«Ponerse de rodillas solo garantiza que la patada, en lugar de recibirla en los testículos, te la den directamente en la barbilla»
La dignidad de España y la unidad nacional sufren hoy un ataque sin precedentes por la debilidad de su máximo representante. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha despreciado públicamente el gesto de sumisión del rey Felipe VI, demostrando que arrodillarse ante la leyenda negra solo genera más insultos. Este episodio supone una traición a nuestra historia compartida y un abandono de los valores que definen a la nación española. Mientras el monarca intenta congraciarse con el rodillo ideológico de la izquierda hispanoamericana, el adversario responde con soberbia, dejando la imagen de España por los suelos en el escenario internacional.
La trampa de la disculpa y el honor perdido
Como bien sentenció un célebre periodista español, «ponerse de rodillas solo garantiza que la patada, en lugar de recibirla en los testículos, te la den directamente en la barbilla«. Esto es exactamente lo que ha experimentado Felipe VI tras ceder ante las presiones de México. La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que el «gesto» del monarca sobre la conquista le sabe a poco. A pesar de que el Rey ha intentado suavizar las tensiones, la mandataria mexicana mantiene su hoja de ruta: reescribir el pasado bajo claves ideológicas actuales para alimentar un resentimiento artificial contra la Hispanidad.
La asunción del relato de la izquierda radical
La deriva comenzó con las exigencias de Andrés Manuel López Obrador, quien reclamó disculpas por hechos ocurridos hace cinco siglos. Al reconocer supuestos «abusos» durante la colonización en su conversación con el embajador Quirino Ordaz Coppel, el Rey ha comprado íntegramente el discurso que desprestigia la historia nacional. No se trata de un análisis histórico riguroso, sino de una asunción de las tesis de la izquierda radical de la leyenda negra que busca dinamitar los pilares de la civilización cristiana y española en el nuevo mundo.
Una traición a la familia y a la educación histórica
La actitud del monarca no solo es un error diplomático; es un ataque a los pueblos que forman la Hispanidad. Al validar la leyenda negra, se desprotege el legado de nuestros antepasados y se entrega la soberanía cultural a quienes odian la unidad de España.
Consecuencias de la debilidad institucional
- Ruptura de la tradición diplomática: La exclusión del Rey en la toma de posesión de 2024 fue un insulto que debería haber tenido una respuesta de firmeza, no de claudicación.
- Debilitamiento de la libertad: La conquista fue, ante todo, una gesta de evangelización que la nueva política mexicana pretende borrar de la memoria colectiva.
- Desprecio internacional: Cuando un Jefe de Estado no respeta su propia bandera ni su glorioso pasado, no puede esperar que los demás lo hagan.
El precio de no defender la Verdad
«Arrodillarse ante quienes odian a España solo multiplica el desprecio del adversario y la humillación del pueblo español.»
La monarquía solo tiene sentido si es el baluarte de la libertad, la unidad y la vida. Si Felipe VI prefiere alinearse con quienes exigen perdones imposibles por una gesta civilizadora sin parangón, está renunciando a su función principal. España no tiene nada por lo que pedir perdón y sí mucho de lo que sentirse orgullosa.
La unidad de España y su honor no se negocian en despachos con embajadores de gobiernos populistas que utilizan la historia como arma de distracción masiva.





3 comentarios en «El desprecio de Sheinbaum a Felipe VI tras su humillación»
Rey sin carácter y muy manejable.
Lamentable y penoso el tema. Me da mucha vergüenza ajena. Qué lástima por favor…