En el documento se refleja que la trama presumía de poder influir sobre dos políticos marroquíes
El caso Marruecos irrumpe en la escena política española y expone vínculos directos entre dirigentes socialistas y ministros marroquíes. Es solo el comienzo. Puede ser la punta del iceberg. La UCO detalla conversaciones, viajes y gestiones que refuerzan las sospechas sobre una trama diseñada para favorecer intereses políticos y económicos entre 2018 y 2019.
El caso Marruecos y la conexión socialista con ministros marroquíes
El caso Marruecos avanza tras conocerse el informe de la UCO. El documento sitúa a figuras socialistas en conversaciones con dos ministros marroquíes: Abdelkader Amara y Aziz Rebbah, tal como recoge EDATV. La investigación analiza cómo estos contactos encajan en una dinámica con intereses cruzados entre Madrid y Rabat.
El informe recoge un episodio clave. El 28 de diciembre de 2018, Santos Cerdán envió a Koldo García una captura de pantalla con una conversación donde aparecían los dos ministros. La UCO subraya que Cerdán calificó a Rebbah como un cargo “de plena confianza”. Ese detalle sitúa al caso Marruecos en un escenario político sensible y lleno de implicaciones diplomáticas y de posibles corrupciones.
Los investigadores sostienen que la trama presumía de influencia dentro del Gobierno alauí. Esa afirmación aparece documentada en varias comunicaciones digitales que fortalecen el eje central del caso Marruecos.
El viaje de Ábalos a Kenitra y su papel en el caso Marruecos
El caso Marruecos también destaca los movimientos de José Luis Ábalos. En diciembre de 2018 viajó a Kenitra, ciudad gobernada hasta 2015 por Aziz Rebbah. Visitó un proyecto de puerto industrial a petición de la embajada marroquí.
La UCO indica que este viaje formó parte de un entramado para favorecer adjudicaciones a empresas españolas, con Acciona entre las principales beneficiadas. La investigación estima que estas operaciones pudieron incluir comisiones de hasta un 2 %. Este dato coloca al caso Marruecos en un nivel de gravedad que supera la anécdota política y roza la corrupción transnacional.
Este episodio refleja un patrón. El PSOE mantiene vínculos preferenciales con Marruecos desde hace años. El caso Marruecos solo pone por escrito una relación que avanza con absoluta opacidad y sin control democrático.
Abdelkader Amara: trayectoria, poder e importancia en el caso Marruecos
El caso Marruecos concede un papel destacado a Abdelkader Amara, histórico dirigente del PJD. El ministro acumuló varias carteras estratégicas: Energía, Medio Ambiente, Minas, Salud y Economía, aunque esta última de forma interina.
Su relevancia política coincide con un dato llamativo. Amara fundó la Asociación de Parlamentarios Marroquíes contra la Corrupción. Este elemento añade una capa de ironía al caso Marruecos, porque su nombre aparece en un informe que investiga una posible red de favores y presiones.
En marzo de 2024, el rey Mohamed VI lo designó presidente del Consejo Económico, Social y Ambiental del Reino de Marruecos, un organismo clave dentro del país. Esa posición refuerza la importancia de su presencia en el caso Marruecos, porque lo sitúa como pieza de enlace entre la élite política marroquí y los intereses señalados por la UCO.
Aziz Rebbah: cara visible del poder marroquí y figura central del caso Marruecos
El caso Marruecos también coloca bajo foco a Aziz Rebbah. Su poder creció durante su paso por el Ministerio de Transporte y, más tarde, por el de Energía, Minas y Desarrollo Sostenible.
Su papel en el caso Marruecos resulta decisivo porque aparece en la conversación que envió Santos Cerdán y figura como un dirigente “de plena confianza” para la trama. Esa expresión refuerza el núcleo de la investigación.
El caso Marruecos en el contexto político del PSOE y la presión diplomática
El caso Marruecos no surge en un vacío político. Los hechos se desarrollan durante el mandato de Saadeddine Othmani, y poco antes del estallido del caso Pegasus. Ese escándalo reveló que altos cargos españoles, incluido Pedro Sánchez, sufrieron espionaje con un software atribuido a los servicios marroquíes.
En 2022, el Gobierno español reconoció la propuesta marroquí para el Sáhara Occidental como “la base más seria, creíble y realista”. Ese giro diplomático reforzó la alineación total con Rabat. El caso Marruecos se convierte así en una pieza más de un puzzle donde la política exterior española gira sin transparencia y sin debate democrático.
España necesita soberanía nacional. El PSOE avanza en la dirección contraria. El caso Marruecos demuestra la fragilidad de los intereses españoles cuando el Gobierno entrega su margen de decisión a presiones externas.
Podría ser la punta del iceberg
El caso Marruecos podría abrir la puerta a un escándalo aún mayor. Los documentos de la UCO muestran un patrón claro: relaciones opacas, gestiones paralelas y movimientos políticos incompatibles con una democracia seria. La información revela una red que no opera de forma aislada. Todo indica que la trama funciona en varios niveles del poder socialista.
Fuentes cercanas a la investigación señalan que el caso Marruecos podría representar la punta del iceberg. El PSOE mantiene vínculos continuos con dirigentes marroquíes desde hace años, siempre sin control institucional ni transparencia. Estas prácticas encajan con un modelo de gobernanza donde la agenda nacional queda subordinada a intereses personales y diplomáticos ajenos a los españoles.
El caso Marruecos ya afecta a figuras relevantes como Santos Cerdán, José Luis Ábalos y los ministros marroquíes mencionados en el informe. Sin embargo, la sombra política se extiende mucho más arriba. Las decisiones estratégicas de los últimos años, el giro sobre el Sáhara y la reacción débil ante el caso Pegasus apuntan hacia un centro de gravedad más elevado dentro del Gobierno.
Todo esto impulsa una pregunta inevitable: ¿Podría esta trama alcanzar a Pedro Sánchez?
La acumulación de movimientos sospechosos, gestos diplomáticos inexplicables y decisiones políticas que favorecen de forma sistemática a Marruecos alimentan esta posibilidad. El caso Marruecos podría convertirse en la pieza clave que destape una red de intereses que llega hasta la cúspide del poder socialista.
El caso Marruecos puede ser solo el comienzo, y la verdad necesita luz antes de que otros intenten enterrarla.




