Quieren acabar con la sociedad civil | Jacinto Seara

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Así es desde hace decenas de años. Se situaba en 1973-1974 quizás la acción, que no la idea, que podemos situar el 23 de noviembre de 1963, pero a los españoles vino una década después, al tener que abandonar la construcción de la bomba atómica que se iba a experimentar en el desierto del Sahara, tras un acontecimiento inicial que cambió también el rumbo de España como potencia, y con las consecuencias años después de la asignatura que tenemos pendiente con los saharauis.

Pero no es necesario remontarnos tanto. Antes de iniciar el milenio tuvimos las “vacas locas”, un experimento más de las oligarquías para observar el comportamiento de los humanos. Sin ser exhaustivo, recordemos la gripe aviar, que acabaría con la presunta escapatoria de un virus llamado SARS-CoViD2 que, tras dos años de mutaciones -el que más ha tenido en la historia-, seguimos sin saber cuándo puede terminar. Nos dijeron por los diferentes medios de comunicación que esta variante ómicron iba a ser el fin, apoyándose en que muchos occidentales ya tienen tres dosis de vacuna. La rumorología, de la que no hago caso, nos habla de una nueva forma de infección. Conformémonos con lo que tenemos, y veamos los resultados. Miedo es lo que tras estos dos años han conseguido, lo hemos comprobado durante estos últimos días. Pocos levantan la voz. A la sociedad civil la han amordazado; vemos que se aprueban leyes, impuestos, favores a inculpados, subida de la energía eléctrica, de los precios… las protestas las acalla gran parte de los “mass media” o lo da como noticia de poco alcance. A nivel mundial se están moviendo piezas importantes que pueden dar lugar a grandes problemas para la humanidad, y son noticias de segunda o se deforman transformándolas en una conversación bilateral por teléfono.

La sociedad civil debe reaccionar con los elementos pacíficos que tiene a su alcance; no podemos esperar que los políticos, en una gran mayoría dominados por los oligarcas internacionales, solucionen los problemas. Sé que muchos piensan lo mismo y hay gente que está poniendo su granito de arena para reconstruir el mundo. Ellos lo demuestran con el encarecimiento del coste de la vida y la reducción, vía impuestos directo e indirectos, de los salarios. Reaccionemos con serenidad y razón.

Jacinto Seara | Escritor