Rendíos y Largaos | José Antonio Ruiz de la Hermosa

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Queridos amigos, muchas veces pienso que esta gente no va a ser capaz de sorprenderme, que han llegado a la cúpula del trueno y es imposible que sus mentiras, sus triquiñuelas, sus corrupciones sean imposibles de superar. Pero…, siempre me equivoco. Son capaces, no tienen límite, su convencimiento de impunidad es tan grande que, día a día me sorprenden, a pesar de que partimos de ese sentimiento propio, que ya les ha calificado sin palabras, porque no existen palabras en el diccionario español para calificarlos. Hace ya demasiado tiempo que las han agotado y, la verdad, no soy yo un Cervantes capaz de inventar unas nuevas.

 

Esta semana, sorpresivamente, y como corresponde al miedo y la amenaza, han surgido, como suele ser habitual, en todos los medios de comunicación que dependen económicamente y, por supuesto, ideológicamente, -por no hablar de la línea de relaciones entre ellos, tipo siciliana-, que demuestran en sus relaciones, con ese desgobierno del que tanto hablamos. Hay personas que constantemente me recuerdan la famosa leyenda nazi: La de vinieron a buscar a los sindicalistas, los llevaron y no hicimos nada; vinieron y se llevaron a mis vecinos y no hicimos nada; y al final, vinieron y me llevaron a mí, y nadie quedaba para defenderme. Pues eso…

 

Esta semana esos mismos tentáculos, propiedad de esos medios de comunicación que no viven de su trabajo, sino de las subvenciones a cambio de sembrar el miedo, han llevado a que un juez “estrella”, o sea la antítesis de lo que debe ser un juez, han puesto sobre la mesa la noticia del cierre en España de un canal de comunicación libre entre personas o cualquier otro ente. ¿Motivo? Eso da igual. Simplemente había llegado a traspasar el límite de lo aceptable en cuanto a libertad. Y eso es inadmisible para el desgobierno de quien depende de otro desgobierno, el mundial, que pretende que volvamos a “1984”.

 

Nos encontramos con que uno de cada cuatro españoles usa Telegram para contar “su verdad”, que no solo no coincide con la verdad oficial, sino que, de forma habitual es contraria, y, además, denuncia las trapisondas de los integrantes de las mafias que controlan a este país. Eso ya era inadmisible, pero mucho más inadmisible es que miles y miles, cientos de miles, millones a veces, leyeran o vieran las noticias que ponían blanco sobre negro, la realidad de un país sumergido en la inmundicia de la más tenebrosa de las situaciones. La mentira que se utiliza para engañar y crear el miedo necesario para sojuzgar a la población, a los ciudadanos que creen en la democracia y la libertad.

 

Lo que más les duele a los ciudadanos, que ya han abierto los ojos, es que quienes les han imbuido de esas ideas de libertad y democracia, son los que, precisamente, y de forma machacona, les han vendido lo de “ser buenos ciudadanos”, “ser demócratas”, “creer en este sistema que os da la libertad”. Lo que más duele es que quien te ha estado dando lecciones de moral, no sea más que un inmoral que, primero te ha engañado con esas lecciones de libertad, y luego, te ha enjaulado en una dictadura encubierta. Lo que más duele es descubrir a los impostores y su impostura, que directamente está contra ti. Porque ese es el problema, que tanto nos han vendido la democracia, que, al final, hay quien se ha dado cuenta de que los vendedores no son demócratas.

 

Y ese es el gran problema para ellos, que “les han cogido con el carrito del helado”. Y en lugar de aprovechar que ya han robado tanto que hasta sus tataranietos pueden vivir sin dar golpe y ellos como maharajá de kapurthala desde ya. Además, todos sabemos que los más espabilados se han comprado la ciudadanía de países caribeños, sin tratado de extradición, por si acaso aquí las cosas se les ponen mal. Pero, ni por esas. No tienen límite en lo de “llevárselo crudo” y quieren estrujar hasta la última gota. Y ahí entra, como en cualquier sistema mafioso, lo del miedo, lo de eliminar a la disidencia. Ya se sabe que la mejor disidencia es la que no existe, y qué mejor que eliminar al pregonero, que es lo más práctico.

 

Y ahí es donde aparece la triquiñuela. Además, con luz y taquígrafos. Nos inventamos lo de que hay que cerrar la carretera, “porque hay conductores que sobrepasan el límite de velocidad” y lo convertimos en cerrar un sistema de mensajería, porque la gente, que tiene los ojos abiertos ve demasiado y lo transmite por mensajes. Una maravilla de pensamiento. Lo que pasa es que no sé si han dado cuenta de que, de los más de cuarenta y cinco millones de españoles, más de nueve lo usan, precisamente porque era el último reducto de libertad. Mi pregunta es fácil. ¿Qué os pensáis?, ¿qué si ponéis cortapisas a la gente, esta se amilana? Como siempre os equivocáis. Los que buscan la libertad encontrarán otro camino y, tarde o temprano, llegaremos a un enfrentamiento frontal. De momento los vais perdiendo todos. Lleváis demasiados siglos perdiéndose todos. Y cada vez es más traumático. Rendíos y marchaos. Será lo más barato para todos. Y ahí lo dejo, …

 

José Antonio Ruiz de la Hermosa es, de primera formación, Sanitario y Capitán retirado de Sanidad Militar. Después, historiador, escritor y divulgador. Actualmente dirige en Decisión Radio varios programas de divulgación histórica y “La Cortina de Humo” sobre la actualidad nacional.

 

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1 comentario en «Rendíos y Largaos | José Antonio Ruiz de la Hermosa»

  1. Ése es el talante. Hay que dar la batalla sin cuartel a esta chusma mafiosa de psicópatas criminales, totalitarios y antiespañoles hasta echarlos a patadas, si es posible a prisión, mejor. No será nada fácil porque el sistema está corrupto hasta el tuétano y el porcentaje de ciudadanos decentes, despiertos y valientes, escaso, pero es nuestro deber moral dejarnos hasta el último aliento si es preciso en el empeño.

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