Viaje del papa León XIV a España | Jose Ignacio Echegaray

Papa León XIV España

Hemos tenido la inmensa suerte de haber recibido durante estos días al mejor huésped que podríamos tener los españoles, Su Santidad el Papa León XIV.

Aquí podríamos citar el famoso refrán de “Dios aprieta, pero no ahoga”. Efectivamente, cuando en España llevamos bastante tiempo viviendo una situación de ataque y desprecio contra la religión Católica por parte de muchos políticos, especialmente del gobierno, nos ha llovido del cielo la visita del Santo Padre para decirnos claro y alto qué es la verdad, concepto que un importante número de nuestros políticos desconoce, o no quiere conocer.

En los numerosos discursos que ha pronunciado nos ha dejado mensajes muy reconfortantes y esperanzadores, pero también valientes. Ya en su primera alocución afirmó con claridad el peligro que suponen, para la convivencia, la polarización y el levantar muros en la sociedad. Eso es, precisamente, lo que ha hecho este gobierno desde que, por vericuetos poco ortodoxos, ocupó el poder.

Sería prolijo comentar todos los discursos del Papa, razón por la que me voy a ceñir sólo al discurso que dirigió a los diputados y senadores en el Congreso.

De entrada, les lanza una pregunta decisiva: “qué concepción de la persona humana inspira las leyes y qué tipo de sociedad construye esas leyes”

Aquí tengo que decir que, en términos generales, una gran mayoría de los que tienen la grave responsabilidad de legislar, a la hora de aprobar una ley no lo hacen pensando en la dignidad de las personas ni en el bien común, lo hacen defendiendo los intereses de su partido y, en muchos casos, sus intereses particulares. Lamentablemente, la pregunta es ociosa para nuestra clase política.

Les ha ilustrado hablando de la Escuela de Salamanca, escuela que a buen seguro muchos de los oyentes desconocen, citando como uno de sus mayores exponentes a fray Francisco de Vitoria, que junto a otros dominicos y jesuitas dejaron sentado que la autoridad no es solo poder, que es, fundamentalmente, responsabilidad, y que todo ser humano debe ser reconocido como sujeto de derechos y deberes. ¡Qué maravilla si los que estaban escuchándole tuvieran forjadas sus conciencias con estos valores!

El Congreso es el foro adecuado para que el Papa comentara que son ellos los que tienen que custodiar los bienes que pertenecen a todos y respetar aquello que ninguna mayoría puede legítimamente vulnerar.

La sociedad auténticamente justa se edifica sobre el reconocimiento de la dignidad inviolable de la persona humana y no puede quedar subordinada a consensos sociales mudables o al vaivén de las mayorías de cada momento.

En definitiva, lo que viene a decirnos Su Santidad es que nunca las mayorías pueden legitimar leyes injustas como la del aborto y la de la eutanasia. Serán legales, pero son profundamente inmorales.

Con una claridad rotunda afirma que “Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepciónhasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia”. Cuando eso no ocurre, la ley pierde su significado más profundo: servir y proteger a cada persona. No vi que a ningún diputado ni senador se le cayera la cara de vergüenza escuchando esto.

Ensalzó los valores de la familia diciendo que será siemprela primera escuela de humanidad. Reflexionen los parlamentarios cuantas leyes han aprobado que atentan contra la esencia misma de la familia, es más, yo diría que persiguen su destrucción.

En cuanto a la educación nos dice que es el “«derecho primario e inalienable» de los padres a «elegir el tipo de educación y de formación que reciben sus hijos, en coherencia con sus propias convicciones morales, culturales y religiosas».

Cuantas leyes elaboradas por el actual gobierno conculcan este derecho. Los intentos de hacer desaparecer la religión católica de los centros educativos son continuos. Incluso han llegado a decir que los hijos no son de los padres.

Define la situación de la migración como el drama migratorio. Obviamente, les habla de la igual dignidad de todos los seres humanos. Como en otras ocasiones, aborda el problema aportando ideas como la de promover el derecho a permanecer en la propia tierra. Toca el tema de los traficantes y contrabandistas diciendo que esto necesita tener una respuesta coordinada, eficaz y solidaria.

En relación con la guerra, les dice que las armas pueden imponer un silencio temporal; pero nunca podrán edificar una paz auténtica y duradera. La verdadera seguridad nace de la justicia, del diálogo paciente y del respeto al derecho internacional.

Si la libertad es auténtica, tiene que reconocer la dimensión religiosa del ser humano. El poder público tiene que tener sus limitaciones y no puede restringir la libertad de las personas.

Los ataques a la Iglesia por parte de muchos políticos, especialmente los de ideología marxista, son continuos y los deseos de encerrarnos en la iglesias es un anhelo.

Estando en la casa donde se elaboran y aprueban la leyes, les dice: “Una ley no alcanza su verdadera grandeza por el mero hecho de haber sido formalmente aprobada; la alcanza cuando, además de ser válida en su forma, puede comparecer ante la dignidad de la persona y salir de ese examen sin avergonzarse”

Finalmente, les dice que hace falta una renovación moral. Aquí tampoco pude ver ninguna cara sonrojada.

Sigo absorto después de ver como todos los parlamentarios aplaudieron al Santo Padre durante 7 minutos. Ya lo han dicho otros, pero no me resisto a comentarlo de nuevo: o no han escuchado, o no han entendido lo que les ha dicho el Papa. Puedo entender un pequeño aplauso de cortesía y educación, pero aplaudir 7 minutos a quien les ha dicho lo mal que lo están haciendo, se me escapa.

Tendremos que oír muchas falacias (ya las estamos oyendo) intentando apropiarse de alguna frase dicha por Su Santidad. Que no le den muchas vueltas, que hagan lo que dice el Papa y ya verán cómo nos irá mucho mejor a todos, a ellos los primeros.

Si los políticos quieren arrimar el ascua a la sardina del Papa, será porque consideran que lo que representa es bueno, si no, no se entiende.

Demos infinitas gracias a Dios por el regalo que nos ha hecho con la visita del Santo Padre León XIV.

Jose Ignacio Echegaray | Colaborador de Enraizados


TAGS: León XIV, Congreso, España, Leyes, Religión, Moral

Comparte con tus contactos:

2 comentarios en «Viaje del papa León XIV a España | Jose Ignacio Echegaray»

Deja un comentario