No nos vencerán | Jacinto Seara

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Lo que está sucediendo últimamente, con gran fuerza, es lo que vienen tratando de conseguir desde hace tiempo, no sólo en España, también en otras partes del mundo, especialmente Occidente. El sistema no es nuevo, ya se ha aplicado varias veces a lo largo de la historia; España lo ha sufrido desde el siglo XVI. Lo describe muy bien Scalabrini Ortiz: “La historia oficial hispanoamericana es una obra en la que los hechos han sido consciente y deliberadamente deformados, falseados y concadenados de acuerdo con un plan preconcebido… las revoluciones se presentan como simple explosiones pasionales y ocurren sin que nadie provea fondos, vituallas, municiones, armas, equipaje… Este escrito para lo que ocurrió en las tierras españolas de Hispanoamérica, no suena nada raro para lo que estamos viviendo cada día por Occidente. Pensemos un poco en lo que está ocurriendo y vemos cómo unos cuantos, quizás con las mismas formas que cita Ortiz, están tratando de mantenernos quietos, y eliminando las barreras judiciales y de seguridad que impidan la revolución que nos empobrecerá.

Estamos viendo cómo a pesar de que inundan de dinero a las sociedades y ONG que controlan, por muchos foros que haya, por las reuniones del IPCC (Intergovernmental Panel Climate Change-Panel Intergubernamental del Cambio Climático), ya este año en Glasgow no pudieron seguir el camino que se había trazado para que fuésemos pobres energéticos. Del mismo modo, las personas se están rebelando ante las medidas tomadas en exceso coartando la libertad. Afortunadamente aún hay líderes que se rebelan contra esto; aunque en un principio pensaron que era bueno, las engañaron. Merkel es un ejemplo, el último lo ha dado pidiendo ayuda para lo que está sufriendo Polonia con miles de migrantes procedentes de Asia. Repito, y no me cansaré, que están haciendo todo lo posible en el mundo para que olvidemos las raíces que hemos heredado de nuestros antepasados hace miles de años, para que nos sometamos a sus intereses. Entre ellos está la utilización cada vez más de los robots inteligentes, que ya son capaces de regentar hoteles, restaurantes, ayudar a médicos y quizás pronto suplantarlos, ahora que se han puesto de moda las “visitas” telefónicas. Luchemos por nuestros derechos fundamentales.

Jacinto Seara | Escritor