no se esconde. Se defiende. Y se mantiene en pie.

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